La prensa, la fama y sus mentiras

Amy Winehouse
Image caption ¿Será verdad todo lo que lee?

La prensa sensacionalista en el Reino Unido cayó en las redes de un grupo de documentalistas que intentaban probar hasta qué punto los periodistas confirman -o no- las informaciones que reciben cuando se trata de noticias del mundo del espectáculo.

Informaciones falsas sobre que el cabello de la cantante Amy Winehouse se había quemado, o que el ex esposo de Madonna, Guy Ritchie, había salido de un pub con un ojo morado después de una pelea, así como otras informaciones, fueron publicadas en varios periódicos británicos e incluso dieron la vuelta al mundo, pues fueron reproducidos por agencias de noticias.

Periódicos como The Sun, The Daily Mirror y The Daily Star cayeron en la trampa y publicaron informaciones falsas.

Todo sucedió luego de que el director del documental, Chris Atkins, y su equipo decidieran hacer un experimento para probar su punto y optaron por tenderle una trampa a los medios de comunicación.

"Quería saber qué tan confiables eran las historias publicadas sobre los famosos y qué tan buenos eran los periodistas al verificar la información", le dijo Atkins a la BBC.

El plan

Para ello, los documentalistas se hicieron pasar por miembros del público y le ofrecieron historias falsas sobre celebridades a la prensa británica.

Así que se dedicaron a llamar a las redacciones de los tabloides fingiendo que eran ciudadanos de a pie con una historia que querían vender.

Atkins señaló al periódico británico The Guardian que su equipo se había informado sobre el paradero de algunos famosos, pero aclaró que no inventaron pistas falsas para hacer más difícil las labores periodísticas.

Asimismo, indicó que no recibió pago alguno por las historias aunque le prometieron hasta US$974 a cambio de suministrar las informaciones que resultaron ser mentira.

El documental titulado "Starsuckers", se presentará en el Festival Cinematográfico de Londres el próximo 28 de octubre.

“La falsedad de estas historias podía haber sido confirmada antes de que fueran publicadas, se hubieran dado cuenta en cuestión de minutos que iban a publicar historias falsas”, expresó el documentalista.

Se espera que en el marco del lanzamiento del documental los editores que mordieron el anzuelo defiendan su postura y según señala The Guardian, se quejen de que fueron víctimas del mismo tipo de tejemaneje turbio que el documentalista argumenta es generalizado en las redacciones de los medios de comunicación.

La BBC contactó a los editores de varios medios de comunicación que publicaron las historias falsas pero todos optaron por no pronunciarse sobre estos hechos.

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