Damnificados de terremoto en Chile temen el frío y la lluvia

A casi dos meses del terremoto que devastó la zona centro sur de Chile, cientos de familias que perdieron sus casas siguen viviendo en carpas y temen que el mal tiempo haga más difícil la subsistencia, cuando las temperaturas están bajando y se acercan las lluvias.

Image caption En la villa Canadá la gente no quiere salir para no abandonar sus pertenencias.

La cálida sensación térmica que caracteriza a la capital, Santiago, y sus alrededores en la época de verano da paso a temperaturas mucho más bajas al llegar el otoño, y en los últimos días la región metropolitana presentó mínimas de unos 5 grados centígrados.

Este hecho genera serios problemas para quienes vieron afectadas sus viviendas y hoy duermen a la intemperie, con imágenes que aún se observan en comunas capitalinas como Ñuñoa, San Joaquín, Cerro Navia y Quinta Normal.

Unas 370.000 viviendas a lo largo del país sufrieron daños serios tras el sismo de 8,8 grados Richter que se registró el 27 de febrero, y en el gobierno de Sebastián Piñera tratan de entregar soluciones en carrera contra el tiempo, antes de que el invierno se deje sentir.

"Muy helado"

La villa Olímpica y la villa Canadá en Ñuñoa captaron la atención en los días posteriores al terremoto, ya que los edificios que datan de 1962 -y que ya se habían visto afectados por el terremoto de 1985- quedaron con daños evidentes.

Image caption Jaime Dinamarca. Su departamento quedó sin paredes internas y está a la espera del informe final de daños.

Decenas de familias decidieron quedarse en la calle para no correr riesgos ante eventuales réplicas, pero también para no abandonar sus pertenencias, según le relató a BBC Mundo Jaime Dinamarca.

"Estoy solo, tengo dos hijas y ellas están con familiares, y yo tengo mis cosas arriba en el segundo piso, no las he bajado", señaló, relatando que ante las bajas temperaturas que se han dejado sentir en los últimos días "hay que abrigarse".

"Tenemos una salamandra hechiza (especie de estufa improvisada) que se corre para allá o para acá y con eso nos hemos arreglado, tratando de proteger lo más posible", comentó.

Similar es la situación que se vive en la comuna de San Joaquín, donde edificios de 1961 también resultaron dañados y hoy tienen a sus habitantes en la calle.

"Ha sido muy helado, sobre todo para los niños que van al colegio. Acá tenemos una familia que tiene dos niños chicos; nosotros dormimos en las carpas, y cuesta. El frío más grande es cuando uno se levanta, pero el real frío todavía no lo hemos pasado", advierte Viveca Alfaro, que integra una de las nueve familias que están a la intemperie.

La posibilidad de contar con subsidios municipales para buscar arriendos o la entrega de viviendas de emergencia llamadas mediaguas son algunas de las soluciones para estas familias, cuya situación es menos grave que lo que ocurre en ciudades al sur de Santiago como Talca, Constitución o Talcahuano.

Contra el tiempo

El Ministerio del Interior está elaborando un catastro actualizado de quienes todavía no encuentran hogar tras el terremoto, que será dado a conocer en los próximos días.

Las últimas cifras hablaban de 58.400 personas afectadas a nivel nacional, aunque encargados del comité de emergencia de esta cartera le dijeron a BBC Mundo que hoy en día las familias que siguen en carpas representan a menos del 10%.

Image caption En la villa Olímpica muchos de los edificios fueron declarados inhabitables.

El plazo que se ponen las autoridades y los diferentes organismos de ayuda está dado por la cercanía del invierno, y el objetivo es que cuando empiecen las precipitaciones ya no quede gente en las calles.

"Estamos proporcionando una gran cantidad de viviendas de emergencia en estos días. Hemos aumentado la producción de forma muy importante y esperamos tener a muchas de estas familias en su vivienda", expresó el intendente de la región metropolitana, Fernando Echeverría.

El Ministerio de Vivienda ya anunció un plan con siete opciones de ayuda dependiendo de la magnitud del daño, que busca reconstruir lo que el terremoto golpeó. Pero la prioridad ahora es dar una solución inmediata a los damnificados, mientras el reloj sigue avanzando.

Aunque muchos se niegan a dejar sus pertenencias, el ministerio de Salud está tratando de que quienes no alcancen a recibir una mediagua se vayan a los albergues habilitados, ya que con el frío llegarán las enfermedades respiratorias y además se teme un aumento de casos de gripe porcina (H1N1).

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