Argentina: el fútbol del éxodo

Futbolistas argentinos entrenando
Image caption Los clubes venden para sanear sus finanzas, pero a veces ni siquiera eso alcanza.

Durante el receso de invierno, decenas de jugadores notables del fútbol argentino cargan sus botines y camisetas en el bolso. Pero, esta vez, no van a una sesión de entrenamiento en su club, sino que se alistan a partir al exterior, a demostrar sus dotes en otras ligas del mundo.

El fútbol argentino vive un éxodo sin precedentes, alimentado por clubes en bancarrota que buscan al mejor postor para rematar a sus estrellas por contratos millonarios: ya hay 49 jugadores que confirmaron su salida de la liga local en esta temporada de compraventa, cuando aún quedan dos semanas para cerrar tratos.

En 2008, 86 fueron transferidos al exterior, lo que se convirtió en un récord para una tendencia que, aunque no es nueva, se ha acrecentado en los últimos años. De continuar al mismo ritmo, los emigrados en 2009 podrían ser más.

La salida a mercados futbolísticos del extranjero es una de las consecuencias del torbellino económico en el que hoy están sumidos los clubes. Una crisis que, para algunos observadores, es la peor que ha vivido el deporte preferido de los argentinos en sus 116 años de historia oficial.

Por estos días, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) mantiene febriles negociaciones con los clubes, el sindicato de futbolistas y hasta el gobierno, para definir el futuro del próximo torneo.

El organismo rector del deporte anunció que se postergará el inicio de las ligas del ascenso y la segunda etapa del campeonato mayor -el llamado Torneo Clausura- también podría ser demorada hasta que los clubes salden sus obligaciones financieras con los jugadores, que en conjunto ascienden a más de US$10,5 millones.

Contrarreloj

Con sus balances en rojo, los directivos de las instituciones futbolísticas tienen tiempo hasta el 11 de agosto para regularizar su situación, apenas 72 horas antes de la primera jornada de competencia programada.

Ahora bien, ¿es posible remontar deudas cuantiosas y, en algunos casos, acumuladas por años? Incluso en Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), el sindicato que pelea por la normalización de salarios y premios, hay una cuota de escepticismo.

"Esto es muy difícil que se resuelva en menos de un mes. Muchos clubes tienen déficit y piensan que vendiendo un jugador lo saldan. Pero, ¿qué ocurre si no pueden hacerlo?", cuestionó el secretario de la entidad, Sergio Marchi.

Eric Verschoor, de la organización no gubernamental "Salvemos al Fútbol", le dijo a BBC Mundo que "el deporte se ha convertido en dependiente de las transferencias a mercados del exterior. Esto ocurre porque los clubes llevan años gastando más de lo que reciben en concepto de derechos de televisión o venta de entradas, y esa diferencia se ha cubierto con esta inyección de dinero que, una vez al año, reciben de afuera por la venta de jugadores".

Sin embargo, no sólo de trata de ingresos magros: a la hora de explicar las causas de la crisis, las entidades futbolísticas están en la mira por mal uso de fondos societarios. "El principal motivo es la corrupción y el mal manejo que existe dentro de los clubes", opinó el periodista deportivo Alfredo Luis Di Salvo, consultado por BBC Mundo. La presencia de los hinchas "duros" también opaca la escena: es vox populi en el entorno futbolero que las barras bravas exigen dinero a los dirigentes a los que apoyan, complicando aún más las finanzas.

Porcentajes mínimos

Pero a veces, ni siquiera la venta de una gran figura resulta suficiente para salvar el balance contable.

"En los últimos 10 años, se ha generalizado el tema de los 'derechos económicos': los clubes, por sus deudas, se ven obligados a vender los derechos de sus jugadores jóvenes. Luego éstos se convierten en estrellas y son vendidos al exterior, pero el club sólo recibe un pequeño porcentaje, con lo que se ve obligado a vender mucho más para recaudar lo mismo que hace unos años", señaló Verschoor a BBC Mundo.

Para muestra, vale la mención del pase más caro del año: Javier Pastore, una de las revelaciones de Huracán en el último Torneo Clausura, fue vendido al Palermo de Italia por US$11,2 millones. Según las cifras que trascendieron, el club se quedó con sólo el 10% del valor de venta de su goleador.

En un escenario de crisis económica global, la ecuación es aún más complicada, ya que los valores de las transferencias internacionales están en baja.

"No esperen milagros"

En el campo de deportes del Atlético Banfield, hay doble sesión de práctica a mitad de semana, en una tarde helada.

Bajo la mirada implacable del técnico Julio Falcioni, los jugadores trotan enfundados en camisetas de invierno, negras con la insignia verdiblanca del equipo. Aquí, el trabajo no contempla la rumoreada postergación del torneo: se entrena a todo o nada.

Este club, situado en los suburbios sureños de la capital argentina, acaba de perder a una de sus figuras clave: el volante Nicolás Bertolo, transferido a Italia por US$5 millones.

Image caption Los técnicos de los equipos deben trabajar con los jugadores que les quedan.

"Con esto estamos, de alguna manera, manteniendo a flote el barco por las deudas que venimos arrastrando", reveló a BBC Mundo el gerente de fútbol del club, Clide Díaz.

Pero otros dos más partieron a marcar goles en Europa, y el recurso, dice el dirigente, es ir a buscar potenciales figuras a las divisiones inferiores del mismo club.

"Dadas las condiciones internacionales, es muy difícil armar el equipo. Habrá que tenerle paciencia a los jugadores. Lo que le estamos diciendo a la gente que no espere grandes milagros para esta temporada", se anticipó Díaz.

Aunque, con talento y buena racha, también los recién llegados podrían partir el año próximo.

"Los buenos no nos duran más de una o dos temporadas. Aparecen ofertas del exterior, que al chico le abultan su cuenta bancaria de tal manera que nosotros no podemos hacer otra cosa que venderlo al mejor precio posible", señaló el gerente.

Otras latitudes

Para los más de 1.600 jugadores emigrados, los destinos favoritos siguen siendo las "mecas" del fútbol europeo: Italia y España.

Sin embargo, la urgencia por conseguir dólares ha hecho que los clubes se vuelvan menos selectivos con los potenciales compradores y acepten acuerdos menos jugosos.

Así, la crisis, curiosamente, ha abierto nuevos mercados para los deportistas argentinos, que ahora militan en equipos de Ucrania, Rumania o el mundo árabe, menos cotizados que el europeo.

En América Latina, los pases de este año se cerraron con equipos de Chile, Ecuador, Perú, Paraguay y, sobre todo, México, donde hay 39 jugadores "made in Argentina" en la liga, 5 de ellos recién llegados.

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