¿Comic Sans o Arial?

Letras

Cuando se estrenó ''Avatar'', la superproducción más grande de la historia, parte del público se indignó.

Los diseñadores gráficos la odiaban. ¿Por qué? No les gustaba la fuente que el director, James Cameron, había elegido para los subtítulos.

Image caption El mero afiche indignó a algunos.

''La odiaba en los carteles y me dio ganas de vomitar cuando me di cuenta de que tenía que leer esa fuente horrorosa durante toda la película, en los subtítulos'', comentó un bloguero.

''Con los cientos de millones de dólares que se invirtieron en los efectos gráficos, ¿se quedó sin dinero para un diseñador gráfico decente?''.

Aun así, las fuentes no son sólo un tema que obsesiona a los ''geeks'' (término en inglés que describe a personas apasionadas con actividades intelectuales). Si no, ¿por qué gastan tanto dinero y tiempo las empresas internacionales en cambiar su tipografía?

Un nuevo aspecto

El mes pasado, el aeropuerto londinense de Gatwick inauguró un nuevo logotipo, que sustituía el antiguo, con un estilo austero, por uno en letra manuscrita hecho a encargo por un calígrafo. Una portavoz aseguró que el cambio quería promocionar el ''toque personal'' del aeropuerto.

Image caption La versión vieja (arriba) fue cambiada por una "más amigable".

La semana pasada, el sitio web de la BBC adoptó un nuevo ''look'', cambiando la fuente Verdana por la Arial (en los PC) y la Neue Helvetica (en los Macs).

Pero, ¿pueden realmente formas distintas de los mismos caracteres transmitir valores diferentes?

El poder de la fuente se remonta a los griegos, según Julie Strawson, directora de la multinacional de diseño tipográfico ''Monotype imaging''. ''Los griegos crearon la caligrafía, que es una de las formas más personales de comunicarse''.

Image caption Los griegos inventaron la caligrafía, la forma más personal de comunicación

Y si bien es cierto que una tipografía nunca será capaz de reproducir la intimidad de la pluma y la tinta, con las estimadas 200.000 fuentes que existen hoy en día, no escasean estilos que para escoger.

''Seleccionar una fuente es como vestirse'', añade Strawson quien, destaca, ''al igual que uno elige un atuendo dependiendo de la ocasión, también decide una fuente de acuerdo al tipo de mensaje que busca expresar''.

Uno de los dilemas más complejos es si optar por una Serif o por una Sans Serif. La fuente Serif consiste en letras con borlas y giros que recuerdan a la caligrafía, mientras que en la Sans Serif (literalmente, en francés, quiere decir ''sin Serif'') las letras tienen líneas rectas sin partes que sobresalgan.

''Alguna gente prefiere la Serif porque, como en la escritura manual, ayuda al ojo a seguir las letras'', señala Strawson. ''En la Sans, cada carácter está separado, hay más espacio en blanco, por lo que a algunos les parece más legible''.

La tipografía preocupa por su poder de aportar reconocimiento y confianza. La empresaria señala: ''todo el mundo reconoce a la BBC simplemente por los tres caracteres en Gill Sans. Es un icono. Si escribieras BBC en una fuente florida, la gente no la reconocería''.

Los bancos son muy conscientes de esto y empresas como Barclays registran la marca de su propia fuente para reforzar la idea de seguridad en una época en la que es muy grande el miedo al fraude y a las estafas.

Por su parte, Jonathan Barnbrook, fundador de la página web ''Virus Fonts'', cree que el poder de la tipografía va más allá de intenciones utilitarias.

''Una buena fuente crea una respuesta emocional relacionada con el mensaje que quiere comunicar. Intentas conseguir el tono de voz adecuado -puedes chillar o susurrar-. Y quieres añadirle el espíritu del momento, porque las fuentes pasan de moda muy rápido''.

''La gente se ha percatado del impacto de las fuentes gracias a los ordenadores, pero el poder de los tipos de letra sigue siendo generalmente subliminal'', añade. Barnbrook es más famoso por crear fuentes con nombres provocativos subversivos, como Prozac, Nixon o Bastard. También diseñó la portada de ''Heathen'', álbum de David Bowie publicado en 2002.

Image caption La fuente elegida para el nombre del álbum fue Priori, por ser juguetona.

''Hablé mucho con Bowie, ya que la negociación iba de un lado para otro. Él es el creador y tú estás intentando captar la atmósfera de su música y plasmarla en el diseño. Elegí una de nuestras propias fuentes (Priori) que es formal pero juguetona, ya que el álbum era bastante oscuro''.

No hay límite para el alcance emocional que puede reflejar una fuente. ''El tipo de letra está tan relacionada con el lenguaje, así que puedes expresar ironía y meter toda la complejidad de esa emoción ahí'', añade Barnbrook.

Una parte esencial del trabajo de un diseñador tipográfico es fijarse en los pequeños detalles. Pero ser un experto es problemático, confiesa Barnbrook. "A veces estás viendo una película, te fijas en un cartel y te das cuenta de que la fuente que usan fue creada después de la época en la que se supone ocurre la historia".

De hecho, para algunas personas los tipos de letra significan algo vital. La Helvetica tiene seguidores desde 2007, cuando se grabó un documental homónimo.

Helvetica = barata

Pero para Bruno Maag, director creativo del estudio tipográfico ''Dalton Maag'', la Helvetica es una peste cultural.

Image caption Para el creativo Bruno Maag, si la Helvetica fuera un alimento, sería barato y asqueroso.

''Si fuese un helado, Helvetica sería una marca mala de supermercado, barato, asqueroso y fabricado con agua, sucedáneos y grasas vegetales. La textura no es buena y deja un sabor feo en la boca''.

A pesar de que sus seguidores la califican de modernista, Maag argumenta que la Helvetica está basada en diseños anticuados y construida con formas mal diseñadas, aunque admite que son pequeños detalles en los que mucha gente jamás se fijará.

Tanto como odia Helvetica, ama Univers, un diseño creado en Suiza. ''Es la verdadera fuente modernista. No hay manías con ella, tiene un diseño recto y limpio. Si la Helvetica es Julia Roberts -suficientamente guapa- entonces la Univers es Uma Thurman -tremendamente cool-".

¡Ya basta!

El bloguero canadiense Mike Battista, que escribe en phronk.com, está harto de la policía de fuentes. Se alarmó cuando la comunidad de diseñadores gráficos reaccionó negativamente al uso de la Papyrus para los subtítulos en Avatar.

''Sigo mucho a los diseñadores gráficos en Twitter y había muchísimos cuestionando la fuente Papyrus. Se lanzaron contra ella porque la consideraban chillona y cursi. Pero la letra que se usa en los subtítulos no importa siempre que pueda leerse''.

Battista resume que una pequeña elite ha elevado al tipo de letras a un absurdo estatus cultural.

''Estas personas me recuerdan a los esnobs del vino: pueden detectar todas las notas y sabores, mientras el lector medio probablemente no nota esos detalles en una fuente. Cuando lees un artículo, no piensas en la tipografía. Tienes que pasártela mirando letras todo el día para empezar a emocionarte con ellas''.

Advierte que la obsesión con la tipografía podría estar reduciendo la productividad.

''El otro día escuché que la gente sufre una parálisis 'de fuente'. ¡No podían avanzar con su trabajo porque no eran capaces de decidir qué tipo de letra utilizar!''.