Al rescate de víctimas de la trata

Myriam Lesa integra el Área Psicosocial de la Red Nacional Alto al Tráfico y la Trata (RATT) en la provincia de Córdoba, en el centro de Argentina. Allí, a comienzos de agosto, la Red lideró la búsqueda de una menor que había caído víctima de una red de proxenetas.

En su testimonio ante BBC Mundo, Lesa relató el operativo que permitió que Rosa Johana Benítez, de 13 años, pudiera regresar a su hogar apenas tres días después de haber sido secuestrada.

Image caption Johana fue secuestrada y obligada a prostituirse.

"El pedido de búsqueda llegó desde la filial de RATT en Chaco (provincia del noreste argentino), porque el padre de Johana trabaja allí en la industria algodonera. Él le contó a sus jefes que su esposa le había avisado de la desaparición de su hija en Córdoba y ellos, conscientes de que el hombre es analfabeto, le indicaron con buen tino el camino a seguir.

Así nos llega la denuncia a nosotros. Una de muchas: recibimos unas 50 notificaciones de desapariciones por mes, de las que hay que dilucidar cuáles son casos de trata. Cada vez son más y no damos abasto.

En este caso, la madre se preocupó después de una tardanza de una hora, porque parece que la niña era muy prolija y jamás faltaba de su casa o llegaba tarde.

Nos enteramos el jueves 5 por la noche y enseguida comenzamos a repartir la foto de Johana por e-mail y mensajes de texto. Lo importante era imprimir carteles y empezar a ponerlos por toda la ciudad. Como se trataba de una menor, la organización Missing Children se encargó de publicar la fotografía en los medios de comunicación.

Las primeras horas son vitales, no hay días ni noches para que a la chica no la trasladen lejos. Si se pierde la pista al principio, después es mucho más difícil.

Yo fui la encargada de hacer la primera entrevista con la familia, que es clave porque suelen estar todos en shock. En este caso, se trata de una familia muy humilde, casi sin instrucción.

Y la información que a uno le dan es clave para comprobar si es un caso de trata. Es muy fácil saberlo si uno está en el tema, en general se puede saber trazando un perfil: si sale, si tiene amigos, si está con algún chico… El año pasado, en un caso que se sospechaba de trata, con una entrevista con la familia y otra con la psicopedagoga de la escuela enseguida supimos que era alguien que se había escapado con un chico, con un novio, y nada más.

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Reconstrucción

En el caso de Johana, también fue obvio que había sido un secuestro. Hubo tres compañeras que vieron cómo se la llevaban en un auto: un taxi con patente trucha (falsa).

Desde allí empezamos a rearmar el rompecabezas de datos: había sido captada a partir de una radio que tiene programas para conocer amigos y le habían dicho que el auto la llevaría al encuentro de una chica que había contactado. Algo que nunca ocurrió, claro.

Image caption La Red Nacional Alto al Tráfico y la Trata (RATT) registra 50 desapariciones al mes.

La presión funcionó con los secuestradores, en este caso. Mandamos mensajes incesantemente a ese celular del que ella escribió. Gendarmería cerró las rutas de salida de la ciudad y rastreamos la ubicación del celular.

En estas situaciones, pueden pasar dos cosas: que a la víctima la maten -como ha ocurrido ya- o que la entreguen por el temor de saberse rodeados. El domingo siguiente a la desaparición, los captores avisaron a los padres que iban a soltarla en una plaza. Y así fue.

Mientras estuvo secuestrada, la chica estuvo en las llamadas "escuelas de ablande", donde las entrenan porque son menores, muchas de ellas vírgenes.

Allí la "iniciaron" y estaba previsto que la trasladaran a lo que ellos llaman "casitas", que son prostíbulos. Las van trasladando permanentemente, las hacen trabajar 24 horas seguidas y las drogan con todo.

Estas escuelas de ablande están "tercerizadas": quienes están allí no conocen las caras de los jefes de estas mafias, que manejan los hilos pero desde fuera del prostíbulo.

Asistencia posterior

La víctima recuperada casi no habla, incluso hacerle una revisación médica para ver los efectos físicos de lo que le pasó resulta violento. Es una persona que ni siquiera había ido a un ginecólogo antes, ¿cómo hacer para revisarla y explicarle que la violaron por detrás?

Ella estaba ahí, pero dice que estaba tan drogada que sólo sintió un poco de dolor. No sintió los desgarros, ni fue consciente de los moretones que le hicieron en todo el cuerpo.

Ahora se abrió una causa judicial que tiene alcance en todo el país, porque la trata en Argentina es considerada un delito federal.

Lo que es indispensable es generar conciencia desde la casa y la escuela: que los chicos sepan que no tienen que usar los chats ni las radios para hacer amigos, que no tienen que dar sus celulares ni encontrarse con extraños… Lo que siempre se ha dicho, sólo que ahora la expansión de las redes sociales y el aumento de la trata lo ha hecho todo mucho más peligroso".