"Soldados de goma" brasileños aún esperan reconocimiento

Camión con "soldados de la goma"
Image caption La mayoría recorrieron largas distancias para llegar a la selva a trabajar.

En Brasil se les conoce como los "soldados de la goma" porque trabajaron en la Segunda Guerra Mundial recolectando caucho en la Amazonía para ayudar a las potencias aliadas.

Dejaron sus hogares de diferentes estados brasileños y a sus familias cuando eran jóvenes y adolescentes para adentrarse en la selva y, los que sobrevivieron, hoy ya octogenarios esperan que un fallo judicial finalmente les compense por lo que se les prometió hace 67 años.

Todo comenzó en 1943, cuando mientras que Estados Unidos, Gran Bretaña y sus aliados luchaban en los campos de batalla, miles de brasileños "fueron llamados a cumplir con su deber patriótico", explicó la corresponsal de la BBC Louise Sherwood.

"Un oficial del ejército llegó a mi pueblo y nos dijo que podíamos unirnos a la lucha en primera línea en Italia o ir a la Amazonía. Dijo que nos convertiríamos en héroes en la batalla de la goma y que nos enriqueceríamos", recuerda Manuel Pereira de Araujo, uno de los veteranos que trabajó en la extracción de caucho.

Acuerdo EE.UU-Brasil

La campaña de reclutamiento de trabajadores se realizó como parte de un acuerdo firmado entre Brasil y EE.UU. para abastecer a los países aliados durante la guerra.

Por ese acuerdo, Washington requería que Brasil le abasteciese de todo el caucho que fuera posible, a cambio de US$2 millones (el equivalente a unos US$25 millones actuales). Entonces, familias enteras, generalmente pobres del noreste brasileño, fueron desarraigadas para irse a vivir al Amazonas.

"Dejé a mi novia pensando que me haría rico y estaría de vuelta en un par de años para formar una familia. Por lo que sé, ella todavía está esperando", explicó Claudionor Ferreira Lima, presidente del sindicato de los soldados de la goma de Porto Velho (Rondonia).

Como Ferreira, alrededor de 55.000 personas, la mayoría hombres solteros, se inscribieron en esta iniciativa, pero la mayoría nunca verían a sus familias y sus hogares de nuevo. El presidente de este sindicato de los soldados de la goma recuerda cómo después de un viaje de varios meses en camión y barco, desembarcó en la exhuberancia de la Amazonía brasileña. "Pensamos que habíamos llegado en el paraíso pero en vez de gloria, encontramos el infierno", afirmó.

Hambre y enfermedades

Image caption Se calcula que unos 55.000 hombres fueron reclutados para extraer goma.

Para Antonio Barbosa, otro de los trabajadores, lo que vivieron en esa época "fue la esclavitud (...) No había sueldo y si no producías no comías". Según explicó la corresponsal de la BBC, el gobierno no cumplió con las promesas de dar asistencia sanitaria, alojamiento y alimentos.

Sin médicos ni hospitales, miles de soldados de la goma murieron de malaria, hepatitis y fiebre amarilla, mientras que otros fueron atacados por jaguares y caimanes o perecieron por las mordeduras de serpiente.

"A los que trataron salir les dieron sus salarios y les dijeron que eran libres, pero por el camino asesinos a sueldo les esperaban para dispararles y devolver el dinero al jefe", relató Peirera de Araujo.

Fin de la guerra

Image caption Las condiciones de vida de los trabajadores eran generalmente muy duras.

El presidente del sindicato de los trabajadores de la goma de Porto Velho se enteró de la guerra había terminado a través de la radio. "Era 8 de mayo de 1945 cuando oímos las noticias nos pusimos muy contentos porque pensamos que íbamos a recibir nuestro pago y que podríamos volver a casa." Pero la compensación prometida nunca llegó y, sin dinero para regresar, la mayoría de los hombres se quedaron en las plantaciones de caucho. Sólo después de algunos años el gobierno comenzó a pagar una pequeña pensión. En la actualidad los cerca de 8.300 soldados de la goma que sobreviven y unas 6.500 viudas reciben 1.020 reales (US$576) por mes, una cantidad que es muy inferior respecto a lo que se les hizo creer que ganarían.

La batalla continúa

Pero la guerra de estos trabajadores todavía continúa hoy para que se les incrementen las pensiones. Los soldados de la goma que sobreviven batallan junto a sus abogados y a políticos simpatizantes de los estados de Acre, Rondonia y Amazonas para acordar una subida de sus pensiones. "Pedimos 763.800 reales (US$431.280) por cada soldado de goma. No se trata solamente del dinero que fue enviado por EE.UU; también pedimos una reparación por las violaciones a los derechos humanos que sufrieron", explicó a la BBC el abogado Rogerio Erasmo da Silva. Sin embargo, según la corresponsal de la BBC, muchos de los soldados de la goma todavía sueñan con volver a casa como Pereira de Araujo quien asegura que cuando reciba su pensión volverá con sus hermanos al noreste de Brasil donde nació.

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