Última actualización: jueves, 10 de septiembre de 2009 - 17:35 GMT

La huella de ADN cumple 25 años

Prueba de ADN

Las huellas genéticas son ahora un método estándar para resolver crímenes.

Hace 25 años un científico británico descubrió por azar en su laboratorio un proceso que cambiaría para siempre el campo de la medicina forense: las huellas genéticas.

Estas huellas, o pruebas de ADN, se han convertido desde entonces en una de las principales herramientas para identificar a sospechosos y resolver un crimen, así como en el método estándar para resolver disputas de paternidad e inmigración.

El descubrimiento del profesor Alec Jeffreys -que todavía trabaja en el mismo laboratorio de la Universidad de Leicester, Inglaterra- ocurrió cuando llevaba a cabo un análisis en el cuatro oscuro y extrajo de un tanque de revelado una radiografía.

Cuando miró el material genético en la placa el científico pudo ver patrones que diferenciaban totalmente a las tres personas que habían estado involucradas en el análisis: un técnico de laboratorio, una madre y un padre.

"En segundos fue obvio que nos habíamos tropezado con un método basado en el ADN, no sólo para identificación biológica sino para solucionar relaciones familiares", le dijo el profesor Jeffreys a la BBC.

"Realmente fue un momento extraordinario".

Confeso e inocente

Profesor Alec Jeffreys

El profesor Jeffreys descubrió las huellas genéticas por accidente en su laboratorio.

La nueva técnica rápidamente atrajo publicidad cuando ayudó a resolver un difícil caso de inmigración en el Reino Unido. Y pronto la policía de Leicestershire fue a pedir ayuda al profesor Jeffreys para resolver un doble asesinato.

Una joven de 15 años, Dawn Ashworth, había sido brutalmente asesinada en un pueblo cercano al lugar donde tres años antes había sido asesinada otra joven.

Richard Buckland, que vivía en la zona, había confesado que cometió el asesinato de Dawn, pero la policía no contaba con evidencia para corroborarlo y comprobar que era el asesino.

"Tomé el caso con un grado considerable de aprensión", explica el profesor Jeffreys.

"Nadie había intentado antes llevar a cabo un análisis de ADN en una escena de un crimen".

Tal como dice el científico, cuando se le entregaron las "muestras íntimas" de las víctimas fue un "momento escalofriante" y llevó a cabo una prueba para compararlas con muestras de sangre tomadas de Buckland.

La prueba, explica, produjo resultados sorprendentes.

"Llevamos a cabo el análisis esperando que no obtendríamos ningún resultado. Pero lo obtuvimos -y confieso que me quedé asombrado- con una lectura completamente clara que afirmaba que uno de los sospechosos que había confesado no era culpable de ese crimen".

Los análisis demostraron que ambas jóvenes habían sido asesinadas por el mismo hombre -y ese hombre no era Richard Buckland.

Así, Buckland se convirtió en el primer individuo que era exonerado gracias a una prueba de análisis de ADN.

Análisis masivo

La increíble potencia de la amplificación de ADN nos permitió obtener una lectura en cantidades menores a la milésima parte de la millonésima de un gramo de ADN

Prof. Alec Jeffreys

La policía se dio cuenta que para atrapar al asesino tenía que lanzar su red más lejos y con un procedimiento que cambiaría para siempre a la ciencia forense se recogieron muestras de sangre y saliva de 5.000 hombres locales.

Al año, a pesar de haber intentado escaparse del análisis, un panadero local, Colin Pitchfork, se convirtió en la primera persona condenada por asesinato en Gran Bretaña gracias a la evidencia de ADN.

Y fue sentenciado a cadena perpetua.

Pero, tal como explica el profesor Jeffreys, aunque los análisis de huellas genéticas habían demostrado su valor, todavía no podrían ser usadas de forma extendida debido a los rudimentarios métodos de análisis.

"Se necesitó mucho material genético y mucho esfuerzo poder obtener un resultado de una muestra de ADN", dice el científico.

"El verdadero problema era que aunque en la mayoría de las escenas de crimen sabíamos que había ADN humano, no contábamos con tecnología suficientemente sensible para recuperarlo".

Pero un avance tecnológico a fines de los 1980 permitió a los científicos obtener un perfil de cantidades pequeñísimas de material genético: la amplificación de ADN.

"La increíble potencia de la amplificación de ADN nos permitió obtener una lectura en cantidades menores a la milésima parte de la millonésima de un gramo de ADN", dice el profesor Jeffreys.

Con esta técnica el científico logró identificar los restos exhumados del Ángel de la Muerte de Auschwitz, Josef Mengele, quien huyó a Alemania al terminar la Segunda Guerra Mundial.

"Obtuvimos la muestra y la comparamos con el ADN de la esposa e hijo de Mengele que estaban viviendo en Alemania", explica.

Hoy en día, reunir evidencias de ADN se ha convertido en una práctica rutinaria en la mayoría de las investigaciones criminales en la mayoría de países.

Y las fuerzas de policía alrededor del mundo han tomado el perfil genético de cerca de 30 millones de personas.

Pero las huellas digitales no sólo han ayudado a la policía.

Además de atrapar muchos criminales, se ha logrado exonerar a los inocentes. Y también se han usado para resolver disputas sobre identidad y paternidad, para reunir a familias inmigrantes y para la conservación y clonación de especies.

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