Vaticano despide a Saramago con críticas

José Saramago
Image caption El Premio Nobel de Literatura escribió una novela sobre la vida de Jesucristo

El diario vaticano L'Osservatore Romano arremetió el sábado contra el recién fallecido escritor portugués José Saramago, al que dedica un artículo en el que lo define como un "populista extremista" de ideología antirreligiosa.

El día después de la muerte del literato, quien era ateo militante y explícitamente anticlerical, el rotativo vespertino de la Santa Sede publicó un obituario bajo el título "La omnipotencia (presunta) del narrador", en el que repasa la vida del Premio Nobel de Literatura de 1998.

El artículo critica de modo especial la novela "El Evangelio según Jesucristo", con la cual, dice L'Osservatore Romano, Saramago lanzó "un reto a la memoria del cristianismo".

Precisamente esa obra fue la que motivó la mudanza de Saramago de Lisboa a la isla canaria de Lanzarote, en 1992. Se trató de un exilio simbólico motivado por la decisión del gobierno portugués de impedir la candidatura de esta novela a un premio literario europeo, por considerarla "herética".

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"Simplicidad teológica"

Según el diario romano, en la novela "Cristo es hijo de un padre imperturbable que lo manda al sacrificio, que parece entenderse mejor con Satanás que con los hombres, y que domina el Universo con poder pero sin misericordia".

El artículo afirma que Saramago cultivó una "simplicidad teológica".

"Un populista extremista como él", continúa, "que se había hecho cargo del porqué del mal en el mundo, debería haber abordado en primer lugar el problema de todas las erróneas estructuras humanas, desde las histórico-políticas a las socio-económicas, en vez de saltar a por el plano metafísico".

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Último adiós en Portugal

Image caption Una persona con una rosa espera para entrar al Ayuntamiento de Lisboa.

Mientras, Lisboa veló los restos de Saramago en el Salón de Honor de su Ayuntamiento. Frente a su féretro desfilaron cientos de ciudadanos, algunos portando claveles rojos. Luego sus restos fueron incinerados en un cementerio de la capital portuguesa.

"Fue un gran portugués, no sólo como escritor, y deja una marca muy profunda en el alma portuguesa" afirmó el primer ministro, el socialista José Sócrates, para quien el Nobel es "uno de los grandes exponentes" de la cultura lusa.

Varios líderes de izquierda le restaron importancia a la polémica con el gobierno conservador que llevó a Saramago a fijar su residencia en España en 1993.

"Me pueden quedar tres o cuatro años de vida, quizá menos. Cada vez que acabo un libro espero otra idea, podría no venir esta vez, ya veremos", le había dicho el año pasado Saramago a BBC Mundo en una entrevista.

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