Historias del metro de Ciudad de México

Metro de Ciudad de México
Image caption El metro de Ciudad de México es el tercero más grande del mundo después de los de Tokio y Moscú.

Cuando empezó a construirse se localizaron esculturas prehispánicas. Una de sus estaciones fue sitio de culto cuando miles de personas creyeron ver una imagen religiosa en sus paredes. Centro comercial, zona de furtivos encuentros románticos.

Es el metro de Ciudad de México, el tercero más grande del mundo después de los de Tokio y Moscú.

Cada año transporta a más de 1.400 millones de personas, más que toda la población de China.

Es una ciudad subterránea, espejo de la que vive en la superficie y que recientemente fue noticia internacional por el asesinato de dos pasajeros en las horas de mayor afluencia de usuarios.

Y como tal, el metro de la capital mexicana está lleno de historias y anécdotas. BBC Mundo recogió algunas de ellas y busca también las suyas.

Mercado sobre ruedas

A las personas que venden mercancía en el metro se les conoce como "vagoneros", porque trabajan dentro de los vagones.

Y para ser uno de ellos hay que tener dos cualidades: voz potente y mejores piernas, le dijo a BBC Mundo Lucas García, vendedor ambulante en ese transporte.

"Cuando está lleno de gente como que se amortigua el sonido, por más que gritas no te oyen. Y hay que correr con ganas cuando llegan los policías", cuenta.

El comercio en los trenes está prohibido, pero a pesar de eso en el metro miles de personas venden discos "pirata", dulces, libros, ropa, artículos escolares, medicamentos, lámparas de mano, agujetas para zapatos, jabones o dentífricos.

El Gobierno del Distrito Federal (GDF) ha dicho que los comerciantes del metro son controlados por al menos tres organizaciones.

El año pasado más de 37.000 "vagoneros" fueron detenidos por la policía, pero la mayoría quedó libre tras pagar una multa.

Lucas es uno de ellos. "Me han agarrado muchas veces, ya hasta perdí la cuenta", dijo.

Manos arriba

Image caption La agresión sexual es uno de los delitos más frecuentes en el metro.

En las horas pico las mujeres y niños son separados de los hombres para evitar abusos.

Y es que la agresión sexual es uno de los delitos más frecuentes en el metro.

En 2007, por ejemplo, se denunciaron seis abusos al día, según datos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), cantidad que bajó a dos en promedio este año pues el congreso local aumentó la sanción por este delito.

El riesgo de cárcel desató la creatividad de algunos. Hace unas semanas, por ejemplo, la policía arrestó a un hombre que se disfrazaba para entrar los vagones prohibidos a los varones y cometer abusos.

Sin embargo, la mayoría acató las nuevas disposiciones.

"Cuando viajo en el metro siempre tengo las dos manos arriba, en el tubo del pasamanos. No quiero que me acusen de hacer algo indebido", le dijo a BBC Mundo Waldo Cortés, usuario del metro.

La Virgen del Metro

Image caption Cada año el metro de Ciudad de México transporta a más de 1.400 millones de personas.

En 1997 apareció en un muro de la estación Hidalgo, en el centro de la capital mexicana, una imagen parecida a la Virgen de Guadalupe.

Miles de personas le rindieron culto, a pesar de que la Iglesia Católica descalificó la aparición.

Las autoridades del metro construyeron un nicho a la imagen que, 12 años después, aún tiene seguidores.

"Los malosos (delincuentes) nos respetan desde que llegó con nosotros. La verdad me siento más segura", le dijo a BBC Mundo Enedina Hernández, vendedora de dulces afuera de la estación Hidalgo.

Hace dos semanas la comerciante escapó de un intento de asalto, y ese mismo día su hijo mayor resultó ileso de un accidente automovilístico.

¿Milagro? "Fue la virgencita del Metro, de eso no tengo duda".

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