¡Nos gusta tanto el fútbol!

  • 15 mayo 2014
  • comentarios
Niños juegan en las calles Derechos de autor de la imagen AP

Como falta apenas un mes, muchos cubanos ya hacen la cuenta regresiva: el Mundial de Fútbol de Brasil colmará la expectativas de los amantes de los deportes en la isla, con la enorme ventaja y satisfacción de que en Cuba se suelen trasmitir todos los partidos de un evento competitivo que solo es superado en popularidad por los Juegos Olímpicos.

Los cubanos, gracias a una abundante cobertura televisiva, se han convertido en los últimos años en conocedores de los avatares de las más importantes ligas del mundo y con esa información, empiezan a hacer sus pronósticos.

Para muchos este debe ser el mundial de Lio Messi y Argentina, pues el delantero del Barça parece mucho más maduro y centrado.

Pero también son legión los que apuestan por la victoria de los anfitriones brasileños, quienes guiados por la velocidad de Neymar, compañero de Messi en el Barcelona, tienen la ventaja indudable que representa jugar en casa.

Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Un perfil que ahora muchos conocen en Cuba.

Aunque hay otros que se inclinan por una recoronación española, sobre todo si la Selección logra que un atacador de tanto talento como "El Niño" Torres, en la actualidad plantilla del Chelsea inglés, se incorpore a la "roja" y rinda lo que de él siempre se espera…

Y, entre los otros equipos en la lid, hay quienes hablan hasta de la posible sorpresa que pudiera dar un Portugal conducido por el mediático y demoledor Cristiano Ronaldo, alma del Real Madrid, y, por supuesto, nunca descartan a la armada alemana, capitaneada por las grandes estrellas del Bayern Munich, campeones flamantes de la Bundes Liga 2013-2014…

Desde hace algo más de una década la afición por el fútbol ha crecido en proporción geométrica entre los cubanos. Y no por casualidad.

Image caption Aumenta el interés por el fútbol, pero el béisbol sigue siendo el rey.

El hecho de poder consumir trasmisiones televisivas de las más importantes competiciones internacionales –los Mundiales, las Eurocopas, la Copa Libertadores- y muchos partidos de las ligas española, inglesa, alemana, italiana, no solo los ha puesto al día del espectáculo más seguido y promocionado del mundo, sino que ha creado adhesiones y existen cubanos "madridistas", "barcelonistas", fans de los "blues" del Chelsea o de los "reds" de Liverpool, adoradores del argentino-barcelonista Messi, el portugués-madridista Ronaldo, y hace unos años del brasileño-barcelonista-turinés Ronaldinho, entre otras estrellas.

El meganegocio del fútbol mundial, que mueve ingentes cantidades de dinero y manipula tantas pasiones, ha conseguido esta preferencia entre los cubanos porque tiene el privilegio de que en la isla –donde el nivel competitivo local es endémicamente bajo y la tradición futbolística pobre e importada- se le divulgue con cinco, siete, ocho partidos cada semana, a veces incluso en trasmisiones en vivo, como ocurre con los llamados "clásicos" Real Madrid-Barcelona o partidos decisivos de la Champions League europea…

Los cubanos se han apasionado así por una actividad deportiva en la que, significativamente, no hay un solo representante de la mayor de las Antillas con el cual identificarse por lógica simpatía nacional.

Mientras este fenómeno de acercamiento deportivo se afianza, el viejo y lamentable vacío de información sobre lo que ocurre con los jugadores cubanos de beisbol que andan por el mundo se mantiene incólume.

Derechos de autor de la imagen AP
Image caption En Cuba es difícil ver a Yaser Puig jugar con los Dodgers de Los Ángeles.

Recientemente fueron trasmitidas por la televisión las fotos de la presentación oficial del espirituano Frederich Cepeda como jugador de un equipo de las grandes ligas japonesas, por las cuales ha sido contratado, como también lo ha sido el granmense Alfredo Despaigne, pero por un conjunto de la lid profesional mexicana.

Incluso se habla de la posibilidad de que otros cubanos firmen acuerdos con clubes de ligas rentadas de esos u otros países, sin por ello tener que dejar de jugar en Cuba, como ocurre con quienes entran en el circuito de las Grandes Ligas norteamericanas, limitados de esta posibilidad por las restricciones del embargo y la forma de contratación hoy existente.

Pero, con una u otra condición, en Cuba solo se trasmite, desde fecha muy reciente, un único partido semanal de las competencias locales de otros países practicantes del beisbol, nuestro deporte nacional, una de las más notables señas de la identidad isleña.

En ese programa de "Beisbol Internacional", sin embargo, se evita en lo posible trasmitir desafíos en los que participen atletas cubanos y poco se habla de ellos, cuando no queda otro remedio que hacerlo.

Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Dayán Viciedo felicita a José Dariel Abreu, pero en la isla pocos saben que <br>la sacó del parque.

Así, mientras podemos saber la cantidad de goles que anota en argentino Messi con el Barça o el portugués Ronaldo con el Real Madrid, se nos impide conocer por caminos informativos desbrozados los logros deportivos que este año están alcanzando José Dariel Abreu, Alexei Ramírez y Dayán Viciedo con los White Sox de Chicago, o los de Yaser Puig con los Dodgers de Los Ángeles o de Yoenis Céspedes con los Atléticos de Oakland…

Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Conrado Marrero, el "Guajiro del Laberinto".

Ya alguien me dirá –estoy acostumbrado: siempre hay alguien dispuesto a decirme algo, por lo que digo o por lo que no digo, e incluso, hasta dispuesto a mandarme a callar- que existen razones políticas para mantener ese silencio respecto a lo que hacen unos deportistas cubanos en las ligas norteamericanas, a las que han ido a jugar por dinero…

¿Y por qué razón Ronaldo y Messi juegan en España, por qué varias estrellas españolas se desempeñan en la Premier League inglesa? ¿Les pagan o no les pagan? ¿Son o no son millonarios?

Creo que desconocer lo que realizan los peloteros cubanos –porque siempre serán cubanos, como lo fue el recién fallecido Conrado Marrero, por años jugador de Grandes Ligas- cercena una parte del orgullo que podríamos sentir por la labor de unos compatriotas que, para más ardor, practican un deporte por el que sentimos, del que sabemos, al que pertenecemos mucho, muchísimo más que al mundo mágicamente despolitizado del fútbol que ahora tanto nos gusta.