¿Por qué se hacen tantas cesáreas en América Latina?

Mujer embarazada.
Image caption Según la OMS el número de cesáreas no debería superar el 15% del total de nacimientos.

Los nacimientos por cesárea en América Latina continúan superando ampliamente el índice recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), especialmente en el sector privado.

En muchos países latinoamericanos, como Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, México, República Dominicana y Guatemala, el promedio de nacimientos por cesárea se ubica entre el 20% y 30% en los hospitales públicos y entre 40% y hasta 80% en el sector privado.

Según la OMS la cifra de cesáreas no debería sobrepasar el 15% del total de nacimientos.

En busca de disminuir las operaciones quirúrgicas y aumentar el número de partos naturales en la región, la organización no gubernamental Relacahupan está abogando por lograr que las mujeres estén más informadas, conozcan los riesgos de las cesáreas y dejen de pedirlas o de aceptarlas, en algunos casos.

"Yo tuve a mi primer hijo por cesárea después de 10 horas de trabajo de parto porque no dilataba. En mi segundo embarazo el médico me ofreció esperar a que naciera naturalmente o ir a cesárea, y como yo había pasado lo más bien la cesárea anterior preferí esta opción", explicó Mariana Grunfeld a BBC Mundo.

Valeria Herrera temía el dolor y la experiencia del parto y no dudó en pedirle a su ginecólogo una cesárea. "Apenas quedé embarazada le dije que ni loca pasaba por el parto y el médico respetó mi decisión", explicó.

Casos como éstos son los que mantienen las estadísticas en un nivel elevado.

Motivos

La partera Gilda Vera, coordinadora de la Red Latinoamericana Relacahupan, dijo a BBC Mundo que si bien en muchos casos las cesáreas son necesarias y justificadas, se recurre a esta operación quirúrgica de forma excesiva por comodidad, por conveniencia tanto de las madres como de los profesionales, y por razones económicas.

"Se ha comprobado un incremento de cesáreas en vísperas de feriados, de fines de semana largos, de las fiestas navideñas, y de grandes congresos porque los médicos no quieren quedarse en la ciudad esperando un parto", dijo a modo de ejemplo.

Vera también señaló un motivo económico, ya que según explicó, el médico cobra más por practicar una cesárea que por su trabajo en un parto normal.

"En muchos países si una mujer quiere que su médico la atienda en el parto tiene que pagarle. Si es una cesárea, la institución médica le paga al médico, por lo que cobra doble", indicó.

Gerardo Vitureira, quien se desempeña como ginecólogo tanto en hospitales públicos como privados, aseguró a BBC Mundo que esos argumentos son "muy simplistas", y no cree que el alto número de cesáreas pueda atribuirse al factor económico, aunque no descarta que pueda ocurrir en algunos casos aislados.

El miedo a los juicios

Sin embargo, señaló que uno de los principales factores que llevan a los médicos a realizar más cesáreas de las que deberían, es el temor a tener que enfrentarse a la Justicia.

Image caption Informar a las mujeres y extender las clases de preparación a parto podrían reducir las cesáreas.

"No hay que negar el tema de las presiones del punto de vista legal. Si haces una cesárea y hay una complicación nadie te va a decir: ¿por qué no hiciste un parto? Pero si es al revés, estás expuesto" aseguró.

Y añadió que "el temor a verte envuelto en un juicio, independientemente de la sentencia o sanción económica que pueda haber, está en el subconsciente de cada uno de nosotros".

Otro motivo que conduce a cesáreas es el mayor uso de tecnología y el intervencionismo obstétrico. Si bien en muchos casos la tecnología ayuda a disminuir riesgos o salvar vidas, al mínimo problema se pasa al quirófano, cuando quizás se podría resolver de otra forma y terminar en un parto normal, señaló Vitureira.

Según Vera, "hay muchos médicos, parteras y enfermeras que han evolucionado hacia buscar un parto natural pero nos falta llegar a la gente, que las mujeres sepan que tienen derecho a ser informadas para tener un parto natural".

"La mujer tiene que ser partícipe de lo que pasa en su cuerpo cuando va a dar luz y que no sea la invitada a algo que está pasando dentro suyo", dijo el ginecólogo.

¿Se puede esperar una disminución?

Algunos gobiernos se pusieron como meta hace unos años bajar el índice de cesáreas, sin demasiado éxito.

La principal tarea para los activistas en pos de la humanización del nacimiento es informar a las mujeres y lograr la universalización de las clases de parto.

Hablando de derechos, Vitureira entiende que los médicos deben respetarlos, y eso incluye atender a las demandas de cesáreas de parte de las mujeres que las piden.

"Hay un número importante de mujeres que dicen que no quieren tener la experiencia del parto. Entonces como médico, uno le explica los riesgos, los beneficios y la mujer decide", señaló el médico.

Las motivaciones y expectativas personales de las mujeres, las razones personales y profesionales de los médicos, los temores o la forma en que está organizado el sistema de salud, hacen que sea difícil esperar una disminución en el número de cesáreas a corto plazo.

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