Beyonce, polémica en el Caribe

Beyonce
Image caption Beyonce es el centro de dos disputas diferentes en el Caribe.

La llamada reina del R&B, Beyonce, tiene la reputación de ser una de las empresarias más astutas en el mundo de la música.

En un momento en que las ventas en el mercado de la música han caído, la última producción de la estadounidense, "I am… Sasha Fierce" (Yo soy… Sasha feroz), ha vendido seis millones de copias en todo el mundo.

El dinero recaudado por sus conciertos, las ganancias que consigue al ser la imagen publicitaria de productos como los cosméticos L'Oreal y los frutos que dará el lanzamiento, en febrero, de su perfume Heat, van a sus arcas.

De acuerdo con la revista Forbes, sus ingresos, en los últimos dos años, han alcanzado los US$80 millones anuales.

Sin embargo, cuando hace sus presentaciones artísticas en el Caribe, la controversia asume la escena.

Para la celebración de fin de año y de inicio de 2010, Beyonce cobró US$2 millones por una función privada en la isla San Bartolomé.

Una ola de rumores se desató cuando emergió que el dinero provino de Mutasim-Billah, hijo del presidente de Libia, el coronel Muammar Gaddafi.

Choque de culturas

Image caption Digicel opera en 26 países de América Latina.

En febrero, está previsto que ofrezca un concierto en Trinidad y Tobago.

El anuncio desató la ira de algunos miembros de la industria musical de ese país y le ha dado un nuevo ímpetu a una batalla que mantiene enfrentadas a las dos principales compañías de celulares de esa nación caribeña.

El problema es que el espectáculo de Beyonce en Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, es patrocinado por la compañía local TSTT.

El gobierno es propietario del 51% de la empresa, mientras que el restante 49% le pertenece al gigante de telecomunicaciones Cable & Wireless.

El concierto que se llevará a cabo el 18 de febrero, inmediatamente después del famoso carnaval trinitario, ha generado preocupación entre los organizadores del tradicional evento, pues consideran que absorberá el dinero que pudiese ir a sus bolsillos.

Las entradas para el concierto de la cantante estadounidense oscilan entre los US$71 y los US$253.

"No tenemos nada contra Beyonce", señala Gregory Fernandes, quien está a cargo de algunos de los principales eventos del carnaval y que dirige la Caribbean Prestige Foundation (Fundación Prestigio Caribeño).

"Sólo creemos que es insensible traerla al mismo tiempo. Eso afectará a los empresarios del carnaval".

Soca amenazada

Parte de la insensibilidad percibida se debe a la idea de que la soca, música tradicional trinitaria, se está perdiendo en medio del brillo del pop internacional.

"Nuestra cultura del carnaval está de salida", señaló un lector en una carta que dirigió a una columna del periódico Trinidad & Tobago Express. "Lo que solía ser el más grande espectáculo en el mundo está jugando un papel secundario frente a la cultura de otro pueblo".

Muchos músicos sienten que TSTT debería hacer más por promover la industria musical local y sus representantes, más que importar superestrellas del exterior.

En los últimos años, TSTT ha patrocinado eventos del carnaval, en sus continuos esfuerzos por opacar a su rival de la telefonía celular, Digicel.

Sin embargo, este año canceló la serie de conciertos "Soca in B-Square".

Según la empresa, se debió a que uno de los máximos representantes del género, Machel Montano, no podía participar. Esa versión no convenció a varios artistas trinitarios.

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