Se resquebraja el proyecto Yasuní

Parque Nacional de Yasuní, en Ecuador. Gentileza de Iniciativa Yasuní-ITT
Image caption Las reservas petroleras del Parque Nacional de Yasuní representan el 20% de las que posee el país.

El proyecto Yasuní-ITT, que busca dejar petróleo bajo tierra en la Amazonia ecuatoriana a cambio de un aporte económico de la comunidad internacional, se resquebraja. El sábado, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo que la explotación de crudo en el Parque Nacional Yasuní podría comenzar en junio, y este lunes el presidente de la comisión técnica del proyecto, Roque Sevilla, anunció su renuncia al cargo.

La iniciativa, que el gobierno ecuatoriano lanzó en 2007, persigue dejar sin explotar unos 850 millones de barriles de crudo en el bloque Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), ubicado en el Parque Yasuní. Dichas reservas de petróleo significarían más de US$6.000 millones. Según el proyecto, Ecuador las dejaría intactas si la comunidad internacional otorga el 50% de dicho monto.

En los últimos meses, Ecuador había intensificado una campaña de promoción del proyecto por Estados Unidos y Europa, y se esperaba, días atrás, la firma de un fideicomiso con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para la administración del proyecto.

El sábado pasado, el presidente Correa reveló que dio la orden de que no se firme el fideicomiso al considerar que allí se intentaba imponer al Ecuador "condiciones vergonzosas", como el que los países contribuyentes tengan una mayoría en el control del fideicomiso y califiquen los proyectos.

"Si es así, quédense con su plata y en junio empezamos a explotar el ITT. Aquí no vamos a claudicar en nuestra soberanía. Entiendan que los que más sacrificio estamos haciendo somos los ciudadanos de Ecuador. En cualquier parte del mundo hubieran explotado el petróleo", manifestó el mandatario.

Correa señaló que había aceptado la formación del fideicomiso, pero no "que nos traten como colonia, que nos traten como inferiores".

"Aquí van a encontrar soberanía y dignidad, quédense no más con sus millones y que la historia recoja quiénes hicieron fracasar ese proyecto, si es que fracasa. Todavía no ha fracasado, hemos dicho claramente que eso (las condiciones del fideicomiso) es inaceptable ", sentenció.

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"Presiones del sector petrolero"

El presidente del Consejo Administrativo y Directivo del Proyecto Yasuní-ITT, Roque Sevilla, al renunciar a su cargo negó que la constitución del fideicomiso para la administración del proyecto plantee condiciones desfavorables para Ecuador, dijo que la comunidad internacional sí mostró su apoyo a la iniciativa, y señaló que el proyecto sufre presiones del sector petrolero.

Sevilla desmintió al presidente Correa al manifestar que Ecuador sí tiene mayoría en el control del fideicomiso, con tres miembros en el Directorio del mismo, mientras que los contribuyentes tendrían dos miembros. Además, Ecuador tendría la presidencia del Directorio.

En cuanto a la aceptación del proyecto, Sevilla aseguró que Alemania, España y Bélgica habían comprometido contribuir un total de entre US$972 millones y US$1.232 millones durante 13 años. Además habló de "apoyos posibles" de Francia y Suecia por US$532 millones.

Sevilla dijo que sumados esos montos se obtiene un 49% del objetivo planteado por el proyecto, y que había acordado con el presidente Correa que el objetivo total debía cumplirse hasta diciembre de 2010. Sin embargo, el sábado pasado el mandatario bajó el plazo a junio de este año.

A decir de Sevilla, en este tema existen presiones de sectores petroleros, que si tiene éxito el proyecto se quedarían sin el 20% de las reservas de petróleo que tiene el país.

Consultado sobre si se trata del fin de la iniciativa Yasuní-ITT, Sevilla dijo que "los ecuatorianos tenemos que seguir luchando por este proyecto".

Abandono del proyecto

Image caption El presidente de Ecuador, Rafael Correa, viajó recientemente a Europa y EE.UU. para promocionar el proyecto.

Inés Manzano, experta en derecho ambiental, dijo a BBC Mundo que las complicaciones que experimenta el proyecto Yasuní-ITT representan "la crónica de una muerte anunciada", al afirmar que frente a la necesidad de contar con recursos para la ejecución de su programa de gobierno, el presidente Correa poco a poco ha ido abandonando la idea que impulsa el proyecto Yasuní.

La experta manifestó que varias acciones del gobierno ecuatoriano han ido en contradicción con los postulados ambientalistas del proyecto, como el conocimiento de propuestas de empresas petroleras para explotar el crudo en el Yasuní.

"Si el gobierno está diciendo no a la explotación en el ITT, entonces no debe dar ninguna puerta abierta a que una empresa petrolera presente propuestas de explotación en ese sector", señaló Manzano.

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