Tijuana, ciudad de desaparecidos

Una mujer llora por su hijo desaparecido
Image caption Según las autoridades, 96 personas han desaparecido. ONG aseguran que son más de 1.200.

En febrero de 2007 Fernando Ocegueda Ruelas fue secuestrado por un grupo de 20 sicarios, y desde entonces nada se sabe de él. Lo mismo ocurrió con Emmanuel Lizárraga, hace 23 meses.

Ambos vivían en Tijuana, Baja California, en el norte de México, una ciudad donde la guerra entre carteles del narcotráfico ha dejado cientos de personas desaparecidas, según organizaciones ciudadanas.

La procuraduría local ha documentado sólo 96 casos, pero grupos de derechos humanos afirman que el número podría ser superior a 1.200 en todo el estado.

La mayoría de las víctimas son jóvenes adultos, pero también existen adolescentes y niños.

El fiscal para Desapariciones Forzadas del gobierno estatal, Miguel Guerrero, le dijo a BBC Mundo que el 95% de las denuncias están relacionadas con el tráfico de drogas, aunque hay otras cuyo único problema fue cruzarse con algún delincuente.

Es el caso del joven Ocegueda, desaparecido por defender a su novia.

"La muchacha le gustaba a un sicario y por eso lo mandó secuestrar", contó el padre la víctima, Fernando Ocegueda Flores, en conversación con BBC Mundo.

El Pozolero

Image caption Muchos casos de desaparecidos no se denuncian por temor a los narcotraficantes.

La cifra real de personas desaparecidas en Baja California se desconoce, pues muchos casos no se denuncian por temor a los narcotraficantes, señaló Víctor Clark, director del Centro Binacional de Derechos Humanos.

La organización ha documentado casos desde 1990, cuando el Cartel de Tijuana se consolidó en la ciudad.

El fenómeno no se ha detenido, y por el contrario, cada vez hay más crueldad hacia las víctimas. "Antes tiraban los cadáveres en la calle, ahora deshacen los cuerpos en ácido", dijo a BBC Mundo.

Uno de los casos que más conmocionó a Tijuana fue el arresto de Santiago Meza, conocido como El Pozolero, quien confesó haber disuelto en sosa (hidróxido sódico) y ácido a por lo menos 300 personas.

Familiares de desaparecidos han solicitado a la Procuraduría General de la República (PGR) que compare sus muestras de ADN con los restos encontrados en la casa donde operaba el Pozolero. Hasta el momento no tienen respuesta.

La PGR mostró a Meza una serie de fotos de desaparecidos para que identificara a alguna de sus víctimas, pero sólo reconoció a una.

El fiscal Guerrero reconoció que se trata de un asunto complejo porque involucra a la delincuencia organizada, y además las familias de las víctimas no suelen presentar denuncias.

"Se puede hablar de miles de casos pero nunca se van a saber si la gente no denuncia", dijo.

Víctimas de guerra

El Pozolero estaba a las órdenes de Teodoro Simental, El Teo, quien pretende arrebatar al Cartel de Tijuana el control del narcotráfico en la ciudad, según informes de la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA.

La batalla entre las facciones inició en 2007 y a partir de ese momento aumentó el número de desaparecidos, dijo Clark.

"Si nada más El Pozolero desapareció a 300, entonces hay muchos más. La cifra es enorme y la impunidad está a la vuelta de la esquina", añadió.

La mayor parte de los desaparecidos desde 2007 vivían en la zona este de Tijuana, controlada por El Teo, dijo Fernando Ocegueda, quien también encabeza la Asociación contra la Impunidad, formado por familiares de víctimas.

Lenguaje narco

Image caption El Pozolero confesó haber disuelto en sosa y ácido a unas 300 personas.

Desde hace cinco años la palabra "levantón" ha cobrado popularidad en México.

Se utiliza para definir un secuestro donde no se busca rescate, o como señaló el fiscal Guerrero "es un ajuste de cuentas, un pago que hace una persona o para que se desaparezca a otra relacionada con negocios ilícitos, o venganza del crimen organizado".

Los "levantones" casi nunca son denunciados, dijo Víctor Clark.

El procurador de Baja California, Rommel Moreno, ha dicho que las denuncias por secuestro en el estado han disminuido, pero los "levantones" están al alza.

Más allá de definiciones, familiares de desaparecidos han denunciado el desinterés de las autoridades para atender el problema, porque a su juicio se trata de venganzas entre carteles.

El fiscal para personas desaparecidas reconoció que no es fácil investigar estos casos.

"Son asuntos muy complejos en los que está relacionado el crimen organizado, no es como buscar a alguien que cometió un robo o un asalto"

Hasta ahora, la fiscalía ha localizado a diez personas desaparecidas. Sólo una con vida.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.