El amor en los tiempos de internet

Anillos de compromiso
Image caption "Nos escribíamos emails y mandábamos fotos todos los días, hablábamos por cámara web (...) En diciembre pasado nos casamos".

Karen vive en México y su novio nigeriano, en Italia. Rafael es de Perú y tiene desde hace un año una novia japonesa en el otro lado del mundo. A Paola le pidieron matrimonio en un chat. A Neltlanesi la dejaron por una mujer virtual. A José Miguel la voz de su pareja le llega en Skype.

Las suyas tienen un elemento común: son historias de amor en los tiempos de internet, marcadas por la globalización y la tecnología, ajenas a los modos tradicionales de conocerse y relacionarse y exponentes de una "moda" que llegó para quedarse.

Ejemplos de una verdadera "revolución sentimental" que el mundo ha experimentado en las últimas décadas.

Amor en los tiempos de la web

Image caption Internet: "una revolución sentimental"

Según estudios revelados recientemente, tres de cada cuatro alemanes que se han citado con alguien por medio de internet han tenido relaciones sexuales con por lo menos uno de los contactos; India es el país con más sitios electrónicos para encontrar pareja, y Estados Unidos tiene el récord de citas más exitosas concertadas en la red.

Pero el fenómeno no se circunscribe a ningún país, región o continente. Es un fenómeno global que no conoce fronteras.

"Yo tengo una relación desde hace año y medio con un hombre de Nigeria, que actualmente vive en Italia. Nos conocimos en un chat: desde ese día hablamos todos los días y nos queremos mucho, pero por cuestiones económicas y de tiempo no hemos tenido la oportunidad de encontrarnos", le dice a BBC Mundo Karen García, desde Ciudad de México.

"Ha sido difícil por ciertos prejuicios que se crean entorno a las relaciones por internet y un poco por nuestras culturas", explica.

"Predestinados"

Pese a todas las dificultades, Rafael, de Arequipa, Perú, está seguro de que su relación con una persona en el otro lado del mundo tiene futuro porque "fue como si el destino nos estuviera reservando un espacio en la red".

Según explica, "conocí a quien ha logrado llenar completamente mi corazón, mente y cuerpo. Teniendo 14 horas de diferencia el destino nos puso en el mismo chat (...) Desde el 2005 llevamos una relación. Ya nos hemos encontrado. Ella vive en Japón y yo en Perú. Estuvimos en mi ciudad y en EE.UU. un mes".

Rafael agrega: "Lo que hace más interesante (la relación) es que yo utilizo una silla de ruedas y ella no. Es como si la conociera de siempre".

Como Rafael, un lector que escriba bajo un pseudónimo, agradece a la red haber encontrado a su pareja. "Nunca pensé que iba a encontrar a mi bella mujer en internet. Fue simple; escribí un artículo sobre un familiar mío, famoso por su humor y amor poético y, de pronto, recibí un correo electrónico, donde me hacían muchas preguntas".

Así, "tuve el honor de conocer a mi hoy esposa y la ilusión de compartir con alguien mucho cariño", le cuenta a BBC Mundo.

¿El idioma? No es problema

Algo parecido le sucedió a Maritza, quien escribe desde Carolina del Norte: "Vivo hace 12 años en Estados Unidos con mis hijas de 21 y 15. Nací en Chile y tengo 43 años. Después de mi divorcio sentí un tremendo vacío y una soledad inmensa. Mis hijas están crecidas y ya no me necesitaban tanto como antes por lo que decidí buscar pareja por internet".

Image caption La globalización y la tecnología marcan las relaciones de millones de personas.

Maritza añade: "Encontré a un hombre maravilloso y a pesar de no hablar el mismo idioma ya que él es inglés nos entendemos perfectamente".

Tampoco la barrera del idioma fue problema para Daniela, quien relata que "Marco y yo, nos conocimos en Italia, en diciembre 2007. Yo fui a estudiar seis meses a Florencia, y tres semanas antes de regresar a México, lo conocí en una disco local. Él no sabía hablar español, ni yo italiano".

Sin embargo, "nos escribíamos emails y mandábamos fotos todos los días, hablábamos por cámara web (...) en 2009 se mudó definitivamente a México. En diciembre pasado nos casamos".

En matrimonio igualmente terminó la relación de Paola y Simon. Ella cuenta desde Canadá: "Mi marido y yo tenemos casados casi 11 años. Tenemos dos hijos. No lo conocí por internet, pero en 1998, el messenger apenas comenzaba en México. Y fue así, por messenger, que mi Simon me pidió matrimonio. (...) Mi abuela lloró cuando le conté sobre la pedida de mano virtual".

Y aunque no sabemos si José Miguel, que escribe desde Guatemala, le pedirá matrimonio a su novia, él narra que "hace nueve meses conocí a una neoyorquina y decidimos probar suerte y empezamos nuestra relación por skype. A veces es frustrante pero nos ha permitido seguir con nuestros viejos hábitos: hablar por muchas horas".

El anonimato

Pero no todas las historias tienen el mismo tono ni final feliz. Por ejemplo, una lectora identificada como Neltlanesi, escribe: "Mi novio me dejó por una chica con la que pasó casi un año conversando en el chat".

Image caption "La red debe usarse como un instrumento para fortalecer aún más las relaciones personales reales".

En sus palabras, "por accidente vi su candente conversación. Ya no hubo más qué hacer porque él le escribía de una manera en que jamás me habló a mí. Era un hombre diferente, seductor, amable, cariñoso. A veces pienso, como consuelo, que la relación entre ellos no es real, aunque ya se han visto en persona".

Y Neltlanesi señala un elemento que -como apuntan otros lectores- no se puede ni debe obviar: la fantasía y el fingimiento en la red. "El anonimato nos da libertad para ser otra persona, a costa de la honestidad".

En términos parecido se manifiesta Federico Sinche, desde Estados Unidos, para quien "la honestidad y seriedad no deben estar ausentes en internet. Hay muchas personas que usan internet para pretender otras vidas".

Como escribe en el sitio de BBC Mundo en Facebook Igor Molotov, "muchos ven a las redes sociales como una vía de escape a la realidad cuando (...) debe ser un medio de comunicación social. Sólo eso y no un mundo aparte.

Por todo esto, Rodomiro Fernandez Pacheco aconseja "tomar precaución... conciencia, discreción y cautela".

También Juan González recomienda: "La red debe usarse como un instrumento para fortalecer aún más las relaciones personales reales, no como una realidad alterna que antes de ayudar a la socialización la limite a este mundo virtual produciendo un efecto psicolóogico nocivo de aislamiento".

Lo cierto es que, pese a sus ventajas y limitaciones, internet ha cambiado para siempre la manera en que las personas se relacionan. Como reconoce Federico Sinche "internet ha influenciado mucho las relaciones personales. Especialmente de aquellos nacidos a finales de los años 80. Esta generación ve y siente el mundo diferente. Las barreras no son limitantes".

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