Última actualización: lunes, 6 de julio de 2009 - 23:58 GMT

Llegó el héroe a Madrid

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El estadio Santiago Bernabéu acogió a Cristiano Ronaldo con el fervor con que Burgos, la capital de Castilla, habría recibido al Cid Campeador tras alguna gran victoria especialmente brillante sobre los moros.

"He cumplido mi sueño de niño", dijo el nuevo jugador del Real Madrid.

Alrededor de 80.000 personas colmaron las tribunas; el número fue facilitado por la oficina de prensa del Real Madrid y no puede estar muy lejos de la realidad, aunque la voz de orden, en el club, es que debían ser más que los 75.000 napolitanos que recibieron a Maradona en 1984.

Además de los aficionados merengues, el club convocó a los portugueses que viven alrededor de la capital española para acudir al estadio.

-¡Qué bueno que está!

-¿Bueno? Pues el chaval también juega al fútbol…

-Sí, pero lo importante es lo bueno que está…

(Diálogo entre una chica y un chico, a las puertas del Santiago Bernabéu, recogido por los micrófonos de Cadena Ser).

Pero el entusiasmo de todos fue real: tenían la impresión de asistir a una ocasión histórica, la presentación de un futbolista a quien muchos consideran el mejor del mundo, destinado a marcar una época.

Cristiano Ronaldo, o CR9, como ya le apodan (sus iniciales y el número de su camiseta; antes, en el Manchester United, era CR7), es bastante más que un deportista.

Es el protagonista de las fantasías de millones de aficionados de todas las edades, un símbolo sexual, un ícono del mundo del espectáculo.

Además de jugar al fútbol en forma superlativa, también es un personaje de las revistas del corazón y de los programas de radio y televisión que siguen las evoluciones de toreros, actrices, cantantes y play boys.

En otro plano también es un producto comercial, uno de los más “vendedores” del mercado.

Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, el mismo que en su administración anterior inauguró la "era de los galácticos" (una denominación que él detestaba), siempre estuvo orgulloso de haber contratado a David Beckham, un futbolista de mediano talento pero con un efecto casi hipnótico sobre el público general, más que el aficionado.

CR9 tiene una capacidad de proyección global similar a la de Beckham, pero además, y sobre todo, es un futbolista excepcional.

De Hollywood

El futbolista Cristiano Ronaldo en Madrid

El portugués parece un futbolista de guión de Hollywood, y es por eso que Florentino Pérez, un rayo para los negocios, ha querido que la suya fuera la recepción más multitudinaria de la historia del fútbol.

Los aficionados y los comentaristas reconocen que en la cúspide del fútbol coexisten tres jugadores: el portugués, el argentino Lionel Messi, del Barcelona, y el brasileño Kaká, ahora también del Real Madrid.

Muchos prefieren a Messi, favorito para quedarse a fin de año con las distinciones de France Football y la FIFA, pero desde un punto de vista exclusivamente técnico, CR9 es más completo (no decimos mejor): además de habilidad, regate y visión de portería, virtudes que comparte con el argentino, el portugués usa los dos pies, es más alto, más fuerte, mejor cabeceador y superior con los tiros libres y de larga distancia.

Messi supera a su rival en el genio para inventar, para hacer brotar agua de las piedras; Kaká, a nuestro juicio, está un paso detrás de los otros dos.

La presencia de CR9 y Kaká en el Real Madrid, junto al francés Benzema y algún otro crack que llegue en los próximos días; junto a la vigencia de Messi, Iniesta y Xavi en el Barcelona, cuyo juego alcanzó alturas sublimes, marca una transición en el equilibrio del fútbol internacional.

La Liga

La próxima temporada todos, o casi, veremos la liga española con preferencia a cualquier otra. La Premier League, que parecía tan atractiva, ha quedado devaluada, al menos en los papeles.

Es que el mundo del espectáculo, como los insectos nocturnos, gira alrededor de las luces, prisionero del brillo, esquivando las sombras.

Muchos creen que el "derroche" de tantos millones en un puñado de jugadores le hará daño al fútbol, porque empobrecerá a otros clubes.

Otros dicen que ese dinero entra en el tiovivo del deporte profesional, que en fútbol, como en el mundo material de Lavoisier, nada se pierde, todo se transforma.

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