Cataluña no quiere corridas de toros

Torera
Image caption Hace unos años Barcelona se declaró ciudad antitaurina después de una iniciativa popular, sin efecto legal.

Si a España se le asocia con los toros, a Cataluña se le asocia con los burros. Es el animal emblemático de la comunidad.

A pesar de que la tradición taurina catalana se remonta al siglo XV las corridas de toros están a punto de prohibirse.

Una iniciativa legislativa popular con más 180 mil firmas que rechazan la crueldad de la tradición puede darle la estocada a la fiesta brava.

El Parlamento catalán admitió este viernes el debate de la iniciativa y, por lo tanto, se dio inicio al proceso para convertirla en ley.

Hace unos años Barcelona se declaró ciudad antitaurina después de una iniciativa popular (sin efecto legal) que reunió más de 250.000 firmas. En esta ocasión la iniciativa, promovida por la plataforma Prou (basta, en catalán), cuenta con el apoyo de una buena parte de los diputados del Parlamento de Cataluña.

La votación despertó interés dentro y fuera de España porque sus resultados pueden provocar un efecto dominó en otras comunidades.

"Entre el 70 y el 80% de la población catalana rechaza los toros. La iniciativa busca acabar con esta tradición, para que protejamos a los animales y para que evolucionemos como sociedad. No puede ser que en España la Ley de protección a animales tenga una excepción: los toros (artículo 6). Son animales que quedan excluidos de la ley y que pueden sufrir fisícamente y síquicamente", comenta a BBC Mundo Eric Gallego, de la plataforma Prou.

Votar "en conciencia"

La plataforma se siente holgada con los apoyos recabados en los últimos meses y ha pedido a los diputados a través de su representante, Jennifer Berengueras, que "voten en conciencia y con sentido común porque las estadísticas prueban que ni en Cataluña ni en España hay afición al toreo".

En ese sentido, el diputado David Pérez, del Partido Socialista de Cataluña, ha señalado que "en su grupo hay taurinos, animalistas y gente que no está cómoda con la idea de prohibir por sistema todo aquello que no gusta".

El tema de identidad ha saltado a la discusión unas semanas después de que se consultara en toda Cataluña sobre su posible independencia.

"La iniciativa no tiene nada que ver con el tema identitario. Es una reinvidicación por los derechos de los animales", aclara Gallego.

En cualquier caso el toro no suele asociarse con un símbolo emblemático de Cataluña. En las autovías españolas es normal ver la silueta metálica del toro de Osborne, una antigua publicidad que se ha convertido en un símbolo español.

En Cataluña sólo quedaba una pero constantemente era derribada.

El espectáculo más antiguo de España

Los toros constituyen el espectáculo de masas más antiguo de España y uno de los más antiguos del mundo. Su versión moderna data del siglo XVIII, justo cuando Felipe V prohibió torear a caballo como hasta entonces se acostumbraba.

En países como España, México, Colombia, Portugal o el sur de Francia las corridas son consideradas como expresión cultural. Quizás por ello, ante la posibilidad de su prohibición en Cataluña, ha surgido un movimiento paralelo de apoyo a la fiesta brava.

"Queremos recordar a todos los catalanes que con la prohibición de la Fiesta de los toros lo que podría ser prohibido es una parte de libertad. Mercé, Barcelona y Libertad son tres palabras unidas por fuertes y antiguos vínculos", señala el manifiesto redactado por la Plataforma de defensa de la Fiesta, un grupo al que se han suscrito escritores, artistas e intelectuales catalanes.

El manifiesto hace referencia a la Mercé, la principal fiesta de Barcelona.

En la víspera de la votación llegó una carta firmada por 135 políticos franceses del sur del país que piden que no se prohíba los toros en Cataluña. Los mismos políticos quieren además que la Unesco declare la fiesta brava patrimonio inmaterial.

"Nosotros también hemos recibido cartas felicitándonos por la iniciativa popular y porque daríamos ejemplo. En Francia están prohibidas las corridas de toros pero en algunas localidades se permiten, sobre todo en el sur porque han sido una tradición. En nuestro caso se ha exagerado, entre otras cosas porque no seríamos la primera comunidad en España que ha prohibido las corridas de toros", explica Gallego, de la plataforma Prou.

En 1991 las islas Canarias prohibieron la fiesta brava. La diferencia con Cataluña es que en las islas no se celebraba una corrida desde hacía casi una década.

El diputado Miguel Cabrera Pérez fue el impulsor de la iniciativa cuyo fin principal era acabar con las peleas de gallos muy populares en las islas. Después de la votación se prohibieron las corridas pero continuaron las peleas de gallos. "No pudimos con los clubes, hay muchos intereses, sobre todo en las apuestas", señala.

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