Última actualización: jueves, 17 de junio de 2010 - 14:11 GMT

Deforestación agravó la malaria en Brasil

Mapa de incidencia de malaria en el Amazonas (MAPA:  Barry Carlsen)

En las zonas donde los bosques fueron talados la incidencia de malaria se disparó.

La incidencia de malaria se disparó en las zonas donde fue deforestada la selva del Amazonas, afirma una nueva investigación.

Los científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos, encontraron lo que dicen es "el caso más detallado hasta ahora que vincula un aumento en la incidencia de malaria con las prácticas de uso de la tierra en el Amazonas".

Los investigadores encontraron un aumento de cerca de 50% en los casos de malaria en uno de los distritos más afectados por la deforestación.

Los científicos afirman que esto se debe a que en las zonas donde el bosque ha sido talado se crean múltiples hábitats nuevos donde los mosquitos que propagan la enfermedad pueden reproducirse.

Inicio de epidemia

Desde el comienzo de los 1990, los expertos comenzaron a ver un aumento en la incidencia de malaria en la cuenca del Amazonas.

Creen que esto se debió principalmente a la aparición de una cepa del parásito que causa la infección, el Plasmodium falciparum, resistente a los medicamentos antimaláricos de primera línea.

Pero en años recientes, la deforestación parece ser el principal responsable en el drástico aumento de la enfermedad en la región.

"Al parecer, la deforestación es uno de los factores ecológicos iniciales que pueden desencadenar una epidemia de malaria", expresa la doctora Sarah Olson, quien dirigió el estudio.

La investigación de Wisconsin-Madison se centró en 54 distritos sanitarios brasileños, en una esquina de la Amazonía cerca de Perú, donde en 2006 investigadores recogieron datos detallados de la salud de la población.

Mosquito malárico

En los distritos más deforestados la malaria aumentó 50%.

Cuando los científicos estadounidenses compararon esa información con datos de satélite de alta resolución sobre los cambios en la cobertura de la tierra, los resultaron revelaron "un enorme impacto" en la salud humana por los cambios relativamente pequeños en el panorama de la selva.

Según la doctora Olson, un cambio de 4% en la cobertura del bosque se asoció a un aumento de 48% en la incidencia de malaria en estos 54 distritos.

Hábitat ideal

La tala de los bosques tropicales -dice la investigadora- crea condiciones que favorecen la reproducción del principal portador de malaria en el Amazonas, el mosquito Anopheles darlingi, el cual transmite el parásito cuando pica a humanos.

Se ha mostrado que el A. darlingi ha desplazado a otros tipos de mosquitos que viven en las selvas y que tienen menos tendencia a transmitir la infección.

"Un panorama deforestado, con más espacios abiertos y estanques de agua parcialmente alumbrados por el sol, parecen ofrecer un hábitat ideal para este mosquito", dice Sarah Olson.

Los científicos afirman que el mensaje que se desprende de este estudio es que la conservación de los bosques tropicales puede tener un impacto mucho más grande de lo que pensamos en la salud humana.

Se calcula que unas 500.000 personas resultan infectadas con malaria cada año en la cuenca del Amazonas.

La investigación -que aparece publicada en Emerging Infectious Diseases (Enfermedades Infecciosas Emergentes), la revista de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.- fue financiada por la Agencia Espacial Estadounidense (NASA, por sus siglas en inglés).

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