Última actualización: martes, 9 de marzo de 2010 - 18:10 GMT

El doble filo de la "narco TV"

Las Muñecas de la Mafia, foto promocional (Cortesía: Caracol)

Las Muñecas de la Mafia se está transmitiendo ahora en México y EE.UU.

Una telenovela sobre la historia de una joven que se convierte en sicaria de la mafia ha generado controversia en Colombia, retiros de pauta publicitaria, pero, sobre todo, una gran audiencia.

Se trata de Rosario Tijeras, que estrenó el canal privado RCN y que se basa en la novela del autor Jorge Franco. Esta serie, junto a Las Muñecas de la Mafia, de su competidor, el canal Caracol, se lleva la mayor parte de la audiencia todas las noches en Colombia.

Así como la han concentrado otras telenovelas que también se han vendido a otros países, como El Capo o Sin tetas no hay paraíso.

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Pocos días después de salir al aire Rosario Tijeras, a mediados de febrero, un poderoso grupo de empresas de Medellín decidió no pautar en la serie, que se desarrolla en esa ciudad, donde en los años 80 surgió un temido cartel del narcotráfico.

El retiro de la pauta publicitaria fue antecedido por un editorial del diario El Colombiano, con sede en Medellín, que acusó a la telenovela de ofrecer "un sorbo de insensatez, chabacanería, malos modismos y una alta dosis de cultura narco".

"La pantalla chica vuelve a estar de espaldas a la realidad del país", se quejó el editorial.

Pero, en declaraciones a BBC Mundo, Carlos Duplat, un reconocido director que es el libretista de la serie, defiende su trabajo.

"No podemos cruzarnos de brazos"

"No podemos cruzarnos de brazos cuando en una ciudad como Medellín la mayor aspiración de muchas mujeres es tener senos grandes y se ha desarrollado una cultura mafiosa. Eso lo debemos mostrar, porque sigue sucediendo", señala Duplat.

Según el director, creer que una serie como Rosario Tijeras vaya en detrimento de la imagen de Medellín, la segunda ciudad de Colombia, "se me hace un poco sectario y mezquino, fruto de una visión pobre y parcializada".

La polémica ha llegado a países como Panamá, donde el presidente Ricardo Martinelli, se quejó de las narcotelenovelas colombianas.

(Esas telenovelas) exaltan el narcotráfico, el robo, el atraco (y le hacen) un gran daño a nuestro país

Ricardo Martinelli, Presidente de Panamá

Según Martinelli, esas telenovelas "exaltan el narcotráfico, el robo, el atraco", le hacen "un gran daño a nuestro país" y "corrompen los valores morales".

Ómar Rincón, un conocido crítico de televisión, declaró al programa Acceso Directo, del canal público Señal Colombia, que "si la gente ve esas telenovelas, es porque se siente identificada con ellas. Si no le gusta, pues que apague el televisor o vea otras cosas".

Pero el sociólogo Armando Silva, un experto en semiología, no está de acuerdo con Rincón.

"Decir que los colombianos nos identificamos con los narcos porque vemos telenovelas sobre narcos es como afirmar que los estadounidenses se identifican con los cowboys, o que los italianos se ven reflejados en las series sobre la mafia", explica Silva.

El experto en medios Germán Rey, quien fue Defensor del Lector del diario El Tiempo, declara a BBC Mundo que las narconovelas "no son solo un fenómeno comercial, sino que está muy correlacionado con el contexto de un país que está muy narcotizado e influido por la mafia".

Rey lamenta que los modos de vida impulsados por la mafia hayan llegado a la televisión, incluso antes de que las telenovelas los abordaran directamente, y se declara en "desacuerdo" con la proliferación de estas series.

¿Censura?

Rosario Tijeras, foto promocional (Cortesía:RCN)

Algunos anunciantes han retirado su patrocino de Rosario Tijeras.

Sin embargo, rechaza la censura por parte de los anunciantes a series como Rosario Tijeras.

"Cuando los anunciantes y los periódicos empiezan a censurar, se abre un camino muy peligroso para la libertad de expresión, porque mañana el motivo de censura puede ser otro", advierte.

"De ahí a la quema de libros sólo hay un paso", anota, por su parte, Germán Yances, director de la especialización en televisión de la Universidad Javeriana de Bogotá.

"Si no nos gustan esos programas, pues discutamos, pero no tratemos de restringirlos. Los libretistas están contando unas historias muy dolorosas para los colombianos. Ellos muestran una realidad que ha causado mucho mal. Esa es nuestra realidad y nuestra historia y debemos reflexionar sobre ella", le dice Yances a BBC Mundo.

El escritor Juan Diego Mejía, quien fue secretario de cultura de Medellín, le dijo a BBC Mundo que es "ingenuo" creer que "escondiendo la realidad, cambiará la sociedad".

"El debate ya se había dado con las películas de Víctor Gaviria o las novelas de Fernando Vallejo sobre el narcotráfico en Medellín. Es mucho más maduro cuando la sociedad acepta que sus artistas planteen los temas libremente y reflexione sobre ellos", concluye Mejía.

Pese a la polémica, Rosario Tijeras sigue llevándose la mayor parte de la audiencia en uno de los canales privados de alcance nacional que tiene Colombia. Las Muñecas de la Mafia, aunque acaba de concluir, gozó de la misma sintonía y ahora se transmite en México y Estados Unidos.

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