Mou denuncia al mal salvaje

  • 30 diciembre 2013
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José Mourinho

José Mourinho, DT del Chelsea FC, ha dado por inaugurada la temporada de la caza del Suárez, depredador que amenaza el hábitat de otras especies.

En la jornada de ayer, el Chelsea superó 2 a 1 al Liverpool, un resultado que "puede ser decisivo" para el desenlace del campeonato, como dicen las crónicas, sin reparar en que todos los resultados pueden ser determinantes.

Luis Suárez (19 goles en 14 partidos) no marcó, pero Samuel Eto’o señaló su tercer gol en la liga inglesa de fútbol, decisivo en esta ocasión.

El futbolista uruguayo fue bien controlado, aunque él y sus compañeros reclamaron dos penales no cobrados; uno de ellos pareció bastante claro y así lo dijeron varios expertos.

Los pundits (así llaman en Inglaterra a los comentaristas) han expresado durante el desarrollo de esta temporada opiniones muy divergentes sobre la personalidad y el carácter de Luis Suárez, el futbolista del momento.

Dos retratos

La opinión fue muy negativa al principio: buen jugador pero "sucio", simulador, pendenciero, con arrebatos de violencia y hasta de racismo, etc.

Las buenas actuaciones, acompañadas de un comportamiento no diríamos ejemplar pero sí correcto en líneas generales, han alumbrado un nuevo retrato: los artistas utilizan ahora un juego de luces y sombras que dan la imagen de un ser humano, en vez de la anterior caricatura del salvaje.

Esta nueva imagen, casi idílica, habría sido demasiado para Mourinho, que pintó a Suárez con colores de guerra después del partido en Stamford Bridge.

El pincel de Mou nos da un retrato ambivalente, ya que al principio admitió que era un buen jugador y "un buen chico" que "ha cambiado", pero luego utilizó los trazos más gruesos y los colores más intensos de su paleta: "cuando se está perdiendo… entonces aparece la (verdadera) naturaleza del jugador. La naturaleza salvaje, la naturaleza cultural del jugador."

Defecto cultural

Y continuó con una idea que muchos encontrarán particularmente ofensiva: "Culturalmente, la gente de esa área… a ellos les gusta así. No sólo de esa área. También hay un rincón de Europa, al que pertenezco, donde les gusta eso."

¿Y qué es "eso"? Pues la simulación, anatema para Mourinho en un país de futbolistas caballerosos y transparentes, como John Terry, por ejemplo.

"Una de las cosas que tenemos de buenas en este país es que no nos gusta la simulación, no es buena para nuestro juego", prosiguió el portugués, de quien no sabemos si tiene o ha solicitado el pasaporte inglés.

La agilidad dialéctica de Mou fue evidente cuando le dijeron que varios comentaristas vieron un penalti en perjuicio de Suárez:

Sala de prensa

"Hay un montón de gente en la televisión, pero ninguno es del Chelsea: Carregher, de Liverpool; Lawrenson, Liverpool; Thompson, Liverpool; Hansen, Liverpool: Redknapp, Liverpool. Nosotros no tenemos ninguno."

Esta es la observación más agresiva que Mourinho se ha permitido con los pundits, en este caso exjugadores. ¿Fue acaso un tirón de riendas, una advertencia del maestro manipulador, del "puto amo" de las salas de prensa que dijo Guardiola?

Lo importante, en esta etapa del discurso mourinhiano, es su reiterada agresión a determinadas nacionalidades y regiones del mundo del fútbol, que él acostumbra a combinar con elogios al ámbito futbolístico inglés.

El foco en Suárez

Es cierto que en Uruguay y otros países de América Latina y el mundo la simulación está muy extendida; también es cierto que la ética del futbolista inglés típico rechaza en general la simulación (aunque algunos son expertos, como Ashley Young, del Man United), pero la forma y la oportunidad de la denuncia enfoca brutalmente en la "naturaleza salvaje" de un gran futbolista que es la principal amenaza para el Chelsea en esta campaña de la Premier League.

A Mourinho parecen gustarle las generalizaciones culturales y nacionales, que de paso le permiten atacar a rivales peligrosos para su equipo.

Llama la atención que cada vez que denuncia este tipo de defecto de "extranjeros" lo haga en referencia al fútbol inglés. Esto podría llevar a pensar, tal vez erróneamente, que lo hace para cortejar al público local y a los pundits, que también tienen un corazoncito nacional.

El otro día, tras el Arsenal 0-0 Chelsea, atacó a los jugadores extranjeros de los gunners y de paso a los futbolistas españoles en general, al referirse a las protestas de los locales tras una patada de Mikel a Arteta:

Los llorones

"Les gusta llorar. Jugadores de otros países, especialmente de algunos países, llevan eso en la sangre. Así, si hay un contacto agresivo de un oponente, no siguen jugando. Pero esto es fútbol inglés (…) En estas situaciones la sangre inglesa dice ‘vamos, sigamos’. La entrada de Mikel es dura y agresiva pero el fútbol es para hombres o para mujeres con una actitud fantástica."

Esta tirada fue interpretada en España como una estocada a los futbolistas de ese país, que al parecer no serían santos de la devoción de Mourinho.

(A esta supuesta ojeriza atribuyen en España la marginación de Juan Mata, que la temporada pasada fue el mejor futbolista del Chelsea y en esta suele hacer banquillo en los partidos importantes.)

Todos están de acuerdo en que Mourinho es un experto en manipular las conferencias de prensa; a esto podríamos agregar que la mayoría de sus colegas serían igualmente económicos con la verdad si tuvieran la misma elocuencia, pero cuesta imaginar por qué se ha embarcado en esta campaña de denuncia de características negativas de países o regiones enteras.

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