Mueren cinco policías colombianos en ataque atribuido a las FARC

Mapa de Colombia

Al menos cinco policías murieron y otros tres resultaron heridos en una emboscada atribuida por fuentes oficiales a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Los autores del atentado, el más grave desde que Juan Manuel Santos asumió la presidencia en agosto, atacaron con explosivos y ráfagas de disparos el automóvil en el que los uniformados se desplazaban por una carretera del sur del país, cerca de la localidad de El Doncello.

"Una patrulla de la Policía Nacional fue emboscada por un artefacto explosivo. El vehículo resultó incinerado y cinco policías murieron y tres resultaron heridos", les dijo a los medios de comunicación el gobernador del departamento de Caquetá, Edilberto Ramón Endo.

La acción se produjo a las 19:30 hora local (00:30 GMT del jueves), momento en el que los agentes patrullaban la zona, una región selvática y montañosa donde la presencia de las FARC es considerable.

La guerrilla colombiana, que se autodefine como marxista, es considerada una organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.

Otros incidentes

Image caption Las FARC se han mostrado dispuestas a dialogar. Santos exige que antes depongan las armas.

El fin de semana pasado, la policía desactivó una bomba de presuntos guerrilleros de las FARC dejaron a las afueras de una emisora de radio comunitaria en El Doncello.

El jueves 12 de agosto, una artefacto explotó en el centro financiero de Bogotá, frente a la sede de Caracol Radio. La explosión rompió los cristales de edificios y casas en un radio de 200 metros. Se reportaron 90 heridos.

Desde que Santos sucedió a Álvaro Uribe en la presidencia, las FARC han insistido en su disposición a encontrar una salida negociada al conflicto colombiano.

Además, han llegado a pedir espacio ante la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para explicar por qué llevan más de cuatro décadas alzadas en armas.

La solicitud fue, sin embargo, recibida con escepticismo por el gobierno colombiano y generó opiniones divididas entre analistas consultados por BBC Mundo.

Santos ha condicionado el inicio de un diálogo de paz a que los rebeldes liberen a los secuestrados y manifiesten su voluntad de dejar las armas.

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