¿Cómo se sostiene la abeja en la flor?

Uno de los grandes misterios de la naturaleza es cómo las abejas pueden colgarse de una flor y no caerse a pesar de vientos y vendavales, pero ahora una nueva investigación parece haber encontrado la respuesta.

Image caption Los pétalos colaboran con las abejas en un trabajo conjunto.

Las flores, afirman los científicos de la Universidad de Cambridge, han evolucionado para ayudar a estos insectos.

Los investigadores descubrieron pequeñas estructuras cónicas en la superficie de los pétalos que las abejas usan para asirse y sostenerse.

El estudio, publicado en la revista Current Biology, también encontró que las abejas prefieren los pétalos que cuentan con estas estructuras en su superficie.

Atraer o ayudar

La mayoría de las flores que son polinizadas por insectos tienen células cónicas en la superficie, pero también hay muchas cuyas superficies son planas.

Así que desde hace tiempo los científicos han pensado que estos bultos cónicos tenían la función de atraer a los insectos polinizadores.

Pero la doctora Beverly Glover y su equipo por primera vez han logrado demostrar que estos bultos están diseñados para ayudar a los pequeños insectos.

"Estas células también cambian el color de la flor al concentrar la luz en los pigmentos", afirma la científica.

"Así que los investigadores pensaban que ése podría ser su propósito".

"Pero hemos demostrado, en pruebas previas, que aunque las abejas están conscientes de este cambio de color, en realidad no les importa.

"Es como si se tratara de elegir entre distintos dulces de colores. Es decir, podemos ver la diferencia pero de cualquier forma nos comemos todos", dice la doctora Glover.

Sentido del tacto

Para descubrir si las abejas podían sentir estas estructuras con sus patas, los científicos decidieron probar el sentido del tacto de los insectos para ver si podían distinguir entre pétalos con células planas y pétalos con células cónicas.

Utilizaron dos tipos de flores boca de dragón (Antirrhinum) con pétalos del mismo color y el mismo aroma.

Pero una de ellas tenía una superficie cubierta con estructuras cónicas y la otra una superficie plana.

Cada una de las flores fue colocada sobre un pequeño recipiente con líquido.

"Si las abejas se posaban sobre el pétalo correcto obtenían una recompensa de una solución dulce. Y si se posaban sobre el pétalo incorrecto tenían un 'castigo' con saber de membrillo amargo, que por supuesto no les gustaba" dice la investigadora.

Y pronto los insectos aprendieron a discriminar, agrega.

"Aprendieron que podían sentir con sus patas cuál era la flor incorrecta, y sabían que no debían tomar el líquido amargo".

Asirse y sostenerse

Image caption En células planas, las abejas mueven sus patas continuamente.

Para asegurarse de que las abejas elegían a una flor basándose solamente en tocar sus pétalos, el equipo probó a otro grupo de abejas con flores artificiales de resina epoxi.

Estas flores, que eran discos transparentes, tenían superficies con estructuras casi iguales a las de las dos flores reales, con el mismo tamaño y aroma.

Pero en la prueba, todas las flores falsas, independientemente de la estructura de su superficie, contenían una recompensa azucarada.

Los científicos descubrieron que si colocaban los discos en un ángulo vertical, las abejas preferían posarse en aquéllas con superficies de células cónicas.

Pero si se les colocaba en una posición plana, como un plato, las abejas no tenían ninguna preferencia para posarse y elegían las que podían asirse con más facilidad.

"También vimos que con las células cónicas las abejas podían asirse con sus seis patas, y también podían descansar y doblar sus alas", dice la doctora Glover.

"Encantador"

Los científicos observaron que las abejas tienen unas minúsculas pinzas en la punta de sus patas con las cuales pueden asirse a los bultos cónicos.

Sin embargo, cuando se posan sobre células planas, los insectos se mantienen escarbando continuamente con sus patas medias y deben también mover sus alas para mantener el equilibrio, lo cual provoca un mayor gasto de energía.

"Con este mecanismo las abejas pueden posarse en una flor con mucha facilidad -expresa la doctora Glover- especialmente cuando hace viento y llueve.

"Y lo increíble es que la evolución se encargó de diseñar una solución tan simple y encantadora como ésta".

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