Última actualización: viernes, 5 de junio de 2009 - 14:14 GMT

“Prostitutas espías” en Buenos Aires

Trabajadora sexual

Para el gobierno las trabajadoras sexuales son las más indicadas porque conocen el negocio por dentro.

Patrullan las calles de noche, se inmiscuyen en lugares sórdidos, y conocen de primera mano los usos y costumbres de proxenetas y tugurios. Son una decena de ex prostitutas que, contratadas por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, ayudan a las autoridades a combatir la explotación sexual de menores.

En un proyecto tan pragmático como polémico, las autoridades porteñas decidieron convocar a meretrices experimentadas para identificar casos de abusos en la vía pública.

Con el objetivo de acceder a espacios donde habitualmente no llegan los funcionarios de turno, estas mujeres -que en algunos casos abandonaron el trabajo sexual hace sólo unos meses-, se hacen pasar por prostitutas reales y se mezclan en las calles con quienes venden su cuerpo como medio de vida.

A cambio, las "prostitutas espías" reciben un salario fijo.

Para el gobierno, la contratación es fácil de justificar: ellas conocen las redes de prostitución desde adentro y saben cuáles son las "zonas calientes" para la compraventa de sexo.

Pero, además, sufrieron la explotación sexual en carne propia y nadie mejor que ellas para asistir a otras víctimas de la trata de personas.

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De igual a igual

Aunque realizan para el Estado una tarea de vigilancia e información, su misión principal es identificar a los menores involucrados en el negocio del sexo callejero.

No hablamos del tema. Ya tuvimos un problema y decidimos no hablar más. Es una decisión que tomamos todas juntas, porque no queremos exponernos

Graciela, ex trabajadora sexual

"¿Qué mejor que alguien que pudo salir de esos circuitos para ser promotor de los derechos de los niños y niñas explotados sexualmente?", afirma Miguel Sorbello, responsable del proyecto desde la Dirección de Niñez y Adolescencia del gobierno porteño.

Según el funcionario, varias de las mujeres convocadas para el proyecto fueron engañadas cuando aún no habían alcanzado la mayoría de edad y viajaron desde las provincias a Buenos Aires para quedar atrapadas en redes de comercio sexual.

Ahora, se ocupan de rastrear a niñas y niños en situación de riesgo, generar un vínculo con ellos y ofrecerles una alternativa al trabajo sexual.

Luego entrarán en juego los equipos técnicos del gobierno, para dar apoyo psicológico y rehabilitación.

"El desafío es asistirlas no sólo en calle sino después, en espacios de recuperación. Muchas de estas víctimas consumen sustancias ilícitas y aceptan la explotación para solventar su consumo. Por lo cual muchas veces la primera etapa de reinserción debe ser un tratamiento de salud", detalla Sorbello a BBC Mundo.

El modelo adoptado es similar al que se aplica en terapias contra la drogodependencia, en las que los adictos recuperados son consejeros de aquellos que quieren dejar el hábito.

En breve, desde el gobierno se planea expandir el programa, duplicando la cantidad de ex meretrices contratadas y creando un equipo similar de travestis.

En peligro

Sin embargo, el plan tiene sus limitaciones: el combate a la explotación sexual se da sólo en la vía pública y no en casas de masajes, departamentos o prostíbulos.

No es responsabilidad de las organizaciones ni de los trabajadores denunciar estas situaciones (...) Pero está claro que entre los funcionarios no hay voluntad de hacer nada, y estos son sólo parches que ponen en riesgo de vida a las trabajadoras

Elena Reynaga, Ammar

"No podemos ingresar en lugares privados a ver qué pasa. Si bien conocemos el problema, no es fácil tener gente infiltrada en ese contexto", aclara Sorbello.

Pero, además, el programa ha sido cuestionado porque pone en situación de riesgo a las falsas meretrices, en su labor de espías de las calles que supieron frecuentar.

Quienes conocen el negocio señalan que cada niño o niña que sale del circuito representa una gran pérdida en la recaudación de los regentes. Pero, además, los jefes de las redes saben que, con el tiempo, la posibilidad de que la víctima los delate es muy alta.

Conocedoras de que su nuevo empleo es un arma de doble filo, las diez ex prostitutas que integran el plan prefieren no hacer declaraciones.

"No hablamos del tema. Ya tuvimos un problema y decidimos no hablar más. Es una decisión que tomamos todas juntas, porque no queremos exponernos", dice Graciela a BBC Mundo, y se reserva su apellido y los detalles del problema al que hace referencia.

¿Plan de campaña?

Trabajadora sexual y cliente

Muchos han criticado el proyecto porque creen que pone a las prostitutas en riesgo.

Desde la Asociación de Mujeres Meretrices (Ammar), que reúne a las trabajadoras sexuales de la capital argentina, denuncian que los riesgos son demasiado altos.

El sindicato, que no participó en el proyecto oficial, considera que éste es parte de la campaña de propaganda del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri.

"Lo hacen sólo para limpiar las calles, para tener una buena imagen. Nosotras no estamos de acuerdo, porque denuncias como éstas nos costaron la vida de una compañera, Sandra Cabrera", indica Elena Reynaga, secretaria general de Ammar, en diálogo con BBC Mundo.

Cabrera murió baleada en la ciudad de Rosario en 2004, en un caso que aún no ha sido esclarecido en la Justicia. Según la causa, la mujer habría sido atacada como consecuencia de su activismo por las condiciones de trabajo de las prostitutas, que incluyó denuncias por explotación de menores y corrupción policial.

"No es responsabilidad de las organizaciones ni de los trabajadores denunciar estas situaciones, para eso están la Justicia y el gobierno. Pero está claro que entre los funcionarios no hay voluntad de hacer nada, y estos son sólo parches que ponen en riesgo de vida a las trabajadoras", agrega Reynaga.

Perseguir el delito

Según los relevamientos del gobierno, en las calles de Buenos Aires hay unos 500 menores de 18 años en situación de explotación. Y el 30% de ellos son varones, muchos más de los que se estimaban al momento de comenzar la investigación.

Para la legislación argentina, la prostitución ejercida individualmente no es ilegal, pero sí lo es el lucro con la prostitución ajena, como el que realizan proxenetas o locales ilegales.

Sin embargo, el programa en marcha no ataca el costado delictivo de las redes de trata. Las autoridades porteñas se limitan a elevar un informe con sus hallazgos al Consejo del Derecho del Niño, desde donde se canalizan las denuncias.

"El trabajo de inteligencia y de persecución es responsabilidad del Ministerio de Justicia y de los equipos de seguridad de la Nación", advierte Sorbello.

Y la tarea de perseguir los crímenes sexuales es cada vez más demandante: según los funcionarios, con la irrupción del consumo de la pasta base de cocaína, el "paco", se registró un incremento notorio en la prostitución, sobre todo en barrios marginales donde muchos menores se prostituyen o son explotados para sostener su dependencia de esta droga altamente adictiva.

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