El arte de hacer mapas

Para mucha gente, la idea de un mapa sólo evoca imágenes de clases polvorientas y profesores de geografía.

Pero una nueva exhibición en la Biblioteca Británica de Londres, Mapas Magníficos, pretende cambiar nuestros esquemas sobre cómo ver y usar algunos de estos ejemplares particulares.

Más allá de la información topográfica de un país o continente, los mapas de la exposición son tan diversos como sus características decorativas: perros de caza, monstruos marinos o querubines que soplan en el océano, entre otros.

Los curadores Peter Barber y Tom Harper seleccionaron cuidadosamente 80 ejemplares, algunos de los cuales no han sido mostrados en público, de una colección de cerca de los 4,5 millones de mapas que posee la Biblioteca Británica.

"Queríamos resaltar que los mapas pueden ser artísticos, por lo que intencionadamente seleccionamos mapas que se ven estéticamente bien", explicó Peter Barber.

Algunos de los mapas de la muestra, que datan desde el año 200 después de Cristo hasta la actualidad, están hechos de plata, otros están esculpidos en madera o mármol, e incluso los hay cosidos como tapicerías que se podrían exhibir junto a algunas de las mayores obras de arte del mundo.

De hecho, algunas de estas "enciclopedias pictóricas" rivalizan con ellas en términos artísticos.

Por ejemplo, la Carta del Mediterráneo de 1570 de Diogo Homem está bañada en oro, mientras que el Mapa del Mundo de Pierre Descelier de 1550 es una representación de las leyendas y la historia natural del mundo pintada a mano.

Otro mapa particular es uno de guerra de Fred W. Rose que representa la política exterior rusa como los tentáculos de un pulpo que amenaza y estrangula al Imperio Otomano.

Mapas propagandísticos

Además de las cualidades estéticas, la maestría y creatividad de los cartógrafos tenía otros objetivos, según explicó Barber.

"El principal propósito de prácticamente todos los mapas es propagandístico porque la propaganda consolida el poder no sólo a nivel político, sino también por cuestiones de estatus social, como el mapa de un estado mercante”, indicó.

"El artista de mapas es seductor y como una cucharita de azúcar que ayuda a engullir la medicina, intenta persuadirnos para que nos traguemos un mensaje político determinado".

Pero este punto de vista es muy difícil de asumir para los cartógrafos más puristas.

Cuando la geografía tomó relevancia en la Ilustración, los mapas hechos a mano estaban bien considerados pero el arte no tenía cabida en ellos.

"Desde aproximadamente 1.800 la gente tendía a asociar mapas con geografía matemática pero es demasiado cerrado decir que si algo es estéticamente bonito no puede ser un mapa”, defendió Barber.

Según el curador, "mucha gente considera superficial y equivocado que coloquemos estos mapas decorativos en la exposición. En algunos casos, no aprecian el arte y en un nivel más profundo todavía hay una visión de que un mapa que no está basado fundamentalmente en geografía y medidas no debería ser incluido".

Pero algunos de los mapas que se pueden ver en esta exposición han sido adquiridos en galerías de arte.

"Con esta exposición quería mostrarle a la gente que los mapas fueron obras de arte que jugaron un papel importante en la vida política”.

"Algunas veces, cuando comentas esto la gente te mira como si fueras de Marte", bromeó.

Billetes y moda

Image caption Una muestra en la Real Sociedad de Geografía de Londres analiza el cruce de caminos entre el arte y la geografía.

Por otra parte, una muestra en la Real Sociedad de Geografía de Londres (RGS, por sus siglas en inglés) que abre sus puertas el próximo 6 de mayo examina el cruce de caminos entre el arte y la geografía.

La RGS pidió a los artistas contemporáneos Susan Stockwell y Agnes Poitevin-Navarre explorar diversos temas a través de mapas y fotografías.

Bajo el nombre “Compás creativo”, la exposición analiza temas como migraciones, identidad, género y economía global.

El trabajo de Poitevin-Navarre incluye un mapa de Londres construido de las aspiraciones y logros de sus residentes capturados individualmente y compartidos entre los 33 distritos de la capital inglesa.

Por su parte, Stockwell trata las cuestiones del poder de la economía global y las historias coloniales en su serie "mapas de dinero" y en un complicado vestido victoriano.

El vestido está hecho de un mapa del mundo con los países y continentes cuidadosamente colocados que los relaciona con los órganos del cuerpo humano.

Además, el mapa de Afganistán, hecho de dólares cosidos, es un sutil comentario sobre el imperialismo estadounidense.

"Me di cuenta de que hacer mapas es un lenguaje por sí solo y muy poderoso, por lo que hacer un vestido de mapas sobre el poder y la posesión, es trastocar el material y hacer que la gente lo mire diferente”, sostuvo la artista.

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