Bolivia: devuelven cuerpos de policías linchados

Tras casi dos semanas de espera, las familias de los cuatro policías linchados por indígenas del norte del departamento andino de Potosí pudieron recuperar este viernes los cadáveres. Los pobladores entregaron los cuerpos con la condición de que no sean denunciados por los crímenes.

Image caption En Bolivia es común el linchamiento de presuntos delincuentes en comunidades indígenas.

El comandante nacional de la Policía, Óscar Nina, confirmó a BBC Mundo que la entrega de los cadáveres se produjo en la madrugada del viernes y -aunque dijo no saber si hubo un acuerdo entre los indígenas y los familiares de los agentes- aseguró que cumplirá con la obligación de investigar los asesinatos porque es su "obligación".

Según reportaron los medios bolivianos, la entrega de los cadáveres se produjo en la comunidad de Uncía, donde ocurrió la matanza, y los familiares y abogados de las víctimas tuvieron que ir con "bandera blanca" en señal de paz.

El abogado Jhonny Castelú, representante de los familiares, declaró que tras recoger los cadáveres, prácticamente tuvieron que "escapar" en una vagoneta del lugar, porque se sentían "temerosos y presionados por la forma" en que se hizo la entrega, informó la agencia de noticias EFE.

Los cuatro policías, que pertenecían a la Dirección de Prevención de Robo de Vehículos (Diprove) del departamento andino de Oruro, fueron linchados el 23 de mayo por clanes indígenas, que los culparon por haber matado a seis pobladores en los últimos años y de realizar extorsiones y abusos.

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Los cadáveres fueron enterrados en tres diferentes comunidades para evitar un posible rastrillaje y boca abajo por la creencia de los indígenas de que de esa forma evitan que el alma de los linchados persiga a los asesinos.

La zona donde se produjo el linchamiento está poblada por cinco ayllus o comunidades aymaras y quechuas, conocidos por su tradición guerrera. Cada ayllu tiene entre 8.000 y 10.000 habitantes.

Largas negociaciones

Image caption Villena atribuyó el conflicto a la poca presencia del Estado en la zona. (Foto: ABI)

La entrega de los cadáveres a los familiares ha estado precedida por largas negociaciones entre los pobladores y representantes de la Defensoría del Pueblo y el gobierno. El jefe de la policía de Potosí, coronel Orlando Ávila, le dijo a BBC Mundo que sus agentes no podían acceder a la zona porque había "francotiradores a lo largo de la carretera" y los campesinos estaban enfurecidos.

El linchamiento provocó además una lluvia de críticas hacia el presidente Evo Morales por parte de miembros de la oposición y de la prensa que criticaban su incapacidad para imponer la ley en esa región.

En declaraciones a BBC Mundo, el defensor del pueblo, Rolando Villena, atribuyó el conflicto que se produjo en esta zona de Bolivia a que la "presencia del Estado con sus instituciones, principalmente la policía y la fiscalía, es todavía débil y se tienen que fortalecer".

¿Ajuste de cuentas, narcotráfico o contrabando?

Según Villena, los pobladores de Uncía decidieron tomar la justicia por su mano y linchar a los agentes porque en los últimos años se produjeron varios crímenes contra indígenas que nunca fueron aclarados y de los que culpan a la policía.

Sin embargo, Villena apuntó que durante las negociaciones los indígenas exigían también que el gobierno declarase su territorio "libre para la explotación de carros", ya que Uncía está en una región cercana a la frontera con Chile, donde tiene lugar el contrabando de vehículos que es penalizado por las autoridades.

Por su parte, el comandante de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico, coronel Félix Molina, ratificó que la policía cree que el crimen fue la venganza de un dirigente indígena de esa zona detenido una semana antes del linchamiento, acusado de tener dos laboratorios de droga.

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