En París, anímese a cometer errores

Cartel del "Festival de errores" de París
Image caption Errar proviene del latín "errare", que significa extraviarse, salirse de los lugares comunes.

Yasmine Shakila está a punto de comenzar su carrera universitaria en matemática y economía a partir de septiembre, pero guarda un recuerdo agrio del modo en que aprendió ciencia en la secundaria francesa.

"En la clase no somos libres, porque la ciencia, la química o la física, no son abiertas", sostiene Shakila, de 18 años.

A su juicio, todo radica en la falta de estímulos para que los estudiantes franceses descubran cosas por sus propios medios y exploren la ciencia fuera de los planes curriculares, a riesgo de cometer errores.

"Es un gran problema, porque el universo de la ciencia es diferente", dice.

En estos días, Shakila está involucrada activamente en un festival peculiar organizado en París por académicos y científicos que buscan cambiar esa realidad y mostrar a los jóvenes lo bueno de equivocarse.

De hecho, ahí los errores son bienvenidos.

"No tengan miedo"

El festival, que se desarrolla hasta este sábado en la Escuela Normal Superior de París, consiste en diferentes talleres sobre temas científicos para alentar el pensamiento libre.

"¿Así que el error es negativo?", pregunta un resumen del evento. "¡Por supuesto que no!", responde y recuerda que errar proviene del latín errāre, es decir, extraviarse y salir de los lugares comunes.

Después de todo, hasta Cristóbal Colón descubrió América por error.

Las actividades están organizadas por Paris-Montagne, una asociación que busca alentar el interés de los jóvenes por la ciencia y la investigación.

Livio Riboli-Sasco, fundador y portavoz de Paris-Montagne, explicó que el objetivo "es decirle a los jóvenes que asuman riesgos, que no tengan miedo de cometer errores, que son algo fundamental en la ciencia".

"Ansiosos"

Riboli-Sasco dijo a BBC Mundo que el sistema educativo francés está basado en una filosofía que data de siglos sin que haya evolucionado, y actualmente "no permite a los chicos aprender de forma autónoma".

"En los países del norte europeo, como Dinamarca, los jóvenes son autónomos y se sienten bien en la vida, mientras Francia es uno de los países europeos donde los jóvenes están más ansiosos sobre su futuro", sostiene.

Los franceses, agrega, "miden su éxito en función de las notas que reciben o los diplomas que tienen, y no en términos de su capacidad para realizar sus proyectos, trabajar en equipo o sentirse bien en la vida".

En las comparaciones internacionales, los jóvenes franceses figuran entre los menos dispuestos a contestar preguntas de temas ajenos a su programa de estudios, indicó François Taddei, otro organizador del festival.

"Hacer preguntas"

Image caption Los estudiantes se quejan de la falta de estímulos para descubrir las cosas por su cuenta.

Taddei descubrió que había algo mal en el sistema educativo francés cuando su hijo tenía seis años, comenzaba la escuela y su maestra le dijo: "Es un niño muy bueno, pero hace preguntas".

"Primero intenté entender", recordó Taddei en diálogo con BBC Mundo, y añadió que "después, decidí que no iba a discutir con la maestra de mi hijo, pero que trabajaría para cambiar el sistema".

El año pasado, Taddei redactó un informe para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre la importancia de la creatividad y la capacidad de iniciativa en la enseñanza moderna.

Cuando le preguntan si cree que las cosas pueden cambiar en Francia, pese a la huella que ha dejado que el sistema educativo actual en la idiosincrasia de la gente, Taddei se muestra confiado.

"Soy un optimista y un evolucionista", responde. "No quiero que mi hijo o cualquier otro niño viva en una sociedad donde no pueda formular preguntas: eso no es sano".

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