¿Es un problema ser muy alto?

Familia Obama
Image caption Malia Obama (12 años) ya mide 1,75cm. de estatura.

Recientemente, se publicó la noticia de que Malia, la hija del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, alcanzó a sus doce años 1,75 metros de altura.

La noticia puso nuevamente sobre el tapete el tema de las implicaciones sociales de la altura de las personas.

En el pasado, algunos padres deseaban que sus hijas fuesen más bajas y sus hijos más altos y hasta recurrían a los médicos en busca de ayuda.

Los médicos recomiendan a los padres hacer una consulta si es que están preocupados por la altura de sus hijas, ya que esto podría tener una causa médica.

Sin embargo, si no se detecta problema alguno, los médicos, al menos en el Reino Unido, no indican un tratamiento para estimular o reducir el crecimiento puramente por razones sociales.

Hasta los años '90 era muy común recomendar un tratamiento con hormonas para limitar el crecimiento de las niñas. Se pensaba que si se volvían muy altas, serían muy infelices y no podrían conseguir marido.

Peter Hindmarsh y Tim Cole del Instituto de Salud Infantil del University College de Londres, dicen que todavía reciben visitas de padres que esperan que puedan hacer algo para que sus hijas dejen de crecer en estatura.

Decisión correcta

El tratamiento consiste en darles a las niñas estrógeno sintético en pequeñas dosis, que acelera el comienzo de la pubertad y limita el crecimiento.

"Recientemente me topé con una de las últimas niñas que tratamos. Ahora tiene 25 años y mide 1,88m. Calzaba unas plataformas, con lo cual su altura era igual a la que hubiese tenido si no hubiese seguido el tratamiento", dice Hindmarsh.

Según el médico la mujer se veía cómoda con su estatura.

Los expertos señalan que las familias hacen lo correcto al consultar a un médico si su hijo o hija se están volviendo muy altos porque hay síndromes que pueden causar otros problemas médicos, y cuya principal manifestación es la altura excesiva en la infancia.

El síndrome de Marfan, que puede causar problemas en la vista, el corazón y en las principales arterias, se suele notar cuando un niño crece mucho en altura.

Estudios

Image caption Diversos estudios demostraron que la altura no incide en la felicidad.

Sin embargo, desde la década de los '50 hasta los años '90 era muy común en muchos países -especialmente en Australia, Estados Unidos, los Países Bajos y en los países escandinavos- suministrar estrógeno a las niñas para frenar su altura de adultas.

Los psicólogos investigaron si esto las hizo más felices. Un estudio llevado a cabo en Australia comparó a las niñas que pensaron en tratarse y luego decidieron que no, con aquellas que recibieron tratamiento.

Tras seguir a las niñas desde los 23 hasta los 55 años, concluyeron que las que habían recibido tratamiento no tenían menos problemas que las otras.

En EE.UU., un estudio sobre las mujeres en general en la que participaron 60.000 adultas concluyó que las mujeres altas eran muy felices con su altura.

Hombres bajos

En el otro lado del espectro, son muchas más las familias que buscan ayuda para un hijo bajo (más que para una hija baja). Al igual que con los niños altos, algunos son bajos porque tienen algún problema clínico, y otros son bajos aunque no tengan ninguna deficiencia hormonal u otra clase de problemas.

Tom Wyllie tiene 17 años y vive en Inglaterra. Cuando era un niño, sus padres notaron que no estaba creciendo como esperaban.

Los médicos le recetaron suplementos de hormonas del crecimiento por razones médicas. Todavía hoy recibe inyecciones diarias.

Ahora Tom alcanzó su altura máxima, 1,57cm. Pero esto no le ha impedido tratar de alcanzar su sueño: convertirse en un actor profesional de musicales.

Ya ha trabajado en "Oliver", "Annie", "Godspell" y "Chicago".

Según Tom, las jóvenes de su clase de teatro no están preocupadas por su altura.

"Todas las chicas son de mi altura o un poco más altas, y no les importa si yo interpreto al líder romántico de la obra".

Su principal problema, dice, es que parece más joven de lo que es y por eso muchas veces le piden mostrar su documento cuando va la cine a ver una película prohibida para menores de 15 años.

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