G-8 contra el hambre. ¿Otra promesa?

En el último día de la cumbre del G-8, los líderes de los países más desarrollados anunciaron un plan para estimular la inversión agrícola y ayudar a las naciones pobres a combatir la inseguridad alimentaria.

Según una declaración común, los miembros del G-8 y otros países participantes de la cumbre de L'Aquila, en Italia, se comprometieron este viernes a aportar miles de millones de dólares en tres años para garantizar el abastecimiento de alimentos en el mundo.

Aunque inicialmente se situó la cifra en US$15.000 millones, el anfitrión del encuentro, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, dijo que el número ascendía a US$20.000.

Image caption ¿Podrán los países ricos terminar con el hambre en África?

El último día de la cumbre comenzó con un desayuno de trabajo en el que participaron los líderes de las siete naciones más industrializadas del mundo además de Rusia y dirigentes de Angola, Argelia, Egipto, Etiopía, Libia, Nigeria, Senegal, Sudáfrica y la Unión Africana.

Después de dos días centrados en la crisis económica global y el cambio climático, la jornada estuvo dedicada al impacto que todos esos problemas están teniendo en los países pobres.

El objetivo es promover la producción de alimentos a pequeña escala en países que sufren escasez, principalmente en África, para que sean autosuficientes.

"Seguimos profundamente preocupados por la seguridad alimentaria mundial, el impacto de la crisis financiera y económica y la subida de los precios de los alimentos el año pasado, que afecta los países menos capaces de afrontar el agravamiento del hambre y de la pobreza", dice el documento.

Sin embargo, la declaración no indica de dónde provendría el dinero ni cómo se administraría y tampoco aclara si se trata de nuevos fondos.

Cambio de abordaje

Según el especialista en temas económicos de la BBC Andrew Walker, el plan muestra un cambio en el abordaje del tema del hambre, no centrado en las donaciones, sino en la idea de que los pueblos se autoabastezcan de alimentos.

Eso, dice Walker, se logra inviertiendo más dinero en la agricultura de los países en vías de desarrollo.

Kanaya Nwanze, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, vio con buenos ojos el esperado anuncio ya que, según dijo a la BBC, "seguridad alimentaria no es sólo ayuda alimentaria, sino la capacidad de los pueblos para producir comida de manera local y así tener acceso a los mercados locales."

Sin embargo, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick -presente en la cumbre- recalcó que seguirá haciendo falta ayuda alimentaria.

También coincidió Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), quien dijo que "la ayuda alimentaria es necesaria, porque hay personas sufriendo sequías, inundaciones y conflictos que precisan comer ya."

¿Otra promesa incumplida?

Image caption En el último día de la cumbre, el tema principal fue la agricultura sustentable de los países más pobres.

Las organizaciones de ayuda humanitaria y los dirigentes africanos presionan a los líderes de las ocho potencias mundiales para que cumplan con las promesas de ayuda que hicieron en la cumbre de hace cuatro años en Escocia.

Lea también: Las cuentas pendientes del G-8

En aquel entonces, los líderes del G-8 prometieron otorgar alrededor de US$50 mil millones de dólares en ayuda a los países pobres para el año 2010. La mitad de estos fondos estaban destinados a África.

A cuatro años de esa cumbre, organizaciones de ayuda en todo el mundo advierten que el grupo está muy lejos de cumplir sus metas.

De acuerdo con Naciones Unidas, el número de personas con malnutrición en el mundo supera los mil millones, 10% más que hace un año. Tras cuatro décadas de mejora, en los últimos dos años el hambre volvió a crecer.

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