Última actualización: martes, 9 de marzo de 2010 - 11:44 GMT

¿Dejarán algún día de fumar los españoles?

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Uno de los últimos bastiones de los fumadores en el Viejo Continente está por reducirse a cenizas. Cinco siglos después de haber traído el tabaco a Europa desde América, España se apresta a prohibir su consumo en restaurantes, bares y cafés.

La decisión del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de endurecer la ley antitabaco española abrió una polémica sobre las consecuencias que tendrá en los tradicionales templos de socialización del país, donde el humo es característico del ambiente.

Fumadora

El 31,5% de los españoles mayores de 16 años se declara fumador.

Los defensores de la prohibición sostienen que los fumadores se adaptarán al cambio, como ya lo hicieron en otros países de la región, y seguirán frecuentando sus sitios preferidos de tapas y cervezas.

Pero los críticos temen que, sumado a la crisis económica, la veda suponga una pérdida de clientes fatal para una parte de la hostelería española, que cuenta con unos 360.000 restaurantes, bares y cafés.

"Estamos ante un cambio social, de costumbres", sostiene José Luis Guerra, adjunto al director de la Federación Española de Hostelería, en diálogo con BBC Mundo.

Asimilado

La actual ley antitabaco de España prohíbe fumar en sitios públicos como oficinas, comercio y transporte, y obliga a los dueños de establecimientos menores de 100 metros cuadrados a decidir si admiten fumadores en ellos o los declaran libres de humo.

Los propietarios de locales más grandes pueden crear zonas específicas de fumadores.

En la práctica, eso ha significado que se siga fumando en la mayoría de los bares, cafés y restaurantes españoles de superficies menores y en muchos de los más grandes, admiten partidarios y críticos de la prohibición.

Supondrá una pérdida importante de empresas y empleo.

José Luis Guerra, Federación Española de Hostelería

De hecho, el porcentaje de fumadores en España ha crecido a pesar de la ley antitabaco, a diferencia de lo que ocurre en otros países del continente.

La Encuesta Europea de Salud 2009 indicó que 31,5% de los españoles mayores de 16 años se declara fumador, dos puntos más que el registro previo.

En España se producen cerca de 55.000 muertes anuales relacionadas con el cigarrillo, según cifras oficiales.

Sin embargo, la Sociedad Española de Epidemiología aseguró hace unos días que desde la aprobación de la ley en 2006 mueren 1.500 personas menos en el país por el tabaco.

Sin embargo, la ministra española de Sanidad, Trinidad Jiménez, aseguró en diciembre que los españoles están "culturalmente preparados" para extender la prohibición a todos los lugares públicos cerrados.

Actualmente Jiménez discute con otros partidos el contenido del proyecto de ley y asegura que las nuevas prohibiciones pueden aprobarse este año, con un amplio respaldo político.

Eso pondría al país en la lista de naciones europeas que en los últimos años prohibieron fumar en restaurantes y bares, incluidos Francia, Italia, Irlanda, Noruega, Reino Unido y Suecia.

"Un rito"

No obstante, Jiménez también ha reconocido que fumar es un hábito "perfectamente asimilado" en la sociedad española, por lo que descartó hace unos días la posibilidad de prohibir por completo el consumo de tabaco.

Cartel en establecimiento español

¿Pero... por mucho más tiempo?.

España es considerado el primer país de Europa donde un sector de la población comenzó a armar y fumar cigarrillos, décadas después que Cristóbal Colón y sus hombres "descubrieran" el tabaco en América.

Actualmente es también uno de los miembros de la Unión Europea con mayor porcentaje de fumadores, algo que muchos atribuyen a razones culturales.

"Empecé a fumar porque eso formaba parte de un rito de transición de la adolescencia a la edad adulta", señala Guerra.

Pese a haber dejado el hábito, asegura que en España "se lo pasa mejor en un sitio donde fuman".

Según sus cálculos, el cambio legislativo previsto implicará una caída de 10% en la clientela de bares debido a los fumadores que optarán por reunirse en domicilios particulares.

"Eso supondrá una pérdida importante de empresas y empleo", advierte y asegura que el sector ya registra una caída de 14% en la actividad respecto a 2007 por la crisis económica.

¿Indisciplina?

Sin embargo, María Angeles Planchuelo, presidenta del Comité Nacional español para la Prevención del Tabaquismo, discrepa con la idea de que vaya a mermar la costumbre de frecuentar los bares.

"Uno no entra en un bar de Madrid porque huela a tabaco; entra porque dan unas tapas estupendas, tiran la cerveza de una manera magnífica o tienen unos bocaditos insuperables", asegura Planchuelo a BBC Mundo.

Un ambiente libre de humo va a permitir que la gente disfrute de lo que realmente va a esos bares.

María Angeles Planchuelo, Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo

"Un ambiente libre de humo va a permitir que la gente disfrute de lo que realmente va a esos bares: a charlar con el amigo, compartir un café o una comida exquisita", añade.

Las encuestas señalan que una amplia mayoría de los españoles (cercana a 70%) es partidaria de endurecer la ley antitabaco.

En España pocos dudan del problema que supone el tabaquismo para la salud de la población.

En cambio, algunos sí dudan del nivel de acatamiento que tendrían las restricciones previstas, en un país donde el tabaco tiene raíces tan profundas y donde se admite cierta flexibilidad para cumplir algunas normas.

José Luis Colomer, profesor de filosofía del derecho en la Universidad Autónoma de Madrid, sostiene que una clave será cómo se distribuyan las competencias entre el gobierno y las comunidades autónomas.

Pero cree que la prohibición de fumar en bares y restaurantes está justificada desde el punto de vista de las libertades y derechos individuales, y los españoles la cumplirán como hacen los italianos desde un lustro.

"No creo que España vaya a ser un país más indisciplinado que otros en esto", aventura.

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