La escultora Doris Salcedo recibe el Premio Velázquez

Shibboleth, obra de Doris Salcedo
Image caption Salcedo es autora de la grieta que atraviesa el suelo de la Tate Modern en Londres.

"En mi obra busco articular la historia de los vencidos", comentaba la escultora colombiana Doris Salcedo, quien el lunes recibió en España el Premio Velázquez de las Artes de manos del príncipe Felipe.

Rodeada de pinturas de Velázquez, en el Museo del Prado de Madrid, Salcedo recibió el premio, dotado con US$153.000, por "la visión crítica de su obra".

A la ceremonia del galardón más importante de las artes plásticas que se concede en Iberoamérica, además del príncipe Felipe y su esposa la princesa Letizia, asistieron la ministra de Cultura de España, Ángeles González-Sinde, la directora general de Bellas Artes, Ángeles Albert, y representantes del mundo del arte.

"Ella misma ha dicho que el arte debe hacer contrapeso a la barbarie y a una realidad muy compleja, y debe generar espacios donde la gente pueda dudar, pensar, estar en desacuerdo. Por eso conjuga el arte con la ética. Si no eleva el tono, es porque su voz es la voz de las mujeres y hombres más anónimos", señaló el príncipe en su discurso.

Obra polémica

Salcedo, quien viajó desde su taller en Bogotá para recibir la distinción, firmó en 1985 la obra que la convirtió en una de las artistas colombianas más reconocidas: 280 sillas colgadas en la fachada del Palacio de Justicia de su ciudad natal.

La obra simbolizaba la masacre ocurrida allí cuando un grupo guerrillero tomó el edificio y el ejército provocó más de 100 muertes entre magistrados, funcionarios, visitantes y guerrilleros durante el ataque para recuperar su control.

"Desde hace 25 años produzco mi obra en el mismo lugar. Todas ellas sin excepción han sido realizadas en Colombia, un país en guerra. Uno de los tantos territorios donde la catástrofe se percibe como un evento continuo que parece no tener fin", señaló Salcedo en su discurso de agradecimiento.

La escultora también es autora de obras polémicas como la grieta que atraviesa el suelo de la Tate Modern en Londres con la que pretendía "marcar la profunda división que existe entre la humanidad y los que no somos considerados exactamente ciudadanos o humanos. Existen dos mundos que jamás se tocan, que jamás se encuentran", explicaba a la BBC la autora.

Durante la ceremonia de entrega del Premio Velázquez, Salcedo también recalcó que su obra gira alrededor "de la experiencia de aquellos que habitan en la periferia de la vida, en el epicentro de las catástrofes. Para no reducir estas experiencias al silencio y a la soledad de la víctima traumatizada, dicha experiencia singular debe ser inscrita en un memorando".

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