"Boom" del arte latino en Buenos Aires

Fotomontaje digital de Cecilia Avendaño, de Chile.
Image caption Fotomontaje digital de Cecilia Avendaño, de Chile.

Bastó una subasta en las dos "mecas" del mercado del arte -Christie’s y Sotheby’s-, hace unos días, con una recaudación suculenta de obras de Frida Kahlo, José Clemente Orozco o Wilfredo Lam, para que el rumor empezara a circular: el arte latinoamericano bate récords de ventas.

Ya hay quienes señalan que se está gestando un auténtico "boom" latino. Y para ponerlo en evidencia, la principal feria del Cono Sur, ArteBA, muestra en su edición 2010 una fuerte impronta latinoamericana: 23 de las 29 galerías invitadas son de la región, además de unas 50 de Argentina.

El evento de Buenos Aires - considerado como una vidriera para creadores a través de las galerías de arte- abrió sus puertas este viernes y los invitados fueron países de la región: Chile, Colombia, México y Venezuela, los cuatros países que, junto al anfitrión, conmemoran este año los doscientos años del inicio de sus gestas independentistas. A ellos se suma la siempre nutrida exhibición de obras provenientes de Brasil y Uruguay.

"Buscamos potenciar la dimensión latinoamericana y ofrecer un reflejo potente del arte de la región en el año del bicentenario", expresó el presidente de la feria, Facundo Gómez Minujín.

Críticos y coleccionistas coinciden en que el arte de este lado del Atlántico goza de una diversidad saludable. Basta con recorrer los pasillos de ArteBA para ver la armoniosa convivencia de las fotografías pop que trae una galería de México con los objetos ready-made de otra chilena o los ejemplos de pintura más convencional de una uruguaya.

¿Identidad común?

Image caption Una obra de técnica mixta de Carlos Huffmann, "Anti-icaro".

Pero, entre la variedad, ¿hay algo particular que haga del arte latinoamericano un género propio y reconocible?

Como en todo entramado dinámico, las visiones de los expertos consultados por BBC Mundo difieren en este punto.

"Creo que todo arte tiene que ver con el lugar donde se originó. Y el latinoamericano tiene algunas características distintivas relacionadas con las raíces", opina Aníbal Jozami, coleccionista y rector de la Universidad de Tres de Febrero.

Una de las características de esta identidad común es, para el experto, la conexión entre arte y política.

"Las nuevas tendencias, como el conceptualismo, tienden a hacernos pensar que el arte de todo el mundo puede ser igual, pero si se analiza, aparecen características definitorias del lugar. Muchos artistas han tenido una vinculación con los sucesos de sus países, por ejemplo, y el caso más conocido es el muralismo mexicano pero hay muchos más", señala Jozami.

Otros resaltan la confluencia de iconografías, temas y colores: gran parte del arte del continente comparte la irreverencia y la estridencia cromática.

Y hay más puntos de encuentro: en los últimos años, las ferias y bienales y las tecnologías de comunicación han facilitado los lazos para un arte que, como nota común, se ve obligado a trabajar "más con la imaginación que con dinero o recursos", según la curadora y video-artista Graciela Taquini.

Rótulo útil

Sin embargo, otros expertos sugieren que "lo latinoamericano" es más bien una construcción funcional al mercado, una "categoría" impuesta para abarcar lo que produce todo un continente con poco en común más que el idioma.

"Es una etiqueta que nos pusieron los franceses para intentar hacer una unión y en realidad lo que nos tiene que importar es cómo diferenciarnos entre nosotros, más allá de la historia que tenemos en común", señala Taquini a BBC Mundo.

El rótulo impuesto entraña un peligro: la repetición de fórmulas para conformar las expectativas de los mercados donde los coleccionistas tienen la última palabra… y el dinero.

"Cuando piensan en videoarte latinoamericano, por ejemplo, Europa consume una ‘estética de la pobreza’. La buscan, porque es lo que responde a ideas que tienen de antemano", ejemplifica la curadora.

Sin embargo, el rótulo generalizador puede ser también conveniente para lograr "fuerza en la unión".

"Es el intento de salir de un reducto definido por la geografía e integrarse en los mercados internacionales. En ese juego, la figura de ‘lo latinoamericano‘ ayuda a armar una identidad frente a esa cosa global tan gigante", señala la crítica y curadora independiente Eva Grinstein.

Todos los gustos

Image caption Ready-made del colombiano Jaime Tarazona, "El balance".

Es ciertamente difícil comparar la realidad de un pequeño país centroamericano con una urbe como Ciudad de México, el arte de grandes espacios de algunos creadores de Sao Paulo con el intimismo ascético de otros de Argentina.

Por eso, coleccionistas y observadores coinciden en que las ferias sirven de vidriera, aun cuando muestren un repertorio parcial.

"El mayor impacto que tiene ArteBA es que atrae a gente que no concurre en general a las galerías y a los museos, es una aglutinación importante y funciona como lugar de encuentro", destaca Grinstein.

Desde aquí, puede intuirse el arte latinoamericano que vendrá: ajeno a su propio éxito, pero satisfecho de que ocurra.

"El boom es mucho menor del que debería ser, nuestra región está empezando a estar presente pero, por la calidad de los artistas, deberían tener una representación mayor", opina Jozami.

Y reclama: eso en parte se debe –dice- a una falta de políticas de difusión cultural de los gobiernos que, aquí sí, es compartida por América Latina toda.

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