Argentina: fútbol, violencia y "negocios"

Protesta contra la violencia en el fútbol en Argentina. Fotos: cortesía Salvemos Al Fútbol
Image caption Las ONG aseguran que la violencia emerge de una disputa de poder y negocios.

Goles, banderas, cánticos y euforia. Pero también corridas, balazos, represión y muertes. La violencia en el fútbol argentino cobra víctimas dentro y fuera de los estadios, y se ha convertido en un problema sociopolítico que va mucho más allá del deporte.

Suman 238 las víctimas fatales de episodios violentos en la historia futbolística local. Seis de ellas corresponden a 2009: una muerte por mes en lo que va del año.

Las últimas ocurrieron apenas días atrás, cuando dos integrantes de la "barra brava" de Huracán, el equipo puntero en la primera división, murieron tras una serie de enfrentamientos, en los que además hubo varios heridos y prófugos.

Organizaciones no gubernamentales denuncian que la violencia futbolera excede el encono fanático entre escuadras rivales, y se trata de una disputa de poder y negocios.

"En torno a los clubes se da una cultura que da crédito a estos grupos violentos, que están dentro de las mismas instituciones deportivas y desde allí organizan actividades delictivas", señaló a BBC Mundo Mónica Nizzardo, directora de la asociación Salvemos Al Fútbol.

Drogas y territorios

Según revela esta ONG y otros sectores de la sociedad civil, los negocios turbios del fútbol van desde la reventa de entradas a la comercialización de drogas, las luchas territoriales por negocios informales alrededor de los estadios (como la venta de comida o el estacionamiento), y hasta las actividades ilícitas de piratas del asfalto (bandas de delitos callejeros).

"Es más fácil conseguir drogas dentro de una cancha que en cualquier otro lado. La policía ve todo y no hace nada, saben quiénes son los 'barra' pero prefieren no meterse", reveló a BBC Mundo un hincha de Boca Juniors, asistente asiduo a los estadios desde hace 20 años y temeroso de revelar su nombre.

Los "barra", como se los conoce en la jerga futbolera, son los integrantes de las "barras bravas", el núcleo de hinchas más "duros" de cada equipo.

Según los denunciantes, existe un vínculo de mutua dependencia entre estos grupos y los dirigentes de los clubes, a los que se acusa de "hacer la vista gorda" ante los ilícitos e incluso promover la asistencia de los fanáticos a los estadios, regalando entradas y facilitándoles el acceso con controles más laxos que al resto del público.

"Hay connivencia entre directivos, políticos y fuerzas de seguridad, y un Estado ausente que no tiene políticas para desarmar a estos grupos violentos y sus negocios", señaló Nizzardo, quien tiene un pasado como dirigente de Atlanta y ha presentado cargos por asociación ilícita e incumplimiento de deberes de funcionarios públicos.

Respuesta oficial

Desde el gobierno y los organismos rectores del fútbol, se han propuesto una serie de medidas, como el derecho de admisión para prevenir el ingreso de hinchas condenados por incidentes previos, o un costoso sistema de informatización de los estadios.

Este proyecto, que estaría en operaciones en 2010, establece el acceso mediante tarjetas magnéticas y el empadronamiento previo con datos personales, huellas dactilares y fotografías.

Sin embargo, en muchos casos las autoridades han desligado su responsabilidad ante las muertes de aficionados, alegando que la delincuencia no está directamente relacionada con el fútbol.

"No es un hecho de seguridad deportiva, es un acto criminal cometido por delincuentes cuatro horas después del partido", argumentó el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, en referencia a los incidentes de Huracán.

"El fútbol está sirviendo como identificador de delincuentes que andan sueltos y se juntan con la excusa del fútbol", agregó Julio Grondona, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino.

Según Grondona, los clubes mismos están tomando cartas en el asunto. Pero tanto el funcionario como las autoridades de la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos del gobierno se negaron a dialogar sobre el tema con BBC Mundo.

Entre barras

Una de las agrupaciones más cuestionadas es la barra brava de Boca, bautizada "La 12" y responsable de crímenes confirmados por la Justicia.

Uno de sus cabecillas, José Barrita, fue sentenciado por asesinatos de hinchas, y uno de sus sucesores, Rafael Di Zeo, recibió una condena por uso de armas y tiene causas pendientes por asociación ilícita y choques violentos con aficiones rivales.

Image caption "Nos hemos acostumbrado a la violencia de cada fin de semana", dice Liliana García, de FaViFa.

Pero, en el fútbol de hoy, el "brazo duro" del club xeneixe es sólo uno de los grupos que generan disturbios y se roban los titulares de la prensa deportiva.

Las muertes de los dos aficionados de Huracán, el pasado fin de semana, confirman un fenómeno nuevo: los ajustes de cuentas, con armas de fuego en mano, entre hinchas del mismo equipo.

Ante la oleada de violencia creciente, los Familiares de Víctimas por la Violencia en el Fútbol Argentino (FaViFa) convocaron a una marcha el jueves, que marcó además el segundo aniversario del fallecimiento de otro aficionado, Marcelo Cejas.

Este seguidor de Tigre, por entonces un equipo de segunda división, fue a la cancha con sus dos hijos y resultó muerto en un cruce callejero entre bandas rivales. El caso todavía no ha sido resuelto en los tribunales.

"Me asusta que nos hemos acostumbrado a la violencia de cada fin de semana, y tenemos muy arraigada la relación entre política y deporte, y todas las irregularidades que se dan en este ámbito", reclamó Liliana García, madre de una víctima y presidente de FaViFa, en una reunión con BBC Mundo.

Pero las supuestas irregularidades y vínculos espurios no son fáciles de demostrar. El caso de García, como otros, lleva 14 años en los tribunales, y quedó archivado por falta de pruebas.

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