Venezuela: cardenal Urosa no irá a la Asamblea

Cardenal Jorge Urosa
Image caption El cardenal Urosa dijo que no asistirá a la sesión de la Asamblea Nacional de Venezuela.

La Iglesia venezolana no se sentará en el "banquillo" para responder a las preguntas de la Asamblea Nacional, pues el cardenal Jorge Urosa Savino declinó una invitación pautada para este martes para explicar por qué emitió opiniones que el oficialismo considera "ofensivas" en relación al gobierno encabezado por el presidente Hugo Chávez.

En un comunicado, el cardenal dijo que tanto el "acalorado debate" en la Asamblea que devino en la invitación, así como "las posibles alteraciones de orden público" que podrían ocurrir en sus alrededores, "no garantizan en este momento las condiciones de serenidad y respeto necesarias para la realización de un diálogo esclarecedor y provechoso para el país".

En cambio, invitó a los diputados a sostener un diálogo "sereno y respetuoso" con los representantes de la Iglesia en una fecha y hora convenida por las dos partes.

En declaraciones a la prensa, la presidenta de la Asamblea Nacional, Cilia Flores, dijo que las razones expuestas por el cardenal son "excusas".

"La invitación es cordial y le garantizamos todo el respeto debido (…). Queremos que usted respete a las instituciones, venga y conversemos. Es una invitación cordial. Lo demás son excusas", dijo.

Suspenso

Todo comenzó con una entrevista que Urosa le concedió a un diario local, en la que el prelado dijo que "pasando por encima de la Constitución Nacional, el presidente y su gobierno quieren llevar al país por el camino del socialismo marxista, que copa todos los espacios, es totalitario y conduce a una dictadura".

En respuesta, el presidente Hugo Chávez lo llamó "troglodita", la Asamblea Nacional –de mayoría oficialista– lo señaló de estar vinculado a "sectores fascistas de la oposición venezolana" y el Tribunal Supremo de Justicia lo acusó de aprovecharse "de su alta investidura para adoptar posiciones políticas".

"Es una mentira del tamaño del sol que aquí se quiera implantar un socialismo marxista", dijo Chávez. El cardenal "ha puesto el dedo en la llaga", respondieron sectores de oposición.

Con todo, de momento parece haber quedado en suspenso uno de los episodios más tensos de la historia reciente entre la Iglesia y la llamada "revolución bolivariana".

Llamados y revisiones

Image caption El presidente Chávez ha mantenido una serie de controversias con la jerarquía católica.

En lo que al episcopado venezolano se refiere, este lunes monseñor Roberto Lückert declaró que no iba a enfrascarse en una confrontación con el mandatario venezolano.

"Para pelear hacen falta dos, él peleará solo, nosotros no le vamos a responder. Ciertamente el cardenal Urosa no le va a responder a los insultos y descalificaciones que el presidente hace y que estamos acostumbrados a aguantar", señaló.

Pero dos hechos concretos siguen sobre el tapete: el gobierno ha llamado a consultas a su embajador en El Vaticano y ha ordenado revisar el convenio suscrito en los años sesenta con la Santa Sede.

"Parece que el presidente quiere convertirse en un Enrique VIII", le dijo a BBC Mundo el ex diplomático de línea crítica Milos Alcalay, en alusión al célebre monarca inglés que rompió con el Vaticano y creó la Iglesia Anglicana en el siglo XVI.

"Hay que distinguir dos niveles. En uno que es de fondo, el conflicto va a continuar, porque Chávez va a aprovechar circunstancias actuales o buscando excusas para continuar su política de ataque", opinó, por su parte, Fernando Egaña, ex ministro de la Secretaría en el segundo gobierno de Rafael Caldera y analista político de tendencia socialcristiana.

Corto y largo plazo

"Pero en un segundo nivel es posible una disminución en el tono inmediato", le dijo a BBC Mundo. Las venideras elecciones parlamentarias del 26 de septiembre, en las que gobierno y oposición se juegan el todo por el todo, serían una consideración de importancia, tomando en cuenta que la población venezolana es mayoritariamente católica.

Otra historia es la que podría producirse en el largo plazo. La "alta jerarquía eclesiástica contrarevolucionaria" se cuenta entre los "enemigos principales", así catalogados, de "la Revolución Bolivariana", de acuerdo con el documento Bases Programáticas del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), aprobadas en abril pasado.

Como han dicho sus portavoces en numerosas oportunidades, los tiempos que corren son de "transición" en Venezuela hacia un nuevo modelo. Qué papel tendría, o se le asignaría, la Iglesia y sus prelados en ese nuevo modelo, estaría por verse.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.