Escuelas españolas apuestan a la diversidad

Estudiante aplica tatuaje de alheña
Image caption En algunos colegios la población de inmigrantes supera el 50%.

"Ahora vamos a ver los lugares más violentos de Colombia", comenta el colombiano Huberth Ariza mientras da una clase sobre su país en la escuela madrileña Antonio Domínguez Ortiz.

Los alumnos abren los ojos esperando ver combates y carros bomba cuando de pronto desfilan fotografías de montañas abruptas, ríos corpulentos y selvas de atardeceres rojizos.

"Para nosotros violento también es una forma de decir que algo es impresionante", sonríe Ariza mientras los estudiantes siguen las imágenes como si estuvieran descubriendo un mundo desconocido.

A raíz de la masiva inmigración que ha llegado a España en los últimos años (cerca de cinco millones de personas), los colegios están organizando jornadas interculturales con clases sobre algunos de los países con más población de inmigrantes, como Colombia, Ecuador, Rumania o Marruecos.

En algunos establecimientos la proporción de inmigrantes supera el 50%.

Clases para jóvenes

Las clases están dirigidas a jóvenes entre 12 y 17 años y abordan aspectos históricos, geográficos y culturales. Uno de los objetivos es que los alumnos conozcan la cultura de los países de origen de sus compañeros de clase.

Image caption Las clases están dirigidas a jóvenes entre 12 y 17 años.

"Es una manera de resolver o disolver los mitos y los malentendidos que hay sobre la inmigración. Este colegio tiene más de 20 nacionalidades, pero no se visualizaban. Las clases sirven para que los chicos se conozcan y aprovechen esa diversidad cultural", comenta a BBC Mundo el camerunés Adamou Teteyap (Adam), encargado de organizar las jornadas.

"¿Qué imagen tienen de Colombia?", pregunta Ariza, psicólogo del CEPI (Centros de Participación e Integración de Inmigrantes) Hispano-Colombiano de Villaverde, centro que organiza actividades interculturales.

"Drogas", exclama un alumno. "Guerrilla, corrupción", sugiere otro.

"Shakira y Juanes", agregan varios en coro. Y luego, silencio.

"¿Algo más?", insiste el psicólogo. "¿Sabían que Colombia es uno de los países con más biodiversidad del mundo? ¿Que Bogotá tiene una de las mejores redes de bibliotecas del continente? ¿O que un neurocirujano colombiano asesora a la NASA?", subraya ante la incredulidad de los estudiantes.

"No tenía ni idea", comenta a BBC Mundo uno de los alumnos, Germán Andrés del Río, de 17 años.

Él no es madrileño, es colombiano. "Invito a mis compañeros a Colombia pero me dicen que estoy loco, que si los van a matar. Yo les digo que no es para tanto".

Integración

Image caption A muchos estudiantes les preocupa la integración cultural.

Mientras Ariza explica, un profesor le detalla a BBC Mundo: "A los chicos inmigrantes les cuesta hablar de su país, están pensando más en cómo integrarse".

"Sé que allí hay muchas desigualdades pero no todo puede ser narcotráfico. Es como la imagen de España, creen que todos criamos toros y bailamos flamenco", agrega.

De repente una carcajada generalizada. Ariza deja los datos históricos y geográficos y comienza a enseñar imágenes cotidianas.

En una ellas, un policía multa a una carreta arrastrada por un caballo. En otra se lee un anuncio: "Vendo título universitario. Ahorre 50% de su carrera".

"También somos esto. Ante los problemas hemos desarrollado el humor y la superviviencia", explica.

Clases interculturales

Después de las clases interculturales decenas de jóvenes se abalanzan sobre una mesa con platos del mundo: patacones, kebabs, enrollados de pasta chinos, tortilla española...

"Cada vez son menos los conflictos por diferencias culturales. Antes los chicos formaban guetos: los latinos con los latinos, los árabes con los árabes, y quedaban después del cole para pelearse y cosas por el estilo", le explica a BBC Mundo Andrés Verdugo, jefe de estudios del colegio.

"Las diferencias pueden ser una fuente de riquezas y aprendizajes. Además, cuando los alumnos se conocen se dan cuenta que las diferencias no son tantas. Por eso, promovemos estas jornadas", agrega el directivo.

"Ese plato se llama 'calzones rotos'. Es típico de Chile. Lo hice yo", le cuenta a BBC Mundo un alumno, el chileno Javier Silva, mientras señala unos pestillos de harina.

"Pensaba que en España iba a encontrar muchos toreros, pero no he visto el primero. También me ha tocado explicar que Chile tiene ciudades modernas y grandes", comenta el joven.

"Y he podido conocer algo de la cultura de otros países. Tengo compañeros colombianos que me han enseñado a hacer arepas. Me encantan", añade.

El profesor de la clase sobre Colombia se despide mientras comenta que la próxima lección será gastronómica.

"En otro colegio vamos a hacer un taller de pastel de guayaba. Está bien difundir nuestra cultura, pero también es importante aprender la del sitio de llegada. Una vez hice un curso sobre Madrid para entender dónde iba a vivir", afirma.

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