En internet también navega el amor

En BBC Mundo estamos explorando cómo internet ha transformado las relaciones sentimentales. Historias de amor y desamor relatadas por sus protagonistas. A continuación, una historia con final feliz.

Image caption Antes de verse en persona, Eli y Michal pasaron cuatro meses conversando por internet.

Eliana Rodas no buscaba novio. Era 31 de diciembre y esa mañana, al encender la computadora, no podía sospechar que su vida iba a cambiar para siempre.

En su casa en Lima, Perú, toda su familia se preparaba para celebrar la entrada del 2006. Eli se metió a internet porque quería encontrar a alguien con quien practicar alemán e inglés.

En un sitio social, encontró el perfil de Michal Simko, un eslovaco que vivía en Inglaterra y a quien le encanta la naturaleza y los deportes. Y pensó: "él puede ser un buen amigo".

Le escribió un mensaje.

Image caption Eli y Michal se encontraron en una página de internet.

Michal sí estaba buscando pareja por internet. De hecho, mantenía contacto con 10 mujeres al mismo tiempo, aunque empezaba a hartarse.

"Sentía que estaba hablando con computadoras, no con personas".

Pero las respuestas que recibió de Eli sí le parecieron interesantes. El mismo día, ambos decidieron probar el chat.

Ambos se sintieron en confianza y la conversación, dijeron, fluyó "como si fuéramos ya amigos".

Novios online

Haciendo uso del correo electrónico, de Skype, del chat de Messenger, y, por supuesto, también de llamadas directas, Michal y Eli mantuvieron una relación a distancia durante cuatro meses, hasta que en mayo de 2006, Michal decidió viajar a Perú.

Image caption La boda en Eslovaquia fue transmitida por la televisión nacional.

Para ese momento, se habían ya enamorado y él, incluso, había propuesto casarse.

"Pensé que estaba loco", dijo Eli. "Ya eramos novios por internet, pero yo pensaba que todo iba a ser más bien lento debido a la distancia".

Para Eli, Michal se convirtió, aún antes de verse en persona, en la persona con quien quería estar todo el tiempo.

Pasaba horas en la computadora, a veces apenas terminaba de comer volvía al teclado.

"Mi familia pensaba que estaba loca. Pero todo tenía mucho sentido, porque en el fondo estaba la esperanza de encontrar a la persona que era la respuesta de mi vida".

La familia de Eli sólo le dio importancia hasta que lo vieron llegar al aeropuerto de Lima. Todos estaban sorprendidos, como si de pronto se dieran cuenta de que Michal era una persona real.

Eli y Michal se casaron en septiembre de 2006, en Eslovaquia.

Honestidad en línea

La tecnología ayudó mucho en su relación, pero los supuestos superpoderes de internet exhiben sus límites cuando se trata de acercar a nivel profundo a las personas.

Image caption La primera vez que se vieron, en el aeropuerto de Lima, en mayo de 2006, ya estaban enamorados.

"Justo antes del matrimonio, hubo un momento en que pensé que yo era muy egoísta", recuerda Eli.

"Me dije, estoy tan lejos y quizá él podría hacer su vida donde está, podría conocer a alguien más, salir, verse, y me dije que quizá era mejor terminar. Que fue un bonito sueño, pero no puede ser realidad".

"Le dije que terminarámos todo para que el pudiera hacer su vida libre. Por supuesto, yo estaba llorando. Yo no quería decir eso".

A pesar de su creciente depresión por no poder estar al lado de Eli, Michal tampoco deseaba terminar con la relación.

"Un día iba yo caminando rumbo a mi casa, en Bath, y encontré una pluma roja enfrente de mi departamento", señala Michal. "La tomé y le pregunté a mis compañeros de piso -eslovacos- que qué significaba eso en nuestra cultura. Una de ellas me dijo: 'matrimonio'.

"Esa fue la respuesta a todos los fantasmas. Fui a internet y le dije a Eli que quería casarme con ella, que no quería terminar la relación. Esa pluma probablemente salvó nuestra relación".

Image caption La diferencia de culturas y el idioma "no son barreras", dicen Eli y Michal.

Eli está convencida de que su relación con Michal se benefició de la tecnología, pero, sobre todo, de la capacidad de soñar.

"A veces la gente piensa que porque uno está muy lejos, o porque se habla otro idioma o es otra cultura no se puede. Se van poniendo muchas barreras, inclusive a los sueños.

Después de tres años en Bath, Inglaterra, decidieron mudarse a Perú. Ahora le toca a Michal adaptarse a una cultura distinta y a lidiar con otro idioma, pero ese es ya otro capítulo.

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