El hombre que inventó los glaciares

Chewang Norphel
Image caption Norphel lleva construidos 10 glaciares.

Algunos lo llaman el Hombre de los Hielos. Otros, simplemente, el Mesías. Chewang Norphel, un ingeniero indio de 74 años de edad, le ha devuelto la esperanza a cientos de familias que viven en Ladakh, una región árida de los Himalayas, en el norte de India, donde el índice de precipitaciones apenas supera los 50 milímetros por año.

Si no fuera por el agua que recibe de los glaciares, esta zona sería desértica, un adjetivo que se aplica a las regiones cuyo índice de precipitaciones no supera los 250 milímetros anuales.

El 80% de los habitantes del lugar son agricultores. Para irrigar sus cultivos dependen del agua que se derrite de los glaciares, y como le dijo Norphel a BBC Mundo, la situación allí se está tornando cada vez más difícil, porque "el cambio climático y el calentamiento global están haciendo que los glaciares retrocedan y cada año haya menor disponibilidad de agua".

Para remediar este situación, este ingeniero civil creó una solución que si bien no frena el derretimiento de los glaciares, mitiga su impacto sobre la población local.

Norphel diseñó un glaciar artificial que permite conservar el agua congelada durante al menos 45 días y luego se derrite, proporcionando agua a las plantaciones justo dos meses antes de que comience a llegar el agua de los glaciares naturales.

Bajo costo

Image caption Los glaciares utilizan una tecnología muy simple y están hechos con materiales locales.

La tecnología que Norphel emplea para construirlos es muy simple. Para crear un glaciar artificial se construyen primero canales con paredes de piedra que recogen nieve y agua de los riachos y las lluvias. Estos canales se extienden por varios kilómetros recorriendo las laderas camino abajo, hasta llegar cerca de las plantaciones.

Allí, se construyen unos piletones de piedra de uno o dos metros de profundidad donde va a parar el agua que fluye por los canales.

Cómo estos piletones o glaciares artificiales están a menor altura que los glaciares naturales, el agua congelada se derrite justo dos meses antes de que comience el deshielo montaña arriba y proporciona agua a las parcelas en las que los campesinos cultivan papas, arvejas, trigo y cebada.

Además de la ventaja que ofrecen por estar ubicados cerca de las poblaciones, su construcción es poco costosa.

Según explica el ingeniero, "los glaciares artificiales son una suerte de complemento a la naturaleza", porque además de su función como fuente de irrigación de los cultivos, "permiten recargar las capas de agua subterráneas".

Premios, récords y más glaciares

Desde hace más de 15 años Norphel trabaja en el desarrollo de los glaciares artificiales. El primero nació en 1987 y "como los resultados fueron buenos me decidí a hacer otros", le dice a BBC Mundo.

En total ha construido diez. El más grande, de 300 metros de largo, 45 metros de ancho y un metro de profundidad está en el poblado de Phuktsey, en Ladakh y proporciona agua a 700 personas.

Image caption El agua en Ladakh es un recurso muy preciado.

Aunque su invención le valió premios, visitas de ingenieros extranjeros para aprender de sus conocimientos y hasta una mención en el Limca Book of Records, una suerte de versión india del Libro de Récords Guinness, en los últimos años la organización de la que forma parte, el Leh Nutrition Project, se quedó sin fondos para continuar con esta empresa.

Además, las inundaciones que tuvieron lugar en el distrito en 2006 destruyeron no sólo los cultivos sino también seis de sus glaciares.

Ahora, le dice a BBC Mundo con entusiasmo, "recibimos fondos del gobierno central y el personal del ejército nos está ayudando a construir más glaciares", además de contribuir a la reparación de los dañados en 2006.

"Se vienen tres en camino", agrega Norphel, quien promete seguir llevando esta tecnología a todas las poblaciones de India que la necesiten.

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