La Paz se convirtió en un infierno

Participante de la diablada boliviana
Image caption La diablada es una danza que representa la lucha entre el bien y el mal.

“La plaza Murillo se ha convertido en un infierno”, repetía una y otra vez el maestro de ceremonias que anunciaba el paso de centenares de alegres diablos que bailaban en el centro de La Paz, Bolivia, para reivindicar la danza de la diablada como propia.

El olor a azufre y pólvora eran penetrantes. Los bailarines derrochaban energía en cada uno de sus pasos. Las máscaras multicolores echaban fuego por los ojos. Y las bandas de música hacían vibrar a miles de paceños que se apostaron en la plaza para aplaudir a los danzantes.

“La diablada es boliviana”. “Esta es la auténtica, la verdadera, la única, sin cambios, sin aditamentos”, decía el presentador, mientras la gente gritaba “viva Bolivia”.

Si bien no se pronunció la palabra Perú, estos eran implícitos mensajes para ese país, cuya representante de belleza, Karen Schwarz, lució en el Miss Universo un traje de diablesa.

Autoridades peruanas dijeron que la danza es originaria de Puno, mientras que en Bolivia se puso en marcha una estrategia para reivindicar el baile.

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Llegaron de Oruro

Como parte de esa estrategia, la noche de este jueves centenares de bailarines luciendo trajes de diablos y diablesas recorrieron el centro del poder político de La Paz en medio de emocionados aplausos.

Los bailarines llegaron desde Oruro, la sede del carnaval más famoso de Bolivia, cuya danza central es, precisamente, la diablada.

Esta fiesta fue declarada por la UNESCO como patrimonio oral e intangible de la humanidad, punto que el gobierno boliviano ha tomado para reclamar la propiedad de la danza.

Diablos y ángeles en el combate

Image caption Las autoridades peruanas dijeron que la danza era originaria de Puno, lo que provocó la reacción de Bolivia.

La diablada representa la lucha entre el bien y el mal y, según el ministro de Culturas, Pablo Groux, tiene orígenes precolombinos.

En la danza se pueden distinguir al menos cuatro personajes, según reporta el diario La Razón de Bolivia: Lucifer, el guía de los diablos, representa a un ángel soberbio que se reveló ante Dios. La diablesa encarna a una mujer seducida por el mal. El ángel es el personaje del bien, que, una vez que vence al mal, conduce a los diablos al templo central de Oruro. Y la china supay es un diablo femenino.

Todos estos personajes estuvieron representados la noche de este jueves en La Paz, luciendo los más vistosos trajes y máscaras.

El vicepresidente Álvaro García Linera presidió el acto, pues el presidente Evo Morales se encontraba en el interior del país.

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