Indígenas reclaman tierras al Estado paraguayo

Fernando Lugo, presidente de Paraguay
Image caption Los Xákmok Kásek reclaman al Estado paraguayo no haber garantizado el derecho de propiedad ancestral.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sesionará este miércoles para analizar la responsabilidad del Estado paraguayo por la violación de los derechos a la propiedad colectiva de las tierras de la comunidad indígena Xákmok Kásek.

Se tratará de la segunda de las audiencias públicas de la CIDH como parte de su 41º período extraordinario de sesiones, que se está celebrando en Lima, Perú.

La comunidad indígena Xákmok Kásek, del Pueblo Enxet-Lengua, reclama al Estado paraguayo no haber garantizado el derecho de propiedad ancestral sobre unas tierras que las reivindican como suyas y las solicitan desde 1990. Actualmente son 10.700 hectáreas en el Chaco Paraguayo.

La propiedad está ocupada por el ganadero estadounidense Roberto Eaton, cuyo padre accedió a 120.000 hectáreas en la década de los '60, durante el gobierno de Alfredo Stroessner (1954-1989).

Los afectados alegan, según el expediente judicial, que "la violación de sus derechos afecta al acceso a la propiedad y la posesión de su territorio, a la vulnerabilidad alimenticia, médica y sanitaria de la comunidad, y amenaza la supervivencia de sus miembros".

Según el último censo paraguayo, la comunidad Xákmok Kásek la componen actualmente 365 personas.

El reclamo data de 1975

Image caption Los pedidos de la comunidad Xákmok Kásek se remontan a 1975.

"Antes de que se alambren los terrenos, allá por los años '60, el territorio indígena era muy amplio, como alrededor de 80.000 hectáreas, pero el señor Eaton compró la tierra incluyendo a los indígenas que la habitaban", le dijo a BBC Mundo Gerardo Larrosa, miembro de la comunidad Xákmok Kásek.

"Según las historias que nos cuentan nuestras abuelas, ellos no sabían quién era el señor Eaton que decía ser el dueño de todo. La compra de las 120.00 hectáreas no sólo afectó nuestro territorio, sino también a otros pueblos", expresó.

Los miembros de la comunidad Xákmok Kásek reclaman la propiedad desde 1975, pero fue a partir de 1990, después de la caída del gobierno de Stroessner, "cuando Paraguay comenzó a tener obligaciones a través de los acuerdos firmados en los foros internacionales, que comenzamos a reclamar en forma judicial internamente y a nivel internacional".

Larrosa explicó que antes de recurrir a la CIDH, agotaron todos los expedientes administrativos en Paraguay, "incluso ya se había solicitado la expropiación de esas 10.700 hectáreas".

"No obstante, hemos buscado diferentes formas de solución con el Estado. En 2003, le propusimos que nos ubiquen en una tierra alternativa pero lastimosamente no corrió ese pedido. En el 2005 decidimos no buscar más acuerdos internos, sino esperar el resultado de nuestras denuncias en la CIDH".

El proceso se encuentra en su etapa final, donde se podrían fijar las eventuales reparaciones y costas.

"Finalmente llegó la hora y confiamos que va a salir una sentencia a favor nuestro porque las argumentaciones que sustentan nuestro pedido de restitución de la tierra, se basan en la realidad. Nada es mentira ahí", manifestó Gerardo Larrosa.

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