Una imagen algo distorsionada

Jóvenes de fiesta en el metro de Londres
Image caption Fiestas improvisadas, nuevas formas de hacer campaña electoral, o "buenas causas": innovaciones de la web social.

Si echa un vistazo rápido a las "listas de amigos" de sus amigos en las redes sociales, podrá quedarse con la idea de que la gente tiene las mismas amistades dentro que fuera. Y sin embargo, si mira con un poco más de detenimiento, apreciará... varias decenas de diferencias.

En general en el mundo real uno no considera amigo suyo a la mayoría de la gente que aparece en la lista de Facebook o MySpace. Y, ciertamente, uno no se hace amigo de la gente diciéndole "¿quieres ser mi amigo?" o "¿me agregas a tu grupo de amigos?", excepto, quizá, en el jardín de infantes.

Sin embargo, es sólo la terminología lo que confunde, puesto que de acuerdo a los estudios del doctor Nicholas A. Christakis, médico y sociólogo de la Universidad de Harvard, el núcleo principal de amigos se mantiene idéntico.

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Christakis, cuyo libro Conectados se refiere al poder de las redes sociales, compara la aparición de éstas con la invención del teléfono. "Sólo porque se haya inventado el teléfono no quiere decir que tengamos más mejores amigos que antes. La gente probablemente tenga el mismo número de amigos íntimos ahora que los que tenía cuando no existía el teléfono", dice.

La gran diferencia la señala José Luis Orihuela, periodista y bloguer experto en Comunicación y Nuevas tecnologías: "Lo interesante de las redes sociales virtuales es que tenemos acceso a los llamados 'vínculos débiles', los contactos de nuestros contactos, los amigos de nuestros amigos; con lo cual el poder de la red desde el punto de vista de la localización de la información, de encontrar pareja, o trabajo, se multiplica de forma espectacular".

Chritakis apunta que "por un lado, Internet y las redes sociales nos permiten hacer cosas que antes no podíamos hacer, por ejemplo comunicarnos rápidamente" con los amigos de los amigos, "pero al mismo tiempo lo único que hacen es facilitar esta necesidad tan básica del ser humano, que es establecer conexiones con otras personas".

Por eso, resume su visión de la era de las redes sociales con una paradoja: "Es lo mismo, pero distinto".

Necesidad humana

Image caption Christakis admite que puede haber cambiado la forma de interactuar, pero dice que lo que subyace es lo mismo.

"Hasta hace 200 años atrás, la forma más rápida en que podía viajar un mensaje era la velocidad a la que podía trasladarse el ser humano, caminando, a caballo o en barco. Bueno, quizá se pueden tomar las señales con fuego o las campanas de las iglesias como medios de comunicación, pero lo cierto es que hace 200 años empezamos a tener innovaciones como el telégrafo, y luego el teléfono, y cuando eso ocurrió, la gente pensó que el teléfono iba a cambiar completamente la vida social y por supuesto que no fue así", dice Christakis.

"Hasta cierto punto cambió la forma en que interactuamos, pero de última lo que hace es facilitar el deseo de estar con otras personas", agrega.

A esta necesidad visceral se refiere también Alejandro Piscitelli, filósofo y sociólogo de la Universidad de Buenos Aires. "Siempre hay una motivación psicológica real que hace que la gente no quiera estar excluida", dice.

"Si (al fundador de Facebook, Mark) Zuckerberg se le ocurre hacer un libro de caras, y aparece en Harvard y en un mes consigue que la mitad de Harvard se meta, es porque había ya un humus bastante fuerte para que este fenómeno viral prendiera", afirma Piscitelli.

Esto es parte de una tendencia general en internet, explica Orihuela. "Muchas aplicaciones e incluso muchos sitios de carácter informativo están incorporando la dimensión social, o bien ofreciendo a los usuarios la posibilidad de conectar con otros usuarios, es decir transformando el propio medio en una red social", dice este profesor de la Universidad de Navarra, España.

¿Nueva formas de acción colectiva?

Image caption Piscitelli opina que si el compromiso verdadero es bajo en la red social es porque fuera es igual de bajo, o peor.

A pesar de que en las redes sociales se han visto fenómenos originales -la popularización casi instantánea de la campaña electoral de Barack Obama, fiestas coordinadas de un momento para otro en Londres-, los expertos consultados por BBC Mundo coinciden en que no cambian las características de la acción colectiva, sino simplemente el medio.

"Sí cambia la forma en que los objetivos se logran. Un caso muy famoso es la campaña 'No más Farc' organizada a través de Facebook. Esto no hubiera sido posible en el pasado, o al menos hubiera costado una fortuna. Pero la acción colectiva sigue siendo eso, acción colectiva", dice Christakis.

Algunos críticos afirman que las llamadas "buenas causas" de Facebook pueden acallar las conciencias. Para Piscitelli, es un disparate.

"Si decís que como el clic es barato, la gente se va a desmovilizar en el mundo real, es un absurdo total. La gente se desmoviliza en el mundo real desde hace décadas, y no se le puede echar la culpa a las redes sociales", asegura.

Más allá de las conclusiones que hayan sacado de sus estudios hasta ahora, tanto Christakis como Piscitelli siguen investigando el fenómeno.

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