Esta mujer podría destrabar el acuerdo climático

Christiana Figueres
Image caption FIgueres se enfrenta al reto más inspirador que se ha planteado a la humanidad en mucho tiempo.

La costarricense Christiana Figueres es la nueva jefa del clima de Naciones Unidas. Por primera vez una mujer de un país no europeo y no industrializado tomará el reto de liderar las negociaciones para alcanzar un acuerdo global sobre la reducción de emisiones.

Figueres toma el relevo a Yvo de Boer en la difícil tarea de restaurar el clima de confianza en los procesos de Naciones Unidas, tras la decepción de la falta de acuerdos vinculantes para los casi 200 países participantes con la que se cerró a finales del pasado año la cumbre de Copenhague.

Pero Figueres -en entrevista con BBC Mundo- se muestra categórica y rechaza las valoraciones negativas.

"La cumbre de Copenhague decididamente no fue un fracaso, de ahí salieron muchos productos importantes, que se están utilizando ahora para seguir trabajando y construyendo el camino hacia un acuerdo", afirma.

Grandes retos

"En lo sustantivo el acuerdo apunta a una serie de elementos críticos para la próxima etapa de negociación: la financiación inmediata, la estructura para la adaptación, la reducción de emisiones en deforestación y degradación, y la transferencia de tecnología y construcción de capacidades", asegura.

En cuanto llegue a su despacho en junio tendrá dos tareas urgentes que resolver "trabajar con el secretario de Naciones Unidas para restaurar y fortalecer el proceso de confianza en la Convención y preparar la cumbre que tendrá lugar en Cancún, México, a finales de año".

Para realizar la primera de las tareas, restaurar la confianza en un proceso que ha sido criticado por su lentitud, burocracia y escasa adaptación a la necesidad de tomar una decisión consensuada y urgente, Figueres apostará por una "mayor transparencia e inclusividad".

"El mecanismo por el que se llegó a ese acuerdo no fue lo suficientemente transparente ni lo suficientemente participativos. Eso es una gran lección aprendida, esos son dos elementos que tenemos que evitar en Cancún", explica la diplomática.

Cambio climático y desarrollo

Image caption Las negociaciones de Cancún en México aprenderán las lecciones de lo ocurrido en Copenhague.

Tras el mandato de un maltés y dos holandeses de forma consecutiva, el hecho de que un representante de un país en vía de desarrollo dirija las negociaciones es importante porque "ahora asumirá la ejecutiva una persona que viene del grupo G-77 y China y lo que nos diferencia es que nosotros vivimos en el día a día la relación tan fuerte que existe entre el cambio climáticoy los retos de desarrollo a nivel nacional", explica.

"Hay que entender que esa vinculación no se puede quebrar y que ir construyendo el régimen de cambio climático dentro del marco de ese contexto resulta ser importantísimo, ya que los países en vías de desarrollo están tomando un rol más activo en las negociaciones de lo que lo que habían hecho previamente".

Aunque los acuerdos han de producirse de manera global en torno al recorte de emisiones, Figueres también señala la importancia de los procesos de adaptación para tratar de mitigar la vulnerabilidad en aquellos lugares en los que las altas concentraciones de CO2 en la atmósfera ya tienen consecuencias reales.

Y piensa que es imposible no alcanzar un acuerdo que no combine los intereses y las necesidades de todos los países "Se necesita un acuerdo a nivel global porque no hay un solo país o persona en este mundo que no esté afectada de una u otra manera por el cambio climático".

"No es fácil, pero es el reto más inspirador que ha enfrentado la humanidad en mucho tiempo", añadió.