El GPS de las mariposas monarca

Mariposa monarca
Image caption Cada año las mariposa monarca emigran a la zona central de México.

La mariposa monarca, típica en América del Norte, lleva en sus antenas una especie de "reloj" de 24 horas que le ayuda a navegar los 4.000 kilómetros que recorre en invierno para llegar hasta México, según científicos.

Cada otoño unos 100 millones de mariposas monarca emigran al sur.

Navegan de acuerdo a la posición del sol, ajustando sus cálculos mientras este se mueve en el cielo.

Un estudio publicado por la revista Science muestra que ese reloj que poseen las mariposas está en las antenas.

Científicos aseguran que el descubrimiento es una sorpresa debido a que siempre se pensó que cuando migraban, las mariposas usaban un reloj de 24 horas en su cerebro, junto con su "brújula solar", .

Algunos de los estudios de observación elaborados hace 50 años indicaron que cuando se les quitaban las antenas a las mariposas dejaban de volar en la dirección correcta.

Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts, en Estados Unidos, se interesó por estas investigaciones y en el papel de las antenas en las reacciones sociales de mariposas como las monarca, que son extremadamente gregarias cuando emigran.

Simulador de vuelo

Image caption Estos insectos navegan con la ayuda de una brújula molecular.

Los expertos quitaron las antenas a un grupo de mariposas y compararon la forma en que volaban con la de un grupo controlado en un simulador de vuelo.

Todas las mariposas intactas volaron al suroeste, como ocurre normalmente, pero los insectos sin antena, aunque también volaron, lo hicieron en distintas direcciones.

El coautor del estudio, Steven Reppert, le dijo a la BBC que este hecho les animó "a desarrollar una serie de experimentos, que en esencia les llevó a descubrir que las antenas son el lugar principal del reloj circadiano que se compensa por el movimiento del sol".

Los investigadores probaron los ciclos moleculares del reloj circadiano en el cerebro de los insectos sin antenas y descubrieron que todavía funcionaban con normalidad.

"Esto sugiere que quizás haya un reloj en la antena que es más importante para el componente de compensación de tiempo de la brújula solar de los insectos", señaló Reppert.

Lo que hicieron a continuación fue mostrar que el control molecular del reloj en la antena es idéntico al que está en el cerebro. También demostraron que el reloj de la antena puede detectar luz independientemente del cerebro y que puede funcionar de forma independiente.

"Lo mejor es que sugiere que estos relojes tienen una función que está directamente relacionada con el cerebro, que realmente está regulando un proceso central del cerebro", agregó el especialista.

Orientación desviada

Para probar que la antena contenía tanto el sensor de luz como el reloj, los científicos pintaron la antena de un grupo de insectos con esmalte negro y compararon su comportamiento con el de un grupo cuyas antenas estaban recubiertas por un esmalte transparente.

El grupo con la antena pintada con esmalte negro voló en la dirección incorrecta, mientras que aquellos con el recubrimiento transparente no se vieron afectados.

Según el doctor Reppert, estos resultados sugieren que "el tiempo de los relojes todavía era aparente, pero debido a que la antena estaba pintada de negro, el reloj interno no pudo ajustar su oscilación de 24 horas al preponderante ciclo de luz y oscuridad".

"Así que esa es la razón por la que la orientación estaba desviada. Este (hecho) fue lo que realmente apuntó a la antena como la mayor fuente del mecanismo de compensación de tiempo", agregó.

El estudio también sugiere que otros insectos, como un tipo de abejas y las hormigas, pueden usar las antenas de una forma similar.

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