¿Escuchan a Latinoamérica en Copenhague?

Selva Amazonas
Image caption La deforestación es uno de los principales problemas que se deben resolver en la región.

En los últimos dos o tres años los gobiernos en América Latina han adquirido mayor preeminencia en las negociaciones respecto a un nuevo acuerdo sobre cambio climático. No obstante, están en un segundo escalón de países influyentes.

Éste es el punto de vista de varios analistas negociadores que han participado en la investigación de Naciones Unidas para un tratado que reemplace al vigente de Kioto.

"Obviamente en Copenhague no habrá acuerdo si Estados Unidos, China, la Unión Europea e India no llegan a un consenso", dijo el mexicano José Garibaldi, quien ha sido asesor de varios gobiernos latinoamericanos. "Esos países están en primera fila para asegurar un acuerdo ambicioso. Pero Brasil y México se han esforzado mucho para hacer que sus voces se escuchen".

Como miembros del G-5, que se reúnen regularmente con los países del G-8, Brasil y México son los jugadores clave de la región. Son las dos mayores economías y los que más gases de CO2 emiten.

Además, si se toma en cuenta la deforestación, juntos representan el 70% de las emisiones de la región.

El secretario de Asuntos Exteriores del Reino Unido, David Miliband, dijo recientemente que el papel de los países latinoamericanos es crítico. "No habrá acuerdo a menos que países como Argentina, México y Brasil estén seguros de que las sociedades industrializadas avanzadas han asumido la responsabilidad".

Capitán del equipo

Image caption Para muchos analistas, Brasil es el país más influyente de la región.

La importancia de Brasil se debe en buena medida a su peso en las negociaciones para reducir las emisiones producto de la deforestación.

"Le guste o no a la región, Brasil es el líder regional", señaló Benito Mueller del Instituto para Estudios de Energía de Oxford. "En lo que respecta a América Latina, sin Brasil nada sale adelante".

Brasil ya ha anunciado recortes voluntarios de al menos el 36% de sus emisiones para antes del 2020. Gran parte de esto se logrará gracias a la reducción de la deforestación.

Como resultado, espera jugar un papel más proactivo en la construcción de puentes entre los países desarrollados y los subdesarrollados.

"El reciente anuncio sobre una posición conjunta con Francia respecto al cambio climático es una acción alentadora en esa dirección", comentó Antonio Hill, asesor político de la agencia para el desarrollo Oxfam.

Iniciativa mexicana

Image caption Las iniciativas de México han sido aplaudidas por países desarrollados.

Por su parte México recibió muchas alabanzas de gobiernos occidentales por ser uno de los primeros países en desarrollo en anunciar objetivos voluntarios para reducir emisiones de CO2.

En diciembre de 2008 dijo que reduciría las emisiones en un 50% para el 2050, a partir de los niveles de 1990.

Al diferencia del resto de América Latina, México no forma parte del grupo negociador del G-77 más China. También es visto como un satélite estadounidense que trabaja más cerca con su vecino del norte que con los países latinoamericanos.

El presidente Calderón ha propuesto un "Fondo verde" global que recibiría dinero de todos los países, menos los más pobres, para financiar proyectos medioambientales.

Este fondo es una de las tantas iniciativas sobre la mesa, pero no ha recibido mucho apoyo.

Para Benito Mueller "la idea de que los países más ricos tuvieran que poner algo antes de que pudieran obtener algo se desinfló como un globo".

De acuerdo con el especialista, los estadounidenses están interesados en la propuesta, pero otros países, como India, no.

Voluntarios

Comparado con otras partes del mundo en desarrollo, América Latina fue la primera región en dar un paso al frente y ofrecer reducciones de emisiones, recordó José Garibaldi.

"Desde mediados de 2008 varios países latinoamericanos empezaron a decir que reducirían parte de sus emisiones sin tener que esperar por los países industrializados que den dinero", apuntó Garibaldi. "Cuatro países de la región ahora han hecho esa oferta".

Además de las propuestas de Brasil y México, Costa Rica dijo que quería alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono para 2021. Perú se ha propuesto un objetivo de cero deforestaciones para los próximos 10 años como parte de su contribución para reducir emisiones. Mientras que se cree que Argentina, Colombia y Panamá están considerando tomar algún tipo de acciones y realizando recortes.

Los observadores también señalan que, aparte de Brasil y México, otros países del continente están empezando a tener una voz más fuerte sobre el tema.

La postura ALBA

Image caption Los países del ALBA rechazan que países en desarrollo reduzcan sus emisiones de CO2.

Sin embargo, existen diferencias entre los miembros izquierdistas del ALBA y otros países de la región.

Los países que forman el ALBA subrayan la responsabilidad histórica de los países ricos respecto al calentamiento global, rechazan recortes por parte de los países en desarrollo, se oponen a soluciones para la deforestación provenientes del sector privado y apoyan la ayuda de países occidentales para la adaptación.

"La región necesita exigirle de manera más clara y coherente a los países ricos que se impongan metas ambiciosas", dice Antonio Hill de Oxfam. "También necesitamos hacer más énfasis en la construcción de alianzas en América Latina en áreas de interés común, como asegurar que países andinos y centroamericanos no se queden fuera de los fondos para la adaptación".

En la medida que los efectos para el cambio climático se empiezan a hacer evidentes, se hace más difícil actuar solo, según analistas.

"Es posible que veamos más intentos en la región de colaborar en proyectos conjuntos de energía, reforestación, infraestructura y reducción de desastres", explicó Guy Edwards, autor del blog Latino Cambio.

"Esto preparará a América Latina para el posible impacto del cambio climático y para aprovechar de las opciones de desarrollo disponibles en un mundo con carbono limitado".

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