El deseo de ir más allá

Astronauta en un viaje espacial
Image caption Un astronauta en la Estación Espacial Internacional durante una caminata espacial.

Un maletín cargado con 22 kilogramos de rocas lunares fue quizás lo más palpable que dejó el viaje a la Luna de la misión del Apolo 11 hace cuarenta años.

Y según Ian Crawford, investigador en Ciencias Planetarias del Birkbeck College of London, precisamente el contenido de ese maletín que trajeron los tres astronautas hizo posible resolver interrogantes cuyas respuestas no se encontraban en la Tierra.

Preguntas como ¿cómo se formaron los planetas rocosos? Los rastros de esta historia se habían borrado de la corteza de nuestro planeta porque es geológicamente activo. La Luna en cambio conserva su primera corteza, de modo que al estudiarla se pudo determinar cómo eran estas primeras formaciones en los distintos planetas del Sistema Solar.

Pero ¿de dónde salió la Luna? Tras examinar las rocas lunares que trajeron los astronautas se supo que este satélite es una formación hecha de restos del impacto de un planetoide del tamaño de Marte y la Tierra en su infancia. Esta hipótesis fue propuesta en 1976, y habría sido imposible sin las muestras del Apolo.

Además, ese viaje ayudó a determinar la edad absoluta de la Luna. Y no sólo de la Luna. Los científicos ahora pueden determinar la edad de un astro de acuerdo al número de cráteres en su superficie.

Al infinito...

Pero más allá de los descubrimientos concretos que dejó la misión, hay otros aspectos menos palpables pero no de menor relevancia.Como a muchos de su generación a Carolyn Porco, asesora de la NASA, el alunizaje la inspiró: "Tenía 16 años y recuerdo que entonces me dije: todo es posible".

Image caption Las misiones robóticas han conquistado todos los rincones del Sistema Solar.

"Como resultado de esos épicos viajes, nos vimos a nosotros mismos por primera vez; nos percatamos, con claridad, de lo pequeño y aislado que está nuestro planeta. El impacto de haber puesto un pie en la Luna nos dio la perspectiva de nuestro lugar en el cosmos".

De hecho, la propia existencia del programa Apolo hizo posible el desarrollo de las misiones robóticas de la NASA y en los últimos años se ha intentado llegar a todos los rincones del Sistema Solar: en estos momentos, por ejemplo, una nave espacial se encuentra en camino a Plutón.

La tarea inconclusa del Apolo

Con el tema de la exploración lunar figurando en un número creciente de agendas políticas, parece que esas ideas que parecieron utopías a la generación anterior, ahora podrían convertirse en realidad. "Me refiero a habitar la Luna con humanos", le comentó a BBC Mundo el científico Bernard Foing, miembro de la Agencia Espacial Europea. "La Luna es el lugar donde podemos estudiar cómo expandir la vida más allá de la Tierra."Para Crawford, "hay que explorar otras regiones de la Luna. Los seis Apolos que aterrizaron de manera exitosa lo hicieron alrededor del centro de la cara visible de la Luna, por lo que no conocemos los polos ni el otro lado de la Luna." "Por los descubrimientos entendemos que geológicamente la otra cara de la Luna es completamente diferente a la que conocemos. Sabemos que no se encontró agua en las rocas lunares que se trajeron, pero se ha reconocido que en los cráteres de la región polar, donde no se ve el Sol, pueden ser depósito de agua u otras sustancias", aseguró. Una nueva corriente se enfoca en el explorar la Luna en búsqueda de materia prima. Hay defensores de varias posibilidades, la más conocida es el Helio 3. "Es un combustible potencial para la fusión nuclear, de ahí a que pueda ser una fuente viable de energía limpia para la Tierra. Mi opinión es que es demasiado prematuro para decir que las reservas de Helio 3 en la Luna van a resolver el problema energético de la Tierra". Sin embargo, Crawford no descarta que la Luna pueda tener otras materias primas que no conocemos y que pueden resultar económicamente viables.

"Ya es hora de marcharse"

Image caption La Luna puede ser la base de exploraciones para llegar a Marte.

Además de explorar la Luna en búsqueda de materia prima o fuentes de energía renovable, hay otras razones más "terrenales" para volver a la Luna.

Toda inversión en materia de exploración espacial se queda en la Tierra, mayoritariamente ofreciendo empleos. Se potencia la industria tecnológica y es un vehículo para inspirar a los jóvenes a interesarse en la ciencia y la investigación.

Esa pasión por la exploración espacial es la que lleva a la astrónoma Carolyn Porco a querer rebasar cada vez más sus límites.

"No cometamos el mismo error del Apolo. No se trata de llegar a Marte para luego no volver, cuando nos demos cuenta de que lo más complejo es permanecer allí. Por eso hay que volver a la Luna y usarla como una plataforma de prueba para explorar el Universo. Hemos estado dentro de nuestra órbita por más de 35 años. Ya es hora de marcharse".