La "vida virtual" de la gripe porcina

Hombres y mujeres con tapabocas en las calles de invierno, cines sin público, teatros cerrados, escuelas de vacaciones forzadas, y largas filas en las farmacias.

Image caption La gripe porcina ha generado un estado de alerta ciudadana en Buenos Aires.

La fisonomía de Buenos Aires, la de los cafés siempre llenos y las noches que no duermen, se ha visto transformada con la llegada del virus H1N1.

La gripe porcina, que registra más de 3.000 casos y 137 muertos oficialmente reportados, ha generado un estado de alerta ciudadana –para algunos, justificado y funcional para evitar un mayor contagio; para otros, desmedido y lindante con el pánico- que se nota con sólo transitar las calles porteñas.

Por eso, gran parte de la vida de esta ciudad se ha mudado... puertas adentro. Y es la economía la que ha empezado a mostrar "síntomas" gripales.

Los locales de comidas, los operadores turísticos y los empresarios del espectáculo son algunos de los que vieron precipitarse sus ingresos, con una contracción que comerciantes e industriales estiman representa el 30% de sus actividades normales en este período del año.

Pero la gripe porcina ha contagiado un cierto optimismo, en cambio, en algunos rubros impensados: los videoclubes, los estacionamientos para autos de gente que se queda en casa y, sobre todo, los negocios virtuales y la vida en la gran red.

Compras a un clic

La venta de alimentos y productos para el hogar a través de internet ha exhibido en las últimas semanas un crecimiento exponencial. Tanto, que algunos supermercados en línea colocaron el cartel de "agotado" en gran parte de su stock, y otros sufrieron un colapso de sus sistemas por exceso de compradores conectados en simultáneo.

"Se ha alcanzado la cantidad máxima permitida de usuarios conectados. Por favor, intente más tarde”, rezaba hace días una leyenda en pantalla, en la "sucursal virtual" del supermercado Coto.

En este rubro, algunas empresas señalaron que experimentaron aumentos de hasta el 250% de su tráfico, acompañado de un incremento sensible en su facturación.

"Nosotros tuvimos 35% de aumento a comienzos de julio y el número de nuevos clientes se duplicó en el término de días, lo cual es muy inusual", detalló a BBC Mundo Nora de Silva, jefa diseño del supermercado Le Shop.

Los empresarios reconocen, de todos modos, que las visitas ahora se han estabilizado, y a ellos les queda por delante el desafío de retener a una clientela que, en la "era pre-gripe" prefirió siempre una visita a las góndolas a la experiencia del clic.

Ciencia a domicilio

Para otros, los días de la gripe obligaron a reinventarse con urgencia.

Image caption Gran parte de la vida de Buenos Aires se ha mudado puertas adentro.

"En términos del negocio, nuestra actividad hoy es un 20% de lo que era siempre en esta época del año. Nos tocó la peor parte, porque las actividades con los chicos son las primeras que se suspendieron", se lamentó Luis Rocco, del proyecto Ciencia Divertida, en diálogo con BBC Mundo.

Es que, con vacaciones de invierno extendidas y escuelas cerradas por decisión gubernamental, no son buenos tiempos para las animaciones infantiles.

Esta empresa, que se dedica a la enseñanza de la ciencia mediante actividades lúdicas, empezó a recibir cancelaciones de padres preocupados, que decidieron posponer las celebraciones de cumpleaños de sus niños por temor al contagio de la influenza.

Y ante la crisis, ellos decidieron llevar los talleres... a las casas. Crearon así una propuesta de actividades para grupos reducidos, "adaptándonos a los tiempos que corren", según afirman en su sitio web.

"En las actividades ahora aprovechamos para introducir la prevención como un elemento lúdico, y les enseñamos desde cómo lavarse las manos hasta cómo flotan las bacterias", detalló Rocco. Y entre juego y juego, una buena dosis de alcohol en gel para que todos tengan las manos limpias.

Encerrado y bloggeando

Pero no sólo de negocio se trata esta nueva vida virtual de los argentinos. Para algunos, la red se ha convertido en un espacio para intercambiar experiencias y datos, que permitan quedar a salvo del virus y la paranoia.

Image caption En las calles de invierno de Buenos Aires abundan los tapabocas.

Leandro Zanoni, periodista y blogger desde hace más de cuatro años, descubrió que tenía la gripe H1N1 y decidió contarlo primero vía Twitter, y luego hacerlo post en su bitácora digital.

"Me pareció que era una buena oportunidad para contar de primera mano algo que era de interés general, aunque mi blog no es de carácter personal", dijo Zanoni a BBC Mundo, mientras se repone de la enfermedad puertas adentro.

El domingo aquel en el que escribió su entrada titulada "Tengo gripe A", su "eBlog" casi triplicó el tráfico usual de fin de semana.

"Recibí muchas, muchas preguntas, sobre dónde comprar la medicación, por ejemplo. La gente no sabe nada... y yo tampoco sabía nada, hasta que me tocó", señaló el periodista, quien reconoció que los cientos de mensajes que recibió lo ayudaron, de algún modo, a sentirse menos solo.

Educación a distancia

Con estudiantes y maestros recluidos en sus casas, la red también se convirtió en una alternativa pedagógica.

Image caption La presidenta Fernández presentó en julio el portal "Aprender en casa".

El Ministerio de Educación armó a la carrera un sitio de contenidos educativos, que fue presentado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a comienzos de julio, para paliar el efecto de las prolongadas vacaciones invernales en el programa educativo.

El portal "Aprender en casa", de la red Educ.ar, pasó a tener 200.000 visitas a pocos días de su lanzamiento, y luego trepó a 300.000.

"No es un sistema de educación a distancia, pero ofrece recursos variados para poder mantenerse en contacto con la actividad de aprendizaje", señaló a BBC Mundo la gerente de Educ.ar, Laura Serra.

Como ocurre con la comida, los niños no necesariamente van a elegir los contenidos "más nutritivos" por cuenta propia, dice la experta, sino que es probable que prefieran los juegos o el entretenimiento en la red, antes que un repaso de sus ejercicios de matemáticas o una propuesta de lectura.

Pero, según los especialistas, se apunta a que los padres acompañen en el proceso que es, después de todo, un recurso de urgencia.

"Esperamos que esto permita que más profesores vean el uso de las nuevas tecnologías en la educación, y luego se haga un uso inteligente o crítico de la red, para producir o compartir contenidos entre escuelas", anticipó, optimista, la funcionaria de Educ.ar.

Como en toda crisis, la situación sanitaria generada por la gripe porcina dejará tras de sí ganadores y derrotados. Y al menos en internet, pareciera que el virus va perdiendo la batalla.

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