Falta de paz, falta de agua

Siria
Image caption Muchos han abandonado las poblaciones de la provincia de Hasake.

En los últimos dos años Irak, Siria, Jordania y algunas zonas de Turquía y Líbano han sufrido los devastadores efectos de la peor sequía que el Medio Oriente ha vivido en décadas.

Además del sufrimiento que provoca en la población, la escasez de agua afecta -de forma cada vez más evidente- la seguridad en la región.

La "guerra del agua" es un frase acuñada en el Medio Oriente, pero en realidad, son los conflictos existentes los que hacen que la crisis del agua en la zona sea mucho más difícil de resolver.

Casi cuatro décadas después de que Israel ocupara los Altos del Golán, Quinetra sigue siendo un pueblo fantasma.

Para los sirios, sus ruinas sirven a modo de recordatorio de que la guerra no va a terminar hasta que Israel devuelva no sólo toda la tierra, sino también toda el agua que se llevó junto con ella.

Irssan Irssan era un niño cuando los tanques israelíes llegaron a su pueblo.

Hoy, está a cargo de los recursos hídricos en la zona del Golán controlada por Siria. Según Irssan, entre la población árabe hay un gran sentimiento de injusticia sobre la manera en que se distribuye el agua en la región.

"Cada israelí usa diez veces más agua que cualquier palestino o sirio", dice. "Los israelíes están construyendo pozos en las Alturas del Golán y utilizando un recurso que debería ser para todos".

El gobierno israelí dice que no ha excavado ningún pozo ni construido ninguna represa en los Altos del Golán, pero que los acuíferos de la ciudad son una fuente crucial de agua para el país.

En el pasado, las disputas sobre el acceso al agua han entorpecido el proceso de paz. Es un círculo vicioso: a medida que el agua se vuelve más escasa y la competencia por obtenerla se hace más hostil, se hace más difícil poner fin al conflicto.

Tensión en las relaciones

El agua también está jugando un papel cada vez más importante en las relaciones entre otros países del Medio Oriente.

La construcción de represas río arriba, sin el consentimiento de los países a donde llegan las aguas del río, es un problema de larga data en el Medio Oriente, pero nunca antes las consecuencias de construir una represa fueron tan evidentes.

En la provincia de Hasake, en el seco noreste de Siria, ovejas y cabras flacas se pasean por los campos y pueblos completamente abandonados.

Los lechos de los ríos y los canales están completamente secos, no sólo por la sequía, dicen las autoridades, sino por las represas que construyó Turquía del otro lado de la frontera.

"Si Turquía dejase fluir el agua de la misma manera que lo hacía antes de construir la represa, estaríamos mucho mejor", dice Motha Najeeb Salloum, gobernador de la provincia de Hasake.

Tanto Irak como Siria esperan que, después de intensas negociaciones, Turquía comience a dejar pasar más agua de los ríos Éufrates y Tigris.

Mientras que Turquía también se ve afectada por la sequía y necesita agua para sus campos, en Siria no queda agua para la irrigación. Y ahora se les están acabando los suministros de agua para beber.

La principal fuente de agua para beber y para irrigar en la región -la principal reserva- se ha reducido a un 4% de su tamaño original.

"Es un desastre", dice Samir Mora, director de recursos hídricos de la provincia de Hasake.

Cambios demográficos

Toda Siria siente los efectos.

Las carreteras alrededor de la capital, Damasco, están rodeadas de campamentos improvisados. Se estima que cerca de 300.000 personas han abandonado la región del noreste y según las autoridades, cada día llegan más refugiados.

Image caption Las represas en Turquía han provocado una disminución del flujo del agua.

La inmigración de cientos de miles de personas a las ciudades está provocando un cambio en la demografía de Medio Oriente.

Está haciendo crecer la pobreza y el descontento social y añadiendo presión sobre sociedades que ya son vulnerables.

"El agua es definitivamente un problema de seguridad en la región", dice Sami Taqi, director del Centro Oriente sobre Estudios Estratégicos, un centro de investigación de Damasco.

"Siempre ha sido así en esta región, pero ahora se ha convertido en un problema más amplio porque la sequía es más pronunciada en un sector y segundo, porque la región es mucho más vulnerable desde un punto de vista geopolítico".

Según los expertos se necesita tomar medidas urgentemente para aliviar la situación: desde reformas en el sector agrícola, que consume la mayor cantidad de agua en el Medio Oriente, hasta mejoras en el manejo de los recursos hídricos y los acuerdos para compartir el agua.

En todo Medio Oriente la sequía ha hecho estragos en los medios de subsistencia de decenas de miles de personas. Y con el aumento de las zonas desérticas, las perspectivas de alcanzar la paz en la región se tornan más remotas.

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