Mourinho, el nuevo dios del Real Madrid

En Italia llegaron a organizar una campaña para beatificar a su esposa Matilde por el suplicio de vivir a su lado. El técnico portugués José Mourinho, que acaba de ganar la Liga de Campeones (Champions League) con el Inter de Milán, sabe que le llaman arrogante o dictador pero le da igual. Él afirma que es el mejor.

Image caption Mourinho es el sucesor del chileno Pellegrini en el banquillo del Real Madrid.

El Real Madrid acaba de ficharle para que les salve de la sequía de títulos.

"Es uno de los mejores, no el mejor", ha comentado el argentino Jorge Valdano, director adjunto del Madrid y estandarte de la caballerosidad y el fútbol vistoso que quiso encarnar el entrenador chileno Manuel Pellegrini en la última temporada del equipo.

"Es un caballero pero no ha ganado ningún título. Y la liga la ha ganado el Barcelona y eso es casi imperdonable", detallan los diarios madrileños mientras alaban el instinto asesino de Mou.

El Real Madrid lleva ocho años sin ganar la Champions desde los llamados galácticos: Zidane, Roberto Carlos, Beckham, entre otros. Mourinho llega avalado por su triunfos y su carácter.

Es el técnico más joven (47 años) en ganar dos Ligas de Campeones con clubes de diferentes países, una con el Oporto y otra con el Inter. Y quiere más.

"No tenía otra opción. Si un jugador o un gran entrenador nunca han estado en el Madrid siempre habrá un vacío en su carrera", ha señalado Mourinho a pesar de los ruegos de Massimo Moratti, presidente del Inter, y de la alcaldesa de Milán para que no se marchara.

Una cláusula de US$20 millones amarraba a Mourinho al Inter pero éste, en varias negociaciones, le recordó a su presidente "la promesa de que le dejaría marchar si ganaba la Champions".

Mentalidad vencedora

En el Inter ya era el entrenador mejor pagado del mundo: US$11 millones anuales, y seguramente en el Madrid ganará más.

Le gusta ganar más que sus jugadores para que ninguno se sienta superior a él. Su soberbia alicatada la ha ido construyendo desde que era un adolescente torpe y debilucho que no servía como jugador.

Image caption En el Inter ya era el entrenador mejor pagado del mundo.

"Soy una persona inteligente, sabía que por ahí no iba a llegar muy lejos", admitiría años después como entrenador del Chelsea inglés, lugar donde desplegaría toda su rabia.

En Londres, Scotland Yard le arrestaría dos veces: una por impedir que se llevaran a su perro a un control de vacunas y otra por tirar del pelo y las orejas a un compañero de colegio de su hija.

En lo profesional ya había enseñado los dientes cuando deseo públicamente la muerte de un jugador portugués o cuando le expulsaron de la UEFA por agarrar de la camisa a un contrincante. La estela de su enojo es espesa como su palmares: 15 títulos, sólo ha perdido el 12% de sus partidos.

Diego Maradona, Louis Van Gaal (su tutor cuando estaba en el Barcelona) y el propio Pep Guardiola, técnico del Barcelona, le admiran, pero con recelo.

"Tiene una mentalidad vencedora. Quiere vencer a toda costa y, pienso, también divertir al público. No pensaba que su carrera fuera tan fulgurante", comentaba Van Gaal, técnico del Bayern Munich antes de la final de la Champions. Resultado del partido Inter 2- Bayern 0.

Mourinho admira a su padre, José, portero y entrenador de varios equipos portugueses. De niño se encargaba de dictar las tácticas de su padre a unos jugadores, mucho mayores, que no soportaban su temprana precocidad.

Estrategia matemática

Al margen de su carácter, su estilo de trabajo es marcial. "El que no entrena no juega" es una de sus máximas. Nada de entrevistas o fiestas, concentración absoluta.

Antes de cada partido Mourinho les entrega a sus jugadores un DVD del contrincante y sus puntos débiles. Además, dedica varios minutos a hablar con cada uno antes de salir al campo.

También le gusta que canten antes del encuentro como si fuera Tom Cruise en la película Jerry McGuire. "El éxito esta en conseguir que el equipo en su todo sea mejor que la suma de las partes. No hay estrellas, la estrella es el equipo", subraya el portugués.

Pese a su temple, los jugadores le respetan como a un padre. Después del triunfo del Inter se vio a un Mourinho descompuesto y lloroso que se abrazaba con sus jugadores.

A cada uno de ellos les regalo un crucifijo después de visitar El Vaticano. Mourinho es un hombre religioso. Reza, hace promesas. Su libro favorito es la Biblia y suele citar a Juan Pablo II como el personaje histórico más relevante. También se declara de derechas sin sonrojarse.

"Después de Dios, yo"

Su familia, cercana al dictador portugués Salazar, fue expropiada de su negocio de conservas durante la Revolución de los Claveles y tuvo que abandonar su enorme casa de Setúbal en la costa lusa.

Allí suele regresar a relajarse aunque tiene mansiones en Italia y Reino Unido. "Si hubiese querido un trabajo fácil me hubiese quedado en el Oporto. Un precioso sillón, el trofeo de la Champions, Dios y después de Dios yo", comentaba en la época en que se trenzaba a insultos con el magnate ruso Roman Abramovich, dueño del Chelsea.

Abramovich le extendió un cheque US$400 millones para contratar los jugadores que quisiera con tal de ganar la Liga de Campeones. No pudo y le echaron. Así llegó al Inter, herido y rabioso.

El Real Madrid surge como si fueran las puertas del cielo. Durante todo ese camino le ha acompañado su esposa Matilde. Se conocen desde niños y tienen dos hijos. Hay quienes le llaman "la sufridora" pero el matrimonio sigue en pie.

"Mi antipatía es una forma de defenderme", confiesa Mourinho, pero ya casi nadie le cree.

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