Carnaval en crisis... para algunos

Un personaje disfrazado en las fiestas del carnaval en Venecia
Image caption El presupuesto del carnaval de Venecia fue recortado un 40% este año.

Febrero trae consigo las fiestas de carnaval, pero este año no todos pueden echar la casa por la ventana.

Mientras en Europa la crisis financiera sigue haciendo estragos, del otro lado del Atlántico se espera que el espectáculo siga.

En Venecia, este año se recortó el presupuesto de su popular carnaval en un 40%, a penas alcanzando el millón de euros (unos US$1,4 millones).

Por su parte, los turistas han optado por comprar víveres en el supermercado y preparar sus comidas, en lugar de sentarse en la Plaza San Marco para disfrutar de una buena cena. Este es un lujo que no todos pudieron pagar.

¿Y los disfraces? Este año se hicieron en casa, confesaron algunos turistas a la agencia Reuters.

En Grecia, cuya economía se encuentra actualmente inmersa en una profunda crisis, se celebró la semana pasada la tradicional parrillada Tsiknopempti. Sin bombo ni platillo, se dio inicio a la época de Pascua, misma ocasión que celebran los carnavales en diferentes ciudades del mundo.

Días antes de que los mandatarios de los países de la Unión Europea se reunieran para definir cómo salvar la economía de este país, la gente en Atenas se reunió para celebrar.

Los organizadores repartieron cuatro veces más comida que el año pasado. La fiesta se distinguió en esta ocasión por los grandes grupos de personas de la tercera edad que se acercaron para recibir un plato de comida y un vaso de vino gratis.

No todos se aprietan el cinturón

Image caption En Río de Janeiro están más preocupados por la seguridad y la limpieza que por la crisis.

En Estados Unidos, sin embargo, el carnaval en Nueva Orleans fue todo un éxito de ganancias.

Puesteros, constructores de carros alegóricos, vendedores de refrescos y hoteleros reportaron buenos ingresos, posiblemente por el furor del fútbol americano, ya que su primer fin de semana de fiesta coincidió con el Super Bowl, juego en que se coronó el equipo local de la ciudad, los Saints.

El impacto económico del carnaval, que concluirá este año el día 16 de febrero, será de US$147.7 millones de dólares, según un cálculo de la Universidad de Tulane, en Louisiana.

Y cumpliendo con las predicciones de los economistas, Brasil camina por el sendero económico casi ileso. Este año, como el año anterior, se emplearon miles de costureros, cocineros, bailarines y puesteros, para preparar una fiesta de carnaval que celebra su privilegiada posición como economía emergente.

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Las autoridades en Río de Janeiro están más preocupadas por la seguridad y la limpieza durante el evento. Este año fue el primero en que se lanzó una campaña de cero tolerancia en la ciudad, prohibiendo las bebidas en la vía pública y la prostitución, entre otras medidas.

A pesar de las nuevas imposiciones, se espera que el carnaval en Brasil mantenga su título como la fiesta más grande del año.

Mientras, en Europa, se vivió un carnaval acorde a los tiempos de recesión.

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