Mockus y su "ola verde" en Colombia

Antanas Mockus
Image caption Mockus en plena campaña, junto a uno de los símbolos del Partido Verde: el lápiz.

La campaña por la presidencia de Colombia se puso emocionante por cuenta de la "ola verde" liderada por Antanas Mockus, un profesor, filósofo y matemático que ha roto los esquemas de hacer política en este país.

Mockus, un centrista que ha sido alcalde de Bogotá en dos ocasiones, no es un antipolítico, sino que hace política de otra forma, anota el analista Fernando Giraldo, en diálogo con BBC Mundo.

Y eso le ha dado resultados al candidato presidencial del Partido Verde, que esta semana comenzó a disputarle el primer lugar en las encuestas de preferencias electorales al hasta ahora favorito, el ex ministro Juan Manuel Santos, quien promete continuar las políticas del presidente Álvaro Uribe.

Para muchos observadores, desde hace dos décadas, cuando se convocó a una Asamblea Constituyente, Colombia no vivía un fenómeno similar.

Mockus, que siempre ha usado los símbolos en sus campañas, y que cuando fue rector de la Universidad Nacional se bajó los pantalones en público para responder a un estudiante que protestaba, está haciendo proselitismo a través de Internet y redes sociales, donde promueve la "legalidad democrática".

Esta semana, el aspirante acumuló 456.000 seguidores en Facebook, el doble de los que tenía hace menos de un mes.

Campaña por Internet

Sin gastar mucho dinero, la campaña puso a disposición de sus seguidores afiches y materiales propagandísticos en la red, donde, además, sus amigos suben canciones y videos.

"Hay una movilización social espontánea de dimensiones increíbles, que, incluso, va adelante de la misma campaña", le dice a BBC Mundo Gerrit Stollbrock, un consultor en cultura ciudadana que apoya a Mockus.

En marzo pasado, luego de las elecciones para el Congreso – donde el Partido Verde consiguió sólo 9 de las 268 curules en disputa - Mockus hizo algo sin precedentes en Colombia: les devolvió a las autoridades electorales más de US$2 millones que le habían dado por reposición por votos.

Tras los modestos resultados parlamentarios, pocos creían que Mockus, hijo de padres lituanos, fuera un firme aspirante a suceder a Álvaro Uribe, quien lleva ocho años en el cargo y no pudo aspirar a un tercer período.

Pero las cosas cambiaron luego de que Mockus se alió con Sergio Fajardo, un ex alcade de Medellín, y de que otros candidatos, como Santos y la conservadora Noemí Sanín, comenzaron a perder fuerza en las encuestas.

Mockus, que ya estaba aliado con otros dos populares ex alcaldes de Bogotá, el sindicalista Luis Eduardo Garzón y el ingeniero Enrique Peñalosa, empezó a subir en las encuestas incluso después de que reveló que padece la enfermedad de Parkinson.

"Débil"

En todo caso, sus contendores en el uribismo lo tachan de débil.

Hace poco, el ex ministro conservador Andrés Arias dijo que las FARC no podían ser combatidas con mimos y girasoles, haciendo una alusión velada al ex alcalde.

Las críticas también vienen de la izquierda. El candidato del Polo Democrático Alternativo, Gustavo Petro, y el senador Jorge Robledo han tachado a Mockus de "neoliberal" y amigo de las privatizaciones.

Image caption Mockus buscando apoyo entre los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, en la Costa Caribe.

¿Qué explica que un candidato como Mockus tome fuerza en un país donde además ha habido tanto apoyo a las políticas de Álvaro Uribe?

El escritor Héctor Abad Faciolince declara a BBC Mundo que "Uribe es popular, pero los colombianos sueñan con un cambio de tono: están cansados de rabia y confrontación y quieren un gobierno más tranquilo, más enfocado en la legalidad y en la serenidad que en la confrontación permanente".

El columnista Hernando Gómez Buendía, de la revista Razón Pública, escribió: "Santos es un animal político; Mockus es un animal moral: esta es la diferencia. El animal político se mueve por el poder, el animal moral se mueve por los principios".

Según Fernando Giraldo, todo lo que está ocurriendo con Mockus es el resultado de "la situación trágica que vive Colombia, donde se vuelve a lo mínimo: el respeto a la ley y a la vida".

Abad, que promovió la unión entre Mockus y Fajardo, no oculta su optimismo. "Los cuatro ex alcaldes unidos presentan un team de ensueño. Vamos hacia el gobierno de un filósofo y un matemático, unidos a un sindicalista y un ingeniero", dice.

Y concluye: "Hay un sueño de política honesta, creativa, fresca, que confía en los ciudadanos y detesta a los vivos y tramposos de la política tradicional".

No se sabe qué tan lejos llegará Mockus en la contienda, pero nadie duda que este profesor que habla lento le puso emoción a la campaña presidencial colombiana.

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