"Ser próspero para ser bueno"

  • 3 octubre 2013
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No hay gloria deportiva que supere la labor de los médicos en la reducción de la mortalidad  infantil. (Foto: Raquel Pérez) Image copyright Raquel Perez
Image caption No hay gloria deportiva que supere la labor de los médicos en la reducción de la mortalidad infantil. (Foto: Raquel Pérez)

En estos días estrené el seguro médico cubano. La atención en el hospital fue excelente, en un par de horas me habían visto un clínico y 2 especialistas más. El problema empezó después, cuando me dijeron que tendría que esperar otras 2 horas para trámites.

Se necesitaba que un empleado del seguro se dignara a responder el teléfono para confirmar que yo había pagado mi cuota anual. "Son normas que nos impone Asistur y son extremadamente lentos para responder", me explicó la empleada administrativa de la clínica.

Finalmente apareció una doctora de la dirección de la institución y se saltó las reglas burocráticas, me recomendó que me fuera a casa a descansar, asegurándome que ella asumía la responsabilidad "porque la salud del paciente debe ser lo primero".

Meses atrás me tocó llevar a una cubana con un esguince al Hospital Clínico Quirúrgico. En urgencia la atendió muy rápidamente una médica ortopeda, le hizo un examen minucioso, le explicó el tratamiento y ordenó que se le pusiera un yeso en el pie.

Ahí empezaron los problemas, los técnicos aseguraban que el yeso se había acabado pero la doctora los encaró diciéndoles "a ver que están haciendo con el material porque a mis pacientes no les puede faltar". Poco después aparecía el desaparecido yeso.

¡Faltan médicos!

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Image caption Aun descontando los 20 mil médicos que prestan servicio en el extranjero Cuba <br>tiene una de las mejores tasas del mundo de galenos por habitante. <br>(Foto: Raquel Pérez)

Conversando en confianza con un funcionario de gobierno, éste se quejaba de la Salud Pública y me aseguró que la escasez de médicos es consecuencia de que se han enviado miles de ellos a trabajar a otras partes del mundo.

Los ciudadanos deberían poder decidir sobre este tema pero sabiendo que traer los médicos de vuelta a casa significa, entre otras cosas, el reinicio de los apagones porque son ellos los que pagan el petróleo que viene de Venezuela y que hoy nos alumbra.

Además a mí no me dan las cuentas porque los galenos en el extranjero no pasan de 20 mil, sumando incluso a los que irán a Brasil y Ecuador. Es decir que en la isla quedan 55 mil, 1 por cada 200 habitantes, lo cual implica una de las mejores tasas del mundo.

Y sin embargo, quienes se quejan tienen razón, la Salud Pública no está funcionando bien. Si se la compara con otros países de la región las críticas pueden parecer excesivas pero no lo son cuando se mide a la Cuba presente con la Cuba que fue.

Los cubanos estaban acostumbrados a una mejor atención, más rápida y con más recursos. Además era una Salud Pública que nunca midió el valor monetario de lo que hacía, aun hoy las instituciones ni siquiera conocen el costo de sus servicios.

Durante décadas el sistema de atención se mantenía a base de gastar lo que hiciera falta y más, a veces mucho más. El problema es que ya no existe "la ayuda desinteresada de la Unión Soviética" y es necesario arreglárselas con lo que hay en casa.

Y hay más que suficientes médicos, los recursos económicos imprescindibles, equipos, instalaciones, capacidad científica y medicamentos. Falla la eficiencia, la organización, el control, los salarios, la contratación de servicios externos y el uso de los recursos.

Las glorias no son solo deportivas

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Image caption Cientos de miles de latinoamericanos has recuperado la vista gracias a las operaciones de los oftalmólogos cubanos.(Foto: Raquel Pérez)

Inexplicablemente los salarios del personal médico son ínfimos. A pesar de que ellos aportan más divisas que cualquier otro sector del país, les pagan menos de US$1 por una guardia de 24 horas en una sala de urgencias a la que llegan decenas de pacientes.

Mientras, el Ministerio se gasta el presupuesto en construcciones hospitalarias que recibe con salideros de agua, ventanas que no abren, quirófanos contaminados, techos que se derrumban o pierden equipos de miles de dólares por no comprar un aire acondicionado de US$300.

Para aumentar los salarios bastaría apretar las tuercas al Ministerio de Salud obligándolo a que utilice mejor los recursos, cree mecanismos burocráticos ágiles, controles efectivos, gastos racionales y exija un mínimo de calidad en los servicios que contrata.

O pedirle que controle las medicinas que importan y producen, las que venden a precios subvencionados para que luego escaseen porque se escurren de los hospitales, farmacias y laboratorios hacia el mercado negro, para beneficio de los especuladores.

Se acaba de anunciar que los deportistas podrán contratarse en otros países y quedarse con todo lo que ganen. Me parece una excelente idea porque es la única forma en que se podrán mantener los resultados deportivos que hicieron famosa a Cuba.

Pero ninguna medalla olímpica ha dado más gloria a la nación que el trabajo de sus médicos en más de 100 países, la reducción la mortalidad infantil en la isla a los mejores niveles del mundo o haber devuelto la vista a cientos de miles de latinoamericanos.

Nadie tiene tanto derecho como los trabajadores de la salud a que se reconozca su labor más allá de diplomas y discursos. Bastaría dedicar solo un 2% de las divisas que aportan los propios médicos al país para darles ingresos superiores a la canasta básica.

Dijo José Martí que "se necesita ser próspero para ser bueno" y a lo mejor tenía razón pero la sentencia no aplica a los médicos cubanos porque su bondad es infinitamente mayor a la prosperidad con que han vivido durante los últimos 20 años.