Ciudad de México contra las alergias

Una calle de México DF
Image caption Un estudio pretende identificar el tipo de polen que flota en Ciudad de México.

Polvo, metano, ozono, cenizas volcánicas, vapor de agua, carbón, gases raros y polen. Es lo que respiran los habitantes de Ciudad México.

Para determinar el impacto que las partículas tienen en la salud de los capitalinos, especialmente las de tipo biológico, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) establecieron un sistema de monitoreo especial que podría servir para prevenir alergias y otros padecimientos respiratorios.

La investigación pretende identificar el tipo de polen que flota en la capital del país, el cual es responsable de hipersensibilidad en miles de personas de la capital mexicana.

Parte de la información que se obtenga sería útil para elaborar vacunas específicas contra las alergias, le dijo a BBC Mundo Irma Rosas, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM y responsable del proyecto.

"Una cosa son los pólenes que hay en países de Europa y otra los que realmente aparecen en los pacientes" de Ciudad de México, explicó.

Alergia por zonas

Como en otros países del mundo las alergias han aumentado en México, donde el 35% de las personas muestran hipersensibilidad al contacto con partículas de polen, según datos del Ministerio de Salud.

Los padecimientos más comunes son rinitis, asma, dermatitis o urticaria, que se presentan con frecuencia en los niños. En algunos casos pueden derivar en enfermedades graves.

La UNAM ha determinado, por ejemplo, que en la capital mexicana las alergias ocurren especialmente en el sur de la ciudad, donde existen más áreas verdes y zonas boscosas.

Fue precisamente en esta región que los investigadores del Centro de Ciencias instalaron una estación para monitorear polen. Otra funciona en el oriente de la capital.

Se trata, explicó Irma Rosas, de saber el tipo de alérgenos que existen, así como la planta que los generó.

Los datos permitirán emitir alertas para las personas sensibles al polen, porque evitar su presencia en el ambiente es imposible.

"Siempre, siempre han existido partículas biológicas. El día que no las haya significará que no hay vida", dijo la investigadora.

Método añejo

Image caption El 35% de los mexicanos muestran hipersensibilidad al contacto con partículas de polen.

La producción de vacunas específicas contra alergias es un proyecto a largo plazo, pero el monitoreo del polen puede servir para determinar si la inmunización existente en otros países es útil a los habitantes de la capital del país.

También permitiría prevenir al sistema de salud de un eventual aumento de de pacientes con alergias.

Ciertamente, la verificación de partículas suspendidas menores a 10 micrómetros –consideradas de riesgo para la salud-, se realiza desde hace casi veinte años en Ciudad de México.

De hecho, existe un sistema gubernamental que emite alertas ambientales cuando la concentración de partículas supera las 250 por cada metro cúbico de aire.

Cuando esto sucede se restringen las actividades al aire libre, así como el trabajo en fábricas y negocios contaminantes. En casos extremos puede decretarse la suspensión total de la industria durante el tiempo que dure la contingencia.

De acuerdo con el Ministerio de Salud, el contacto frecuente con partículas suspendidas puede reducir el tiempo de vida de las personas.

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